Ourense tiene 40 viviendas okupadas, un 25% más que antes de la pandemia

Barrios de la ciudad de Ourense como Covadonga, O Polvorín, Casco Vello y O Couto son los más afectados por las ocupaciones ilegales

La cafetería de las Pozas de Maimón, abandonada y quemada, sirve de refugio para okupas de la ciudad (Foto: Xesús Fariñas).
La cafetería de las Pozas de Maimón, abandonada y quemada, sirve de refugio para okupas de la ciudad (Foto: Xesús Fariñas).

En la ciudad de Ourense hay 40 viviendas okupadas, según el registro de la Policía Nacional y de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein). Suponen el 10% del total gallego, una cifra lejana a los registros de A Coruña, que acapara más de 300.

Esta actividad, que la mayoría de las veces se produce en viviendas que quedan vacías y se transmiten en herencia, aumentó un 25% tras la pandemia. Algunas ubicaciones son las mismas a lo largo de los años, mientras que otras aparecieron desde la pandemia o más recientemente. Entre las más antiguas están Hernán Cortés, O Polvorín o Covadonga. Por otra parte, también se encuentran pisos okupados en A Farixa, O Polvorín, las avenidas de Zamora y Portugal , A Ponte, O Vinteún, Barrocás, San Francisco o, de forma más problemática, en el barrio de O Couto.

El perfil del okupa

Fegein señala que existen dos tipos de okupa: los que proceden de ambientes marginales y los que toman viviendas para darles uso en materia de drogas, para el trapicheo. En el primer caso, son personas que mendigan o viven en un ambiente de exclusión social. Por las noches, recurren a estos lugares para dormir bajo techo y suelen elegir pisos vacíos o en estado ruinoso.

La okupación en la que se extorsiona al propietario para quedarse, más común en A Coruña y Pontevedra, es ínfima en Ourense.

Por otra parte, en cuanto al propietario, la mayoría de los pisos tomados son de dominio personal, no patrimonio bancario.

Según el presidente de Fegein, Benito Iglesias, tras la pandemia del coronavirus, repuntaron las okupaciones por “motivos sociales”: “Hubo gente que okupó para poder empadronarse y así percibir ayudas económicas”, señala.

Anteayer se aprobó el anteproyecto de la nueva Ley de Servicios Sociales, con ella se elimina el requisito de empadronamiento para que una persona pueda beneficiarse de los servicios sociales. “Esto producirá un efecto colateral muy positivo, sobre todo en Ourense, donde la demanda es alta”, explica.

Desde un punto de vista policial, los agentes señalan que el problema se incrementa cuando los okupas llevan un tiempo en la vivienda deshabitada: “No hay amparo jurídico suficiente para desalojar un piso de esas características”, explican.

Otro caso es el de los que emplean la violencia. “Vimos un caso en O Vinteún en el que rompieron una puerta y, al ver que nadie la arreglaba, los okupas se instalaron. En estos casos, si hay indicios de que fue reciente puedes proceder a la detención. Pero suelen intentar que parezca antigua para que no podamos ir a por ellos”, señalan desde el Cuerpo Nacional de Policía.

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