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Terremotos en Ourense
El sur de Ourense lleva diez días temblando por el efecto de un enjambre de terremotos. Solo ayer 23 seísmos batieron Vilar de Barrio, Sarreaus y Laza, alcanzando en este último caso los 3,4 grados de magnitud, un nivel que se considera moderado y presentó ciertos efectos notorios. El movimiento comenzó el pasado jueves y desde entonces ya son 59 los terremotos contabilizados en la provincia (hasta las 23,00 horas de ayer). Cinco de ellos superaron los tres grados y trece fueron de más de dos. Algunos vecinos de Laza, la localidad de mayor incidencia, afirman que se asustaron cuando vieron los muebles temblar: “Tremeu toda a casa, pero son tantos que xa non lle das importancia”, relata un residente del municipio.
Sin embargo, pese a que la tierra se tambalee, no hay motivo para alarmarse. Ramón Seara, profesor de Geología en la Universidade de Vigo, explica que “todo esto ocurre porque los esfuerzos tectónicos siguen vivos y afectando a todos los puntos del planeta, aunque nosotros nos encontremos lejos de las zonas más conflictivas -de los límites de las placas- al final se forma una cadena que rompe”. El proceso es como una cascada: “Cuando una fractura acaba cediendo bajo la presión de los esfuerzos tectónicos, se libera una parte de energía que se traslada a las fallas vecinas y así sucesivamente, por lo que se mantiene la intensidad diaria de terremotos”, indica.
Pese a que los seísmos continuarán durante los próximos días, “podemos esperar que la tensión se vaya liberando y la incidencia vaya a menos”. Seara señala que es imposible especificar cuando cesarán sus efectos, pero, seguro, “esta noche habrá más”.
El triángulo formado por Sarria, Triacastela y Becerreá es un epicentro sísmico en Galicia. En los 90 llegó a registrarse un terremoto de 5,4 grados, muchos salieron de sus casas y algunos optaron por dormir en el coche dada la magnitud de los temblores. Es un caso único en la comunidad, en Ourense el temblor máximo no llegó a alcanzar los cuatro grados, pero “podría considerarse un triángulo réplica, formado por Laza, Sarreaus y Correchouso. Es una zona de intersección de fracturas, el movimiento de una traslada el movimiento a las otras y se produce un enjambre sísmico”, explica el profesor.
Javier Fernández, un experto en sismos del Instituto Geográfico Nacional, señala que también se contabilizan terremotos en el mar: “Hay alerta de tsunamis desde 2016. No estamos exentos de este riesgo”. Sin embargo, es la zona sur de España -Cádiz sobre todo- la que corre más riesgo. “A Galicia podría llegar alguno pero no con gran incidencia”, señala Fernández. “Los tsunamis no ocurren todos los días, pero tienen grandes efectos”, concluye el físico.
Temblando y cerrados perimetralmente, así de distópica se encuentra estos días la localidad de Laza. Ayer, su alcalde, José Ramón Barreal, señaló durante un acto en Verín que “aínda que os temblores son pequenos, isto non é moi habitual”. Sin embargo, recuerda casos semejantes en años anteriores y explica que “hai unha faia que cruza a zona que tivo que considerarse cando se realizaron as obras do AVE, houbo que pensar nunha adaptación para movementos sísmicos”.
También se acordó de sus conciudadanos: “Hai moita xente que está soa nas aldeas pero no rural vivimos doutra maneira os problemas da terra, pasan cousas coma esta e sempre hai mais preocupación fóra que no propio entorno”. Celebra que “non houbo danos materiais nin personais e ante o movemento sísimico transmitirmos tranquilidade”.
Entre los vecinos, diversidad de opiniones. Hay quienes temen cada vez que notan los efectos de un terremoto y hay quien no se percata o no da relevancia al enjambre de temblores. Una vecina que paseaba ayer por el centro de la villa asegura estar asustada: “Estou un pouco atemorizada, danme calafríos cando ocorren. Se me moveu a cama e collín medo”, expresa. Su acompañante, por otra parte, afirma no tener miedo: “Eu non teño medo, non son moi grandes”; ella le responde: “Pero asustan igual porque son moitos seguidos”.
Rebeca Domínguez, también habitante de la zona de mayor incidencia sísmica, señala que “é algo habitual aquí”, por lo que en su caso “nin me vai nin me ven, son moi pequenos, non hai medo, case coma se fosen parte do día a día”, opina.
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