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De todos los corredores de alta velocidad, el gallego es el que menos circulaciones ofrece a sus usuarios: diez trenes diarios por sentido de lunes a viernes y siete en sábados y domingos. En total, son 128 trenes semanales los que recorren esta línea, 26 de los cuales tienen su origen o destino en la estación de Ourense (4 AVE diarios y 3 en fin de semana) y los 102 servicios Alvia se distribuyen desde Ourense al resto de las ciudades gallegas: 50 a Vigo, 38 a Coruña de los que 26 tienen fin de trayecto en Ferrol y 14 a Lugo. Dentro del mismo eje troncal, Valladolid triplica los servicios respecto a Ourense. Cuenta con 32 frecuencias diarias por sentido con Madrid. El corredor de Andalucía, con 31, es el segundo en número de trenes, seguido del de Barcelona, con 30 (25 de Renfe y 5 de Ouigo), Valencia (22) y Alicante (16).
En este flujo de trenes por las líneas españolas de alta velocidad en la que la gallega está situada entre las más altas en índice de ocupación de trenes y en el último lugar en número de frecuencias, Renfe ofrece diferentes tipos de servicios: AVE, AVLO (en el corredor a Barcelona y Valencia), Alvia, Intercity, Avant y algunos trenes de media distancia o regionales que mantienen en uso la línea convencional, cosa que tampoco ha sucedido con el corredor gallego.
A pesar de que el índice de ocupación de trenes de la línea gallega supera el ochenta por ciento, según los primeros datos ofrecidos por Renfe y que todavía no incluyen las altísimas tasas de ocupación de los meses de julio y agosto, con numerosos días en los que la web de la operadora ferroviaria anunciaba el cartel de completo en todos los trenes, no se espera a corto plazo que Renfe incremente el número de frecuencias. Ni tampoco se plantea, como demostró en esas semanas de julio y agosto en las que todos los trenes circularon completos, reforzar los servicios cuando se conoce con antelación una importante elevación de la demanda de plazas.
Muchos usuarios se han preguntado entonces ¿cómo es posible que un servicio ferroviario que demuestra tan elevado índice de éxito no se vea ampliado o reforzado cuando la demanda lo requiere? La pregunta tiene una respuesta sencilla: Renfe no tiene trenes suficientes. Ni Alvia ni AVE, con los que afrontar una demanda creciente. Dispone de las mismas unidades que hace diez años para atender una red de alta velocidad que ha crecido en el curso de la última década y que sigue creciendo. Además, ha creado un nuevo servicio de trenes low cost, AVLO, con el que quiere hacer frente en precio a Ouigo e Iryo, sus competidores en las líneas de alta velocidad de los tres corredores con más pasajeros. La nueva marca ha obligado a Renfe a retirar de los servicios AVE trenes de la misma serie que viaja a Ourense que ha reciclado para utilizar en el nuevo formato. El retraso de los treinta trenes AVRIL que contrató a Talgo y muy especialmente los 15 de ancho variable han trastocado todos sus planes. Siete de esos trenes estarán destinados a la línea gallega y los ocho restantes, a Asturias, País Vasco y la marca AVLO.
Los AVRIL no solo resolverán la falta de material rodante a la operadora ferroviaria pública. También incrementarán el número de plazas en el corredor gallego por el mero hecho de sustituir los trenes AVE y Alvia (salvo los que tienen como destino Lugo y Ferrol, dos ciudades a las que no llega la línea electrificada). Actualmente, el corredor gallego oferta un total de 38.828 plazas semanales en ambos sentidos, de las cuales 10.220 son trenes AVE y el resto Alvia.
Los AVRIL añadirían casi 20.000 plazas más y una ventaja adicional: la posibilidad de formar trenes en doble composición para reforzar los días de mayor demanda incluso en los trenes AVE, ya que al ser de ancho variable no tendrían que acabar su trayecto en las vías 1 y 2 de la estación de Ourense, como ahora. Ninguna de esas vías tiene capacidad para estacionar una composición doble, con 400 metros de longitud, cosa que sí es posible donde paran los Alvia que siguen viaje al resto de las ciudades gallegas aunque sea a costa de pasar primero por el cambiador.
Las pruebas de velocidad que hizo el AVRIL entre Ourense y Santiago la pasada semana no ponen fin a un largo trámite de homologación del que depende la línea gallega para resolver la falta de billetes que se viene registrando desde principios del verano. Ni Renfe ni Talgo revelan si los test realizados hasta ahora han resultado satisfactorios. Todavía está sin cerrar la homologación de los 15 trenes de ancho fijo estándar, de cuyos resultandos dependen también los de ancho variable, además de contar con sus pruebas específicas. En medios ferroviarios, a falta de datos concretos, se empieza a especular con que la entrada en servicio podría demorarse más allá del mes de mayo de 2023, hasta las primeras semanas del próximo verano.
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