Una ourensana que odiaba los funerales pide "sonrisas" en las esquelas por el suyo

REPORTAJE

La Región publicó ayer la esquela de Mª Ángeles Carvajales con una hermosa despedida. La familia de esta funcionaria prejubilada que “odiaba los funerales” agradecía que en el suyo primasen “las sonrisas, el cariño y el buen humor”

Esquela publicada ayer, 20 de noviembre, en La Región.
Esquela publicada ayer, 20 de noviembre, en La Región.

Tenía 59 años y aún con la suerte en contra, nada le impidió mostrar su sonrisa al mundo. Una sonrisa que quiso transmitir -y así hizo- hasta el día de su despedida. De esta forma lo hicieron saber los familiares de Mª Ángeles Carvajales en la esquela publicada en el periódico de ayer. Una esquela cuya idea nació tras leer alguna otra en estas mismas páginas. La esperanza y la fuerza de voluntad fueron pilares en la vida de Ángeles, todo un sinónimo de la alegría, según sus familiares. Y en este periódico que ella siempre leía, dejaba así Mª Ángeles el mensaje que la representó durante su existencia en forma de esquela. Un encargo que recibió su sobrina y que se convirtió en una petición para que todo aquel que quisiera pasarse a recordarla en el día de ayer, lo hiciera dejando la tristeza en la puerta.

Cualquiera podría identificarse con algunos de los adjetivos utilizados en su despedida. Quién no ha sido alguna vez consumidora empedernida de una plataforma, y quién no se ha sentido representada en voz de algún artista como hacía ella con las letras de Manuel Carrasco… “Mujer de las mil batallas, todas las luces del mundo iluminan tu vereda, pero si la noche es larga y te sientes perdida, recuerda mi melodía que te quiere y te acompaña…”. Esa cercanía es la que quisieron resaltar ayer las personas que se acercaron al Tanatorio As Burgas II para dar ese último e inesperado adiós. Personas que se abrazaban en la entrada y que sonreían recordando a quien ya no está, pero a quien se fue dejando un gran peso en su memoria.

Su sobrina, Alba, hablaba de la petición que le hizo Mª Ángeles de que en su esquela quedasen por escrito unas palabras inspiradas en lo que ella fue y en lo que hacía transmitir a quien la rodeaba. La esquela debía interpretarse como un mensaje de amor dirigido principalmente “a su familia y a sus amigas”. Y fueron ellas las que destacaron el cariño por cuidar que residía en la personalidad de Mª Ángeles. Porque cuidaba de quien estaba a su lado incluso cuando ni ella misma podía cargar con todos los conflictos personales que la rodeaban. Se levantaba cada mañana para hacer sus recorridos, cumplir sus pasos y continuar su vida ignorando el dolor que la acompañaba.

Buen humor

“Odiaba los funerales”. Tanto, que no quiso convertir el suyo en la clásica despedida convencional en la que las lágrimas dominan las horas de espera y de silencio. Por eso decidió darle una vuelta a todo lo que vinculamos hoy con la muerte llamando a la acción a “las sonrisas, las anécdotas, el cariño y el buen humor”. Todas estas cosas se respiraban en el ambiente de un día que ella nunca quiso ver gris y del que -esperan- pudiera sentirse orgullosa.

Mª Ángeles se fue mientras sonaba una de sus canciones favoritas, rodeada de flores y sin un epitafio en una sepultura, pero con la confirmación de que su recuerdo quedaría grabado exactamente como ella quería.

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