LAS PROTESTAS DAN SUS FRUTOS
A Gudiña recuperará su tren matutino a inicios de este año
Testimonios
El establecimiento Muebles Iglesias de Celanova abrió sus puertas coincidiendo con la entrada en la fase 1 y con una buena respuesta por parte de la clientela local. "Pusimos la cita previa, pero solo llamaron un par de clientes. Fue mejor la apertura, controlando aforo y las distancias de seguridad", explica su propietario Luis Iglesias, quien reconoce que "no es que la cosa sea muy boyante, pero no nos podemos quejar". En los primeros días, tras la reapertura, "hubo venta de sofás y colchones, por eso del confinamiento, luego ya se ha ido normalizando y hay todo tipo de pedidos", describe Iglesias, quien agradece además la confianza de los clientes: "Teníamos proyectos y presupuestos de antes del confinamiento y, en principio, se han retomado todos". En cuanto a la otra parte del negocio, el de las fábricas de abastecimiento, Iglesias reconoce que "están al 70%, algunas funcionan bien, otras empiezan la semana próxima".
Actualmente hay dos personas en el establecimiento ubicado en el número 39 de la avenida Francisco González Rey, que atienden con todas las medidas de protección y con un aforo máximo de 2-3 personas (el local ronda los 300 metros cuadrados). "Los clientes cumplen con las medidas de protección, vienen con mascarillas y se limpian con el gel cada poco", describe Iglesias, quien reconoce que no tienen aglomeraciones en la entrada. "Los clientes vienen y, si ve que hay gente, se va a tomar un café y vuelve más tarde”.
El comercio de O Barco de Valdeorras comienza a recuperar una cierta normalidad. Lo apuntó María del Carmen Cruz Caamiña, desde su tienda de artículos de perfumería y regalo Pamen. Esta barquense comentó que "arrancamos con miedo. Empezó despacito, pero ahora se está animando la gente", añadió. Explicó que, después de abrir la puerta y durante toda la semana, "había mucho miedo. Ahora, se está empezando a salir". También comentó que las condiciones meteorológicas están ayudando. "El cambio de tiempo pilló a la gente sin ropa. Ahora, con mucha precaución. Está empezando a entrar la gente", comentó.
Esta empresaria de O Barco apuntó una importante novedad que está encontrando: la solidaridad de los vecinos. "Veo mucho apoyo". Esta buena voluntad también se refleja en el uso de materiales de protección por los clientes. "La gente debe acostumbrarse a entrar con mascarilla".
Una duda que planteó María del Carmen Cruz tiene su razón de ser en la normativa de las ofertas. Apuntó que para ofertar un artículo, antes debe estar a la venta durante un mes. "Lo que no estuvo un mes antes, no puede estar en rebajas. No sé cómo interpretar esta norma", comentó.
El "miedo" invadió a los empleados de Liquidación Ourense ante la reapertura, con la que se llevaron una "grata sorpresa". "Empezamos temerosos ante la respuesta de los clientes y lo que estamos vendiendo es alucinante", cuenta Ana María Rivera, que trabaja en una de sus seis tiendas en Ourense. Sofás y colchones, los más demandados: "Algunos días no teníamos tiempo ni de hacer el papeleo", afirma. De momento aprecia que no se pueden "quejar" y tampoco se fía de este bum: "A ver cuánto dura", apunta.
"De seguir así, hai que pensar en cambiar de vida, porque isto non dá. Levo más de 20 anos, pero non me vou poder xubilar nisto. E con 50 anos non é unha broma", reconoce José Luis Rodríguez, de la mercería Nube Azul, en O Couto. "O día 11 xa me subiron os gastos a mil e pico euros, sen comelo nin bebelo. E para sacalo en vendas, tela marinera. Isto está complicado", dice este veterano comerciante, que recuerda que "non é só o coronavirus, isto xa vén complicándose cada ano máis, a xente nova compra doutra maneira. O covid é a gota que colma o vaso".
El cliente va menos, "cómprase menos, antes collían dous calzoncillos e agora collen un, estes son tempos complicados."
Pol Cotton es un comercio que ofrece ropa de caballero desde el año 2017 en Carballiño. Tras el cierre obligado, abrió al público el pasado 11 de mayo y Fabiola Iglesias, empleada de este establecimiento textil, declaraba que "estamos vendiendo poco a poco. Tenemos tienda online, que es una gran ayuda para compensar la bajada de ventas". Así, señalaba que la venta por internet ha subido considerablemente mientras que en el comercio lo hace lentamente, "aunque cada vez entran más clientes, la gente tiene miedo a probar la ropa, a pesar de que tenemos todo perfectamente desinfectado y todo lo que se prueban pasa a estar en cuarentena. Si antes cogían cinco o seis modelos, ahora se prueban uno".
Fabiola Iglesias señala que nota bastante diferencia en el comportamiento de la gente cuando se encuentra en una terraza a cuando entra en una tienda de ropa. "Será porque en los bares está con los amigos y se relaja más, pero en el comercio entran como muchísima precaución y se prueban lo justo".
Pol Cotton, situada en el centro de Carballiño, constata que ha aumentado la venta online y que ha bajado en la tienda. Además, lo que ha cambiado sustancialmente la situación es la ausencia de turistas y de emigrantes en vacaciones. "Por estas fechas ya había por lo menos el doble de clientes. Echamos en falta a los turistas y a los emigrantes que ya empezarían a venir ahora", señala Fabiola Iglesias. El turismo suponía una importante inyección económica con la que este año no cuentan.
Remedios Dalmeida lleva más de 40 años en esto, aunque solo ocho en su emplazamiento actual, en Ervedelo. "Me emocioné mucho, las clientas habituales vinieron en masa a comprar la primera semana, se llevaban cosas que no necesitan para nada, solo por ayudar. Es increíble. Los primeros días, las clientas de siempre no me fallaron". Gracias a ellas, se quedó "contenta" por el desarrollo de la primera semana de la fase 1 en su Confecciones Reme, pero teme que sea solo un espejismo, ya que se empieza a bajar al intensidad. "Ayer (el miércoles) tuve una clienta, que fueron 200 euros. Menos mal que vino ella, si no, ya ves...", explica Dalmeida. Van llegando a cuentagotas.
Sigue habiendo "temor", indica, para probar la ropa, aunque ella insiste en que "lo que hay que tener es precaución, lavar las manos y guardar distancias". Ella no quiere ser "negativa" y dice que intenta ser optimista: "Mi pareja me inyecta optimista y esto ayuda". La situación es difícil, "nunca en 40 años viví algo así, en la crisis algo siempre vendías, por lo menos no estabas cerrado. Esto ha sido duro, sin ingresos de ningún lado". Nunca había estado tanto tiempo parada: "Mira que he pasado baches, pero nunca tuve una semana de vacaciones. Siempre consideré que las facturas hay que pagarlas .
Contenido patrocinado
También te puede interesar
LAS PROTESTAS DAN SUS FRUTOS
A Gudiña recuperará su tren matutino a inicios de este año
ACCIDENTE DE TRÁFICO
Noche accidentada en Ourense: un herido en una colisión y un atropello a un jabalí
LA MÁS POBRE DE GALICIA
Cae la pobreza en Ourense, pero aún castiga a uno de cada cinco hogares
Lo último
PORTADA DE LA REVISTA
Luis Fernández, la música como pasión existencial
INHALACIÓN DE HUMO Y QUEMADURAS
Tres muertos en un incendio en una vivienda de Carabanchel durante la madrugada