“O requisito máis raro que me pedieron foi que non tivera parella”

Cartel anunciando el alquiler de un piso en la ciudad.
Cartel anunciando el alquiler de un piso en la ciudad.

La gran demanda de pisos de alquiler por parte de estudiantes acaba por generar una dinámica competitiva en la que los más previsores, que se ponen a buscar piso para el siguiente curso en mayo, consiguen situarse en las viviendas mejor acondicionadas de las zonas más céntricas por un precio asequible.

Rocío Mosquera, estudiante del Doble Grado de ADE y Derecho, señala casos de universitarios menos afortunados: “Coñezo moitos compañeiros que non poden permitirse vivir en Ourense porque a maioría dos pisos non cumpren un mínimo de estado de conservación e aínda por riba teñen prezos desorbitados, entre os 400 e os 600 euros ao mes”.

Muchos terminan por mantener su lugar de residencia otro año más por falta de alternativas económicas, como en el caso de Benjamín Tobar Veiga, que cursa la FP de Acondicionamiento Físico: “Este año nos hemos quedado con el mismo piso porque el resto estaban bastante caros”.

Además de estas problemáticas comunes, Eva Redondo, estudiante del Ciclo Superior de Educación Infantil, señala actitudes abusivas por parte de los caseros: “ O requisito máis raro que me pediron para firmar o contrato foi que non tivese parella e que tiñan que seguirme en Instagram para saber que facía e como era”.

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