Tesoros de Ourense | O Irixo combina piedra y naturaleza

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Uno de los municipios más extensos de Ourense combina historia, naturaleza y tradición. Este territorio se caracteriza por su riqueza forestal y ganadera, además de un destacado patrimonio religioso barroco

Publicado: 01 dic 2024 - 06:00 Actualizado: 01 dic 2024 - 11:49
Tesoros del Concello de O Irixo

Situado a tan solo 38 kilómetros de la ciudad de Ourense, el Concello de O Irixo es un destino perfecto para quienes buscan desconectar en un entorno de montañas, bosques y ríos cargados de historia. Este cordal montañoso separa las provincias de Pontevedra y Ourense, ofreciendo paisajes únicos como los Montes do Testeiro, con el pico Uceiro (1.003 metros), y la Serra do Faro, que alcanza los 935 metros en el Pico Seco. En esta dorsal gallega que separa las provincias orientales de las occidentales, está este municipio, en donde el contraste entre las tierras altas, de perfil quebrado y matorrales, y los fértiles valles regados por los ríos Lobagueira, Viñao y Pedriña es uno de los mayores atractivos de O Irixo.

Los vecinos, guardianes de sus bosques, han preservado con esfuerzo un entorno donde los robledales y sotos de castaños forman un paisaje emblemático. No en vano, el municipio es miembro de la asociación Pueblos Mágicos de España desde 2022, un reconocimiento a su singular riqueza natural y patrimonial.

O Irixo también es un tesoro para los amantes de la historia. Desde restos megalíticos y castrexos hasta documentos medievales, el pasado de esta tierra evoca su antigua pertenencia a la Terra de Orcellón, bajo el monasterio de Carboeiro. Entre sus joyas arquitectónicas destacan el puente medieval sobre el río Viñao, la iglesia barroca de San Pedro en Dadín y las parroquias con cruceiros y petos de ánimas. Además, la tradición sigue viva en la romería de A Pena da Sela, celebrada cada año en una carballeira junto a su ermita del siglo XVI.

Para los amantes del senderismo, la Ruta dos Castros ofrece un paseo de 5,4 kilómetros desde Irixo de Arriba hasta Valdesoiro, donde es posible explorar los vestigios del Castro de Orros. Las aldeas del municipio, como Orros y Paredes, sorprenden con agrupaciones de hórreos únicos en la región, mientras que los árboles singulares, como el castaño de Surribas o la carballa Campinas, invitan a detenerse y admirar su majestuosidad. O Irixo es, sin duda, un rincón que combina naturaleza, historia y tradición en un equilibrio perfecto.

Puente sobre el Viñao

Puente sobre el río Viñao.
Puente sobre el río Viñao.

Es un vestigio de origen medieval que conecta historia y paisaje. Este antiguo paso destaca por su robusta construcción de piedra y su elegante diseño, que conserva dos arcos de distintos tamaños. El arco central, ligeramente apuntado, evoca las formas típicas del siglo XVIII, mientras que el menor, de medio punto, refuerza su carácter tradicional. Durante unas obras realizadas en 2001, el puente fue desplazado varios metros para permitir el acondicionamiento de la zona y la creación de una playa fluvial, proyecto que quedó inconcluso. Sobre la clave de su arco mayor se encuentra una figura labrada en piedra, cuya interpretación sigue siendo un enigma.

Iglesia de San Pedro de Dadín

En la parroquia de Dadín se encuentra la iglesia de San Pedro, una joya arquitectónica construida en 1833 que combina sobriedad y encanto. Su estructura incluye una capilla mayor, una nave con tribuna y una sacristía, además de albergar un destacado peto de ánimas de talla popular. Entre sus tesoros litúrgicos destacan una cruz procesional de plata y una custodia del siglo XVIII. Este templo se suma a otros monumentos religiosos del municipio, como las iglesias barrocas de Santo Estevo de Cangues, San Xoán de Froufe, Santa María do Campo, Reádegos y Santiago de Corneda, reconocidas por la riqueza ornamental de sus fachadas. Los cruceiros y los petos de ánimas que salpican estas tierras completan un patrimonio espiritual de gran valor histórico y artístico.

Iglesia de Santa María do Campo

Iglesia de Santa María do Campo.
Iglesia de Santa María do Campo.

Es una destacada muestra del arte barroco gallego de la segunda mitad del siglo XVIII, construida entre 1776 y 1790. Este templo, que formó parte del patronato del histórico monasterio benedictino de Chantada, en Lugo, combina elegancia y sobriedad en su diseño arquitectónico. De una sola nave, cuenta con una bóveda de cañón en su estructura principal y una bóveda de arista que realza la capilla mayor. Su retablo mayor, de estilo rococó, añade un toque de refinada ornamentación a este espacio sagrado. El conjunto está rodeado por el cementerio parroquial, lo que refuerza su carácter de centro espiritual y comunitario. Santa María do Campo es un ejemplo vivo de la riqueza histórica y cultural que caracteriza al patrimonio religioso de O Irixo.

Pena de Selas

Ermita en Pena de Selas.
Ermita en Pena de Selas.

Un rincón singular en O Irixo, es mucho más que un paraje natural; es un lugar de profundo arraigo espiritual y tradición. En este enclave privilegiado se alza una ermita del siglo XVI, dedicada a la Virgen del Carmen, que cada año se convierte en el epicentro de una de las romerías más respetadas de la zona. Cientos de devotos y visitantes se congregan para participar en esta celebración que combina fe, cultura y naturaleza. La ermita, rodeada de una imponente carballeira, ofrece un espacio acogedor donde los asistentes pueden disfrutar de un merendero y refrescarse en sus fuentes. Además, el entorno cuenta con elementos patrimoniales de gran interés, como un cruceiro y un peto de ánimas que refuerzan la atmósfera espiritual del lugar.

Conjunto de hórreos de Paredes

Hórreo de Orros, en O Irixo.
Hórreo de Orros, en O Irixo.

En la parroquia de Paredes, se alza un conjunto singular de hórreos que habla de un pasado agrícola lleno de vida y tradición. Estas estructuras, hechas de piedra granítica finamente trabajada, reflejan la riqueza de un entorno natural donde las canteras ofrecían material abundante. Aunque el conjunto cuenta con una docena de hórreos, el paso del tiempo ha dejado huella en muchos de ellos, que ahora se encuentran en estado de abandono o ruina. Sin puertas, escaleras o elementos decorativos, su deterioro contrasta con el valor patrimonial que representan. Este rincón es testimonio silencioso de la historia y el esfuerzo de generaciones pasadas.

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