Pasó lo que pasó | El PP, entre el régimen y la religión

Pasó lo que pasó

El análisis de la semana en Ourense, de la mano de Antonio Nespereira

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Antonio Nespereira ofrece su visión de lo que ha sucedido en Ourense a lo largo de esta semana.

Menuda voracidad

Con los votos del PP me pasa como con el dinero. Por encima del que puedo manejar o conozco, me pierdo. Después de cuatro mayorías absolutas el afán del que siempre quiere más aún confirma una quinta mayoría en la Xunta. Demuestran un apetito tan voraz por llenar las urnas de papeletas con su logo como el de Adolfo Federico de Suecia, que reinó en el siglo XVIII, y que ha pasado a la historia por haber muerto de tanto comer, dicen. Los populares son tan fogosos en esto de los sufragios que empequeñecen a Einstein, quien además de ser el padre de la teoría de la relatividad, trajinaba cuanta mujer se ponía a tiro, incluyendo a Margarita Konenkova, que resultó ser espía rusa. “Cuanto más sudadas, plebeyas y sudorosas, mejor”, decía el muy guarro. El PP aún vive en el desenfreno, ahí está el 18F. Como dice el compañero Xaime Calviño, la propia autonomía es un invento del PP, porque de los 43 años de historia autonómica, solo en siete no gobernaron los de la gaviota. Esto se encamina a un régimen, dejando en pañales a la Andalucía del PSOE, un matrimonio que duró desde 1978 a 2019. Los datos de las elecciones del pasado domingo dejan en Ourense un mapa teñido de azul porque de los 92 concellos, ganaron los de Rueda en 87. ¿Realmente las cosas en esta provincia van tan bien como para semejante delirio de apoyo? En la familia, con todo lo que enlaza, hay diferencias sustanciales. Ya lo dice el refrán, los amigos se ven en las ocasiones y los hermanos en las herencias. La propia amistad puede saltar por los aires por nimios motivos. Pero en el PP, no. Los indicadores socioeconómicos oficiales dejan a la provincia siempre jugando la promoción del descenso, nunca la de la Champions. Pero ahí están los ourensanos mimetizando las siglas del PP con el sentido bíblico de la felicidad: “Es un punto que se alcanza cuando Cristo llega a la vida de una persona”. Rueda, en este caso. El PP es ya una religión.

Breogán

Incuestionable la victoria del PP, como lo es el ascenso del BNG, aupándose a los 25 escaños. Los de Ana Pontón se veían de víspera con sufragios suficientes para entrar en Raxoi como quien toma la Bastilla, pero se tuvieron que tomar una pastilla. Tranquilizante. Les hacía falta el PSOE para el cambio revolucionario, pero los socialistas llevan sin hincarla mucho tiempo. El Bloque ha multiplicado su presencia social y su influencia mediática. Ellos creen que toman impulso para la cita del 2028, que será la definitiva, dicen. Sería la cuarta vez que lo intentase Ana. Con el 31,6% de los votos serán la referencia de la oposición, pero verán el análisis que hacen porque en Galicia no hay tantos bos e xenerosos como para pensar que los 25 diputados son de repentinos conversos que ahora siguen las exhortaciones de Pondal en el himno: “Desperta do teu sono, fogar de Breogán”. Mientras no sean capaces de quitar votos más por el centro, dejar de mimetizarse con imágenes de otros nacionalismos que en nada les ayudan y explorar otros pactos al margen de los socialistas pronto puede sobrevenirles la oscuridad y retornar a la Longa Noite de Pedra de Celso Emilio.

Política forense

El PSOE, por su parte, ha optado por una política forense. Lo suyo es realizarle la autopsia al socialismo que les hizo grandes y creíbles mientras los votantes huyen en masa. Escudriñar las vísceras intentando presagiar el futuro, cuándo volverán las victorias, como hacían los arúspices en la antigua Roma. Su representación en Ourense, a salvo del recuento de los votos de la emigración de mañana, les deja a las puertas de ser una organización residual. Son el partido de los primos, no de los parientes, sino el de los números que no se pueden dividir más. Durante décadas un importante colchón social les seguía sin rechistar, manteniendo su voto fiel mientras ellos cavaban las trincheras para disparar al enemigo, que eran los suyos. Ahora el castañazo ha sido tan de aúpa que tienen una oportunidad porque más bajo ya es difícil que caigan. ¿Lo harán? Posiblemente no. Los forenses nunca han hecho medicina preventiva.

Un sueldo

Ah, bueno. Cierto, la marca del alcalde tiene ahora un sueldo más ya que ha conseguido un asiento en el Parlamento. Ourense no lo notará. Él, sí. Algo se llevará. De eso se trataba, creo.

El portafotos

Luis Menor también se examinaba el domingo pasado. Él sabe bien que la política es una reválida permanente en la que no siempre se saca buena nota. Él, de momento, va de aplicado. La estrella de este ourensano de Pereiro de Aguiar, de la cosecha de 1964, brilla como una supernova. Va para cinco años que es alcalde de Pereiro de Aguiar, el último medio como presidente de la Diputación y un trimestre como presidente de la gestora provincial del PP. Es el piloto de la Caterpillar popular que se aprovecha de que en la oposición aún no han hecho el cursillo de carretillero. Firmó unos resultados para su partido muy buenos y puso en bandeja la victoria de Rueda, su íntimo. Menor ha cumplido con eso tan ourensano, llenar las alforjas de papeletas para que gobierne fulanito, sin que en la mayoría de las ocasiones se haya exigido retorno a la provincia. Luis Menor ha demostrado estar en forma como referente del partido y nos quedamos con una frase suya, muy atinada, por cierto: “Os votos pídense e logo débense. Cumpriremos coa palabra dada”. Lo apuntamos: Rueda ha pedido votos a los ourensanos y ahí los tiene. Ahora los debe y debe cumplir con la palabra dada. Menor debería ser el primero en recordárselo. A ver.

Al poner la lupa

Quedó muy seducido (o no) por Valdeorras

Un tal Koldo García para la inmensa mayoría. Koldo, el asesor del exministro Ábalos para la inmensa minoría, se ganó letras capitulares por ser investigado por la Fiscalía Anticorrupción en asuntos poco edificantes. La política es generosa, capaz de dar de comer a picarones de mucho cuidado. Casi nadie se arrima a las obras para pedir tajo pero a las cocinas del poder quiere entrar todo el mundo porque ahí se obtiene mucho y se exige poco. Hay muchos ejemplos en muchas administraciones pero si se hiciese una clasificación, el Concello de Ourense estaría muy arriba por mantener como asesores bien retribuidos a incapaces para ganarse las lentejas. Pero, ¿qué hace Koldo en esta sección? Una información de este periódico desvelaba que había comprado fincas rústicas en Carballeda de Valdeorras para sabe Dios qué manejos contables. Una cosa sí que hay que reconocerle: al menos ha creído en las capacidades de Valdeorras. No todos en la provincia pueden decir lo mismo.

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