El TSXG analiza hoy la apelación del fallo por el crimen de Velle

CRIMEN DE VELLE

El TSXG revisará la apelación por la sentencia del crimen de Velle, que condena a Diego Rodríguez Torres a 22 años y medio de prisión

Imagen de la fachada del TSXG.
Imagen de la fachada del TSXG.

El TSXG acoge hoy la vista de apelación por la sentencia del crimen de Velle. La defensa pretende rebajar la pena a tenor de la esquizofrenia paranoide que padece el condenado, y alega, además que se trata de un homicidio y no un asesinato. El letrado que representa a la joven asesinada interesa más años de condena al entender que hubo ensañamiento y una indemnización superior.

A finales de noviembre, la sección segunda de la Audiencia de Ourense condenó a Diego Rodríguez Torres a 22 años y medio de cárcel por intentar asesinar a su primo y matar a la pareja de este, en febrero del 2021, conforme al veredicto de un jurado popular. La sentencia lo halló responsable de dos delitos de asesinato con alevosía: uno de ellos consumado y el otro intentado; concurriendo en ambos casos la atenuante simple de alteración psíquica, puesto que el procesado sufre, desde los 18 años, una esquizofrenia del tipo paranoide.

La magistrada indicaba en la sentencia que durante la madrugada del 19 de febrero de 2021 el inculpado, “con la intención de acabar con la vida de su primo y de su pareja”, cogió un cuchillo en su vivienda y se dirigió a casa de las víctimas. A continuación, a grito de “abre, abre”, su primo le abrió la puerta, y anunció su propósito -“os voy a matar”- para después abalanzarse sobre él y, “eliminando toda posibilidad de defensa”, clavarle un cuchillo repetidamente. En ese momento, hizo acto de presencia la pareja, quien le dijo al condenado “déjalo, ya está muerto”, pese a lo que el acusado “lejos de cesar en su actitud” arremetió contra ella asestándole dos cuchilladas profundas en cuello y tórax, para continuar propinándole “múltiples cortes por todo el cuerpo”.

Matar conejos

Tras todo ello, acusado se deshizo del cuchillo y regresó al galpón en el que vivía. Al regresar desactivó la alarma, contestó a la central de llamadas dando correctamente la clave -un código numérico de nueve dígitos- y se excusó ante su madre diciendo que venía de matar conejos. Mientras, el primo, herido, consiguió arrastrarse hasta el teléfono y llamar a su padre, a quien le dijo: “Diego se volvió loco, nos acuchilló”.

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