MÍNIMO HISTÓRICO
Ourense registra su peor arranque de año en natalidad
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La provincia ha marcado un nuevo y preocupante episodio demográfico tras registrar el peor inicio de año en términos de natalidad de su historia. Según los datos de nacimientos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Ourense registró apenas 273 nacimientos entre enero y marzo. Esta cifra supone un descenso del 11,36% en comparación con el mismo periodo del año anterior y rompe por primera vez una barrera numérica, ya que Ourense jamás había bajado los 300 alumbramientos en un solo trimestre desde que existen registros oficiales.
Esta estadística coloca al territorio en una posición opuesta a la evolución del promedio nacional de España. Mientras la media del país experimenta un incremento del 1,51% en este arranque de año, la provincia continúa reduciendo su número de partos, en sintonía con una comunidad autónoma que tampoco levanta cabeza: Galicia cerró el primer trimestre con 3.087 nacimientos, un 2,28% menos que en el mismo periodo del año anterior. En el plano provincial, ninguno de los tres primeros meses del año llegó a los 100 nacimientos, registrándose 90 casos en enero, 91 en febrero y 92 en marzo. En los 615 meses de serie histórica desde 1975, estas cifras se sitúan como los tres registros mensuales más bajos de la historia de la provincia, superando el mínimo histórico anterior de enero de 2021, cuando se computaron un total de 93 alumbramientos. La diferencia resulta significativa respecto a los periodos de mayor actividad del siglo pasado, cuyo máximo absoluto se registró en mayo de 1978 con 471 niños.
El recorrido de los últimos 50 años muestra un descenso constante en la cifra de nacimientos anuales. Ourense cerró el año 1975 con un total de 4.706 nacimientos anuales, una realidad lejana frente al balance completo del año 2025, que computó 1.331 nacimientos. La contracción acumulada respecto a los años setenta se sitúa en el 71,72%, reduciendo la media de doce alumbramientos diarios a solo tres al día. En la última década el descenso también ha sido continuo, ya que entre 2015 y 2025 el indicador provincial cayó desde los 1.835 partos, lo que supone perder un 27,47% de la natalidad en diez años. Este recorrido histórico sitúa a Ourense en el podio de las provincias con mayor pérdida de natalidad de España desde 1975, una lista que colideran Zamora y Asturias con caídas que rozan el 74%.
El desglose de los 92 nacimientos de este último mes de marzo refleja otra realidad social: el retraso de la maternidad. La gran mayoría de las mujeres que dieron a luz tenían entre 30 y 39 años, sumando 51 bebés (22 en la franja de 30 a 34 años y 29 en la de 35 a 39). Un dato demoledor es que nacieron prácticamente los mismos niños de madres de 40 años o más (un total de 10 casos, repartidos en 8 de la franja de 40 a 44 años y 2 en la de 45 a 49) que de mujeres jóvenes menores de 25 años (un total de 12 alumbramientos).
La crisis de la natalidad en Ourense impacta con fuerza en la sanidad y la economía provincial. Esther Álvarez, jefa de Ginecología del CHUO, explica que la caída de la natalidad se debe a que las mujeres han “primado el desarrollo personal y profesional” ante “la falta de medidas adecuadas de conciliación”. Esta tendencia retrasa la maternidad hasta los 32 años y provoca “embarazos después de los 40, e incluso de los 50 años”, elevando la dificultad clínica. Álvarez advierte que ahora atienden “embarazos habitualmente más complejos” debido a “un mayor riesgo de diabetes, de hipertensión” o por gestantes con “diagnósticos previos de patología oncológica o reumatoidea”.
Por su parte, Alberto Vaquero, profesor de Economía de la UVigo, ratifica que esta crisis “hace años que dejó de ser un mero indicador demográfico” para convertirse en una “importante rémora para el crecimiento económico y social”. El experto advierte que Ourense sufre por un “tejido productivo incapaz de generar empleo de alto valor” y un “sector servicios excesivo, con empleo de escaso valor añadido”. Sin relevo, la provincia será una “mera receptora de bienes y servicios sin apenas producir”, lo que aboca a “un problema de supervivencia económica”. Vaquero sentencia que las ayudas a la natalidad son simples “parches, con un recorrido muy limitado” e insta a “racionalizar los horarios laborales”, “duplicar las deducciones por hijos” y mejorar la “estabilidad laboral”.
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