José Luis Sousa
La decadencia de una nación es un esfuerzo colectivo
Ya hace unos días que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, nos deleitó narrándonos sus penas como víctima de acoso político y personal llegando a temer por su vida en las peripecias de su “viaje diplomático, empresarial y turístico” a México, en compañía de un séquito institucional, y que no deseo ni pretendo referirme a ellas, ya que han venido siendo tratadas prolijamente por todos los medios de comunicación.
Por tanto, lejos ya de los comentarios provocados por el poco afortunado viaje de la presidenta, desearía destacar únicamente aquí su extravagante e insólita declaración de carácter lingüístico en la que expuso que México debería escribirse con j y no con x.
Me consta que la presidenta es licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad Complutense de Madrid y debería conocer la evolución de la grafía “X” en español, que pasa de representar el sonido fricativo postalveolar sordo (como la grafía “X” del gallego) o a mantener su sonido original latino [k] en cultismos. Más tarde, a partir del siglo XVI, este sonido, manteniendo la grafía “X”, pasa a un sonido fricativo velar sordo (el que representa la “J” actual en español). No es hasta 1815 cuando la RAE decide y establece que las palabras escritas con la grafía “X” y sonido [J] pasaran a escribirse con la grafía “j” y también con grafía “g”, ante e, i. En los cultismos, neologismos y préstamos, la grafía “x” seguiría teniendo el sonido [ks].
Parece como si la presidenta de la Comunidad de Madrid hubiera querido tratar de ofender ortográficamente al pueblo mexicano
En su declaración actúa con una falta de tacto imperdonable e impertinencia a la identidad histórica y nacional del país mexicano, primer país hispanohablante del mundo (más de 130 millones de habitantes, tres veces más que España).
En México se mantiene la grafía “X” y el consiguiente sonido [J] que llevaron los conquistadores españoles a partir de 1519, principalmente en topónimos, gentilicios y antropónimos que conservan su antigua grafía española o bien proceden de lenguas como el náhuatl, entre otras. Y así tenemos con esta grafía: México, Oaxaca, Texas, Xalapa, etc., con sus correspondientes gentilicios, y Xavier, Ximénez, Xala, etc. entre los antropónimos.
Y es más, la RAE, que acepta como correcto escribir ortográficamente Méjico, mejicano, etc., recomienda y prefiere usar en estos casos la grafía “X” como legado de identidad histórica, y su pronunciación sería siempre la de [J] y nunca [ks] como, a veces, se oye a algún indocumentado, incluso español. Debemos tener en cuenta también que en México no se utiliza solamente la grafía “x” para el sonido[j]; el español de México, utiliza de manera habitual tanto la grafía “J” (ej. caja, jardín, guajolote) como la G (ej. genio, girasol), igual que ocurre en el resto del mundo hispanohablante.
Parece como si la presidenta de la Comunidad de Madrid hubiera querido tratar de ofender ortográficamente al pueblo mexicano, pero lo que ha demostrado es una supina ignorancia que la ha colocado, como poco, en una situación ridícula.
No me queda más que finalizar con el grito popular: ¡Que viva México!
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