La sextorsión: el delito que no se denuncia en Ourense “por vergüenza”
El chantaje sexual es cada vez más frecuente, según admite el Equipo @ de la Guardia Civil de Ourense
Por el mundo online también hay cocos, depredadores sexuales que van en busca de menores. Desde 2020, la estadística anual se cierra con 13 denuncias al año por delitos sexuales en la red. La pornografía de menores, los contactos mediante medios tecnológicos con niños con fines sexuales y el acoso son las tipologías penales más relevantes en Ourense, tal como detalla el Ministerio del Interior en sus balances de cibercriminalidad.
También cada vez se denuncian más casos de “sextorsión”, la amenaza de publicitar fotografías explícitas, íntimas o embarazosas de naturaleza sexual sin consentimiento, y con el propósito de obtener más imágenes, actos sexuales o dinero. Precisamente, esta modalidad delictiva aglutina numerosos casos que no salen a la luz por vergüenza, según admite Pablo Cid, del Equipo @ de la Guardia Civil de Ourense. “A estadística é moitísimo menor, porque é un delito que non se adoita denunciar por estereotipos sociais e por o seu compoñente sexual; a persoa que o sofre cala e prefire pasar páxina”. Según sus cálculos, más de la mitad de casos reales queda solapado por el pudor de los perjudicados.
El delincuente, con atractivas imágenes, creadas incluso con inteligencia artificial, contacta con las víctimas a través de anuncios de servicios sexuales en páginas como “Pasion.com”. No suele materializarse el contacto físico, pero después se coacciona a través de WhatsApp para pedir dinero con la excusa de pérdida de tiempo por servicios no prestados. Otra modalidad es a través de redes sociales como Facebook. El ciberdelincuente exige pagos a modo de chantaje para no divulgar imágenes íntimas en caso de intercambio previo. Traducido al Código Penal, según Cid, sería un delito de coacciones.
Este experto recuerda que una de las diez páginas online más visitadas del mundo es “Xvídeos.com”, un portal especializado en pornografía. “O consumo de pornografía no mundo é elevadísimo”, lo que denota la presencia cada vez mayor del sexo en la red y su distorsión delictiva. De ahí, recalca, la importancia de no enviar imágenes comprometidas “a unha persoa que non coñecemos de nada”. Hay víctimas en ambos sexos, pero en cuanto a la edad “son tirando a maiores”.
Asimismo, investigan denuncias por las llamadas “estafas del amor”: “Xente que está soa, precisa afecto e cae nunha trampa por internet na que lle piden diñeiro” en nombre del amor.
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