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CRÓNICA
Un millonario anda suelto por Ourense o, más bien, un cuasi millonario. La noche del jueves supimos que el premio de primera categoría de la Bonoloto de 942.992 euros con 11 céntimos había caído en la ciudad de Ourense y, lo más extraordinario, a un único acertante.
El boleto numerado 28 11 32 6 43 33 fue el afortunado en el sorteo, seis cifras que, literalmente de la noche a la mañana, han hecho la vida de alguien mucho más cómoda. Ahora, son dos las preguntas que se hace todo el mundo: “¿Quién es este nuevo rico o rica?” y “¿por qué no soy yo?”.
Para conocer más detalles, debemos acudir a la cafetería Lagunas 1, sita en el número 24 de la avenida de Alfonso Rodríguez Castelao. Este bar, sede del Despacho Receptor 55.260 de Loterías y Apuestas del Estado, es donde se vendió el cupón de la suerte. Ayer por la mañana, tras la barra, Víctor Escudero saludaba risueño: “¿Queres un cubata?”.
Lo que queremos son respuestas. ¿Se sabe algo del premiado? Nones, nada. “Está complicado, porque quizais aínda non se enterou”, suponía Escudero, que lleva más de una década repartiendo premios, menores que este pero cuantiosos. “Ao mellor, esta persoa non comprobará se gañou algo ata o luns, que tennos pasado coas quinielas”, añadió.
Al día siguiente de la noticia, a la clientela diaria se le sumaron los curiosos. “Levamos toda a mañá liados”, suspira Escudero, ya en un horario más tranquilo. Un habitual sacó el tema nada más llegar: “Aquí vese que facedes millonaria á xente”, exclamó. “Mírao, a ver se che damos unha alegría”, respondió el gerente.
Con todo, Escudero tenía claro que le haría feliz traer esos cientos de miles a As Lagoas: “Que veña para aquí, para o barrio”. Eso sí, apuntó que, por la posición del bar en la avenida que da a la carretera N-120, no sería extraño que alguien, de camino a Valdeorras, se hubiese dejado caer para comprar un décimo. “Pode ser que o mercase alguén de O Barco de camiño a casa, non se sabe”. Más incógnitas.
Hasta que el premiado se deje ver, solo curará el suspense fantasear qué se puede hacer con tal cantidad de dinero. Marcos da Rocha, empleado del Lagunas 1, se metió en el papel de nuevo rico: “¡Marcho para Cuba! Non disimulo nada. Espérame aí fóra o taxi”.
En la terraza, la clientela, al enterarse de la noticia, coincidía muchas veces en el humilde sueño de despreocuparse de gastos y trabajo: invertir el bote en vacaciones.
"Con el bote me iría de vacaciones quince días a olvidarme de todo. A Mallorca, o a Ibiza, da igual, pero que tenga playa"
"Si me tocase un premio así ayudaría a mi madre y me daría un caprichillo con unas buenas vacaciones"
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