Las residencias de Ourense se blindan: preocupa agosto y el riesgo de una segunda ola de coronavirus

Coronavirus en Ourense

Los expertos resaltan todo lo aprendido desde marzo y la profesionalidad del sector como claves para afrontar los rebrotes

Publicado: 02 ago 2020 - 07:00 Actualizado: 04 ago 2020 - 22:43
Las residencias se blindan ante un posible rebrote

El mes de agosto arranca en la provincia marcado por la reciente aparición de dos rebrotes, y bajo la constante preocupación por la evolución de la situación sanitaria. Aunque la circulación del virus es, por el momento, reducida, la alerta no cesa y las autoridades apelan a la responsabilidad individual, clave para frenar la expansión del covid-19. En paralelo, las 109 residencias de mayores de la provincia no bajan la guardia ni un ápice: el recuerdo de los meses más duros de la pandemia está grabado a fuego en la memoria de los trabajadores. Si un municipio registra casos positivos, los centros se blindan y vuelven a la fase cero de su particular desescalada. Las visitas siguen controladas, así como las entradas de proveedores o las salidas de los usuarios.

"Non podemos baixar a guardia, temos que manexar as distancias, as visitas, facer un seguimento moi puntual dos residentes e da súa situación clínica, realizar PCR de xeito inmediato en caso de presentar sintomatoloxía...", explica Félix Rubial, gerente del CHUO, que pide "estar alerta, pero non alarma". La situación de marzo, abril o mayo –la provincia llegó a registrar el 50% de los positivos en residencias gallegas– está muy lejos del panorama actual, sin ningún caso activo en los centros, según el último cribado realizado por el Sergas. "O que non garantiza que mañá non poidamos ter un caso", puntualiza Rubial.

“No queda otra"

El día a día de las residencias no volverá a ser el que era antes de la pandemia. Los nuevos ingresos deben presentar una PCR negativa –como máximo, de 72 horas antes– antes de entrar, pero, aún así, permanecen durante varios días aislados antes de compartir espacios con sus compañeros. De igual forma, los mayores que se desplazan hasta un centro sanitario permanecen en cuarentena dos semanas. "Hasta que no haya una vacuna o un tratamiento que asegure que vas a salir adelante, la situación no va a cambiar, no queda otra. Muchas cosas se han perdido, como las excursiones al exterior, pero no es posible", apunta Noly Álvarez, directora de la residencia A Saleta de la Fundación San Rosendo, ubicada en el municipio de San Cristovo de Cea. Álvarez reconoce el estrés y agobio acumulado y recuerda el esfuerzo de los trabajadores: "Salimos de aquí y no nos olvidamos de dónde trabajamos. Por eso duele tanto luego ver las irresponsabilidades que comete la gente en la calle". Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, apunta: "Mucha gente decidió dejar de trabajar en este ámbito tras el inicio de la pandemia. Los trabajadores están cansados, han pasado cosas muy duras... Pero es cierto que ahora mismo no hay mucha alternativa a continuar con las restricciones". Vázquez, que estuvo al frente de la residencia integrada de Baños de Molgas durante el primer mes, apela a la eficacia de los protocolos: "La práctica demuestra que si haces las cosas bien, no debería haber problemas".

El cambio de modelo

La afectación del covid-19 en las residencias de mayores dejó sobre la mesa la cuestión del cambio de de modelo de atención. "La crisis ha dejado patente las fisuras y grietas del sistema. En España han muerto 34.000 personas en residencias, si no tomamos medidas no hay ninguna garantía de que no vuelva a pasar en un futuro", apunta Vázquez, que defiende un modelo "unido" de atención sanitaria y social, donde no solo se preste atención de forma integral a la persona, no solo desde el punto de vista de la salud. "Las residencias no pueden ser hospitales, nadie quiere vivir en hospitales, pero los usuarios tienen derecho a la misma atención que las personas que están fuera", apunta.

Tras la irrupción de la pandemia, el Sergas comenzó a incluir a los usuarios de los centros en la plataforma Telea de teleasistencia, que permite conocer el estado de su salud en tiempo real. "Afinamos os mecanismos. Agora mesmo, a golpe de click podo comprobar a situación de 900 residentes de 48 residencias, tanto da súa temperatura como da súa saturación de osíxeno en sangue, algo que non existía antes. É unha ferramenta que aporta tranquilidade aos sanitarios e aos profesionais e tamén ás familias dos residentes", explica Félix Rubial.

442 personas, a la espera de ingresar en residencias públicas

La pandemia no solo dejó secuelas entre los usuarios de las residencias, sino también entre el resto de mayores, que sufrió las consecuencias de la crisis sanitaria en sus domicilios. El confinamiento agravó la situación de muchas personas de avanzada edad –sobre todo, de las dependientes–. "Hay problemas físicos, psíquicos, pérdida de memoria, trastornos... Además, están asustados", explica Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía. Desde el inicio del mes de junio, en la provincia se han registrado un total de 17 nuevos ingresos, según datos de Política Social. No obstante, la cifra es menor que la del mismo periodo en 2019, cuando se registraron 22 nuevos residentes. Por otra parte, la lista de espera para acceder a los centros públicos de la provincia asciende a 442 personas, de las que 227 son atendidas a través del Bono Residencia –prestación económica para colaborar en el pago de una plaza en un centro privado– y del Servizo de Axuda no Fogar (SAF). La cifra es ligeramente superior a la del año pasado, cuando a estas alturas 439 personas permanecían en lista de espera para ingresar en un centro público. Vázquez apunta la necesidad de incrementar el número de plazas en las residencias. "La sociedad tiene que cuidarnos cuando nos hacemos mayores, y nuestra familia, querernos. Es el cuarto pilar de la sociedad de bienestar, no tienes que ser una carga al envejecer, sino que tiene que haber un servicio que te cuide", resalta.

Félix Rubial: "Antes íamos arrastrados polo virus, pero agora nos estamos antepoñendo"

El gerente del área sanitaria de Ourense, Félix Rubial, pone el foco en lo aprendido desde el inicio de la pandemia, así como en las nuevas herramientas, para frenar el avance de la enfermedad. "Temos que respetar escrupulosamente as medidas, van garantirnos que o impacto de circulación do virus sexa o menor posible. Antes íamos arrastrados polo virus, por dicilo dalgún xeito, pero agora nos estamos antepoñendo", asegura. Rubial destaca la importancia de la teleasistencia de los usuarios a través de la plataforma Telea, así como la rapidez de la realización de las pruebas diagnósticas en cuanto de detectan síntomas compatibles con el covid-19.

El gerente llama a la "serenidade" de los trabajadores de centros de mayores: "O agobio e o estrés transformaríaos en serenidade, na aplicación estricta dos procedementos. Todos debemos estar preocupados, pero somos profesionais". Además, destaca la "colaboración estreita" entre los centros sanitarios y las residencias –sobre todo, con aquellas que no cuentan con médicos–.

Miguel Ángel Vázquez: "Ourense debería ser el mayor laboratorio experimental de la vejez"

Miguel Ángel Vázquez, presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, cuestiona la falta de un servicio de geriatría en el área sanitaria ourensana –Lugo y Vigo sí cuentan con profesionales especializados–. "Ourense debería ser el mayor laboratorio experimental de la vejez, es un paraíso para la longevidad, deberíamos estar estudiando qué hace la gente de la provincia. Estamos perdiendo una gran oportunidad", lamenta.Bajo su punto de vista, la mirada del especialista permitiría una mejor atención: "Tenemos a gente mayor mal atendida por falta de conocimiento, no puede ser. Sabemos que Ourense es una zona muy envejecida, hay que ocuparse de eso de alguna forma".

En cuanto a la crisis sanitaria del covid-19 y los centros de mayores, Vázquez tiene claro los cambios que deberían implementarse para evitar lo sucedido en la primera ola de la enfermedad: "Si hay una persona positiva hay que derivarla a un centro especializado al momento, y realizarle una PCR al resto de usuarios y de personal".

Noly Álvarez: "Es increíble la fuerza y ganas de vivir que tienen las personas mayores"

Desde la trinchera de las residencias, Noly Álvarez, directora del centro A Saleta, de la Fundación San Rosendo, reconoce el antes y después tras el covid: "El trabajo se ha triplicado desde que empezó la crisis sanitaria". El personal ha tenido que encontrar una nueva forma de atender a los usuarios, respetando las medidas de prevención. "No es fácil, muchas veces tenemos que apartarnos y bajarnos la mascarilla para que entiendan que les estamos hablando a ellos... Los mayores ahora mismo están muy faltos de cariño, lo que quieren es un abrazo, un beso, mucho más que cualquier otra cosa", asegura Álvarez.

El nuevo formato de visitas, a dos metros de distancia y con mascarillas y pantallas, dificulta la comprensión de los usuarios: "A veces la persona se va y te preguntan 'quién era ese' y cuando le dices que era su hijo se quedan extrañados, no entienden por qué no se acercó y le dio dos besos... Duele mucho ver este tipo de cosas". No obstante, Álvarez destaca la "gran fortaleza" de los mayores: "Es increíble la fuerza y ganas de vivir que tienen".

Manuel Godoy: "Hay personas mayores que todavía tienen mucho miedo a salir de sus casas"

El doctor en Psicología y coordinador del Máster en Gerontología de la USC, Manuel Gandoy, investiga los efectos del confinamiento en los mayores. "Todavía es pronto para sacar conclusiones, en estos últimos seis meses ha habido una explosión brutal de artículos, y tenemos que hacer su metaanálisis para refinar bien los resultados", explica. A priori, Gandoy cree que podría haber dos grupos diferenciados: aquellos mayores que se vieron obligados a salir durante el confinamiento y los que se quedaron en casa. "Parece que los que salieron están más acostumbrados, mientras que los que se quedaron, tienen más reparos a salir ahora. Hay mayores que todavía tienen mucho miedo a salir de sus casas. Si existiese una vacuna, aunque no la tuviesen, respirarían más aliviados", explica. Gandoy reitera: "Todavía es pronto para asegurarlo, falta mucho trabajo".

En cuanto al servicio de Geriatría en la provincia, el doctor asegura: "Que no lo haya no quiere decir que nuestros mayores estén desantedidos, hay grandes profesionales que saben cómo tratarlos".

Contenido patrocinado

stats