Ourense colapsa: calles taponadas, cortes sin aviso y sin aparcamiento
CAOS VIARIO
La confusión sobre la Zona de Bajas Emisiones y las calles peatonales provoca atascos diarios en todos los barrios de Ourense.
Puro caos. El tráfico en la ciudad se ha convertido en una auténtica ratonera. El gran desconcierto y el vacío informativo que rodean a las nuevas peatonalizaciones y a la implantación de la zona de bajas emisiones (ZBE) provocan atascos diarios en los accesos, los barrios y el corazón de la urbe. A esto se suma una alarmante falta de aparcamiento derivada de la supresión de la ORA, la conocida como zona azul. Esta nula rotación obliga a los conductores a dar vueltas en un bucle que colapsa la circulación urbana.
A este ya complejo escenario se sumó ayer, 1 de julio, la entrada en vigor de las supuestas multas de 200 euros en la zona de bajas emisiones. Una medida que rige en teoría, pero que es inaplicable en la práctica al carecer de señalización y control de accesos. El Concello adjudicó a principios de junio a la empresa SICE por 712.305 euros la instalación de 28 cámaras de videovigilancia y paneles informativos en las entradas del perímetro, pero los trabajos ni siquiera han comenzado y el sistema no estará operativo hasta después del verano. Tampoco están listos los nuevos sistemas de monitorización del aire, contratados por otros 629.986 euros. Para colmo, el gobierno de Jácome renunció definitivamente a abrir la oficina de atención al ciudadano, dejando a los dueños de más de 100.000 vehículos en un total desamparo informativo.
Trampas en el asfalto
Los atascos diarios se extienden por toda la urbe ante la deficiente gestión de la movilidad. En la avenida de La Habana, las improvisadas obras de reasfaltado en horas punta convierten esta arteria vital en un embudo que atrapa diariamente a cientos de conductores. El colapso es idéntico en Parada Justel, donde una inmensa grúa y las obras de reforma de la subestación del Barbaña inutilizan desde hace meses un carril y crean embudos diarios. Peor está la cosa en los accesos de O Pino, lastrados por el arreglo del muro de la N-120, que mantienen el túnel cortado. A esta parálisis se suman la avenida de Zamora, bloqueada a diario por coches estacionados en doble fila, y la rúa Pena Trevinca, donde siguen las obras tras el enorme socavón que destrozó la calzada y que mantiene un carril cortado.
Lo alarmante es que lo vivido es solo el aperitivo de un verano insostenible para los conductores. Ayer arrancó una batería de obras que mantendrá cortado el centro de la ciudad durante toda la época estival. El crucial nudo de Bedoya con San Lázaro y Santo Domingo estará cerrado durante dos meses. A este bloqueo le seguirán los de Curros Enríquez y Xoán XXIII, más restricciones en la avenida de Portugal y el estrangulamiento de Pena Trevinca por su asfaltado.
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