La UCI mira hacia adelante sin bajar la guardia ante una posible nueva ola

Coronavirus en Ourense

El equipo todavía atiende a cinco pacientes ingresados por coronavirus, aunque ya negativos

Publicado: 31 may 2020 - 09:34 Actualizado: 01 jun 2020 - 09:35

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La batalla contra el coronavirus no ha finalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del CHUO. El equipo todavía atiende a cinco pacientes ingresados por coronavirus, aunque ya negativos, y mira hacia adelante con cautela y cierta preocupación. La experiencia vivida desde el inicio de la crisis sanitaria no se olvida, así como el aprendizaje de los profesionales. "Estamos en semi tensión, claro, por si vuelve una segunda ola de la enfermedad", asegura Pablo Vidal, médico del servicio. "Es cierto que estamos más preparados, hemos visto que la unión como equipo lo facilita todo", señala María José Nieto, supervisora de Enfermería de la unidad.

En los días previos a la llegada de la crisis a la provincia, los profesionales veían la ola acercándose. "Fueron momentos de mucha incertidumbre, mucho miedo. No sabíamos cómo iba a ser, pero sabíamos que no estábamos preparados si la UCI se llenaba", asegura Nieto.

El reto, ahora, es intentar mejorar la respuesta ante los posibles rebrotes. "Intentamos organizarnos para que, si vuelve, no afecte tanto al hospital. Es decir, lo ideal sería que la actividad asistencial habitual y el coronavirus pudiesen coexistir", adelanta Vidal. El jefe del servicio, Víctor López Ciudad, ya ha avanzado que la unidad sufrirá modificaciones para mejorar la atención a los pacientes críticos –la zona se construyó hace más de 20 años–.

Lenta recuperación

Los profesionales atendieron a un total de 29 pacientes graves con coronavirus, de los que el 100% tuvieron que ser intubados debido a la afectación. "El último paso con un enfermo crítico es la ventilación mecánica, cuando el pulmón está muy inflamado, que va acompañada de sedación", explica Pablo Vidal.

La recuperación, después del proceso terapéutico, es lenta. "Lo primero es que el paciente sufre atrofia muscular, porque la masa muscular se pierde rápido, y se siente muy débil. Pero también quedan secuelas en los pulmones, incluso en la gente que no ha estado en la UCI. Consecuencias que notan en su vida diaria y que van a tener que ser vigiladas para ver su evolución con el paso del tiempo", comenta.

María Ángeles Puga es una de los 29 pacientes ingresados. Desde su casa en Figueiredo (Paderne de Allariz), ya recuperada, recuerda la dura batalla vivida durante los más de 40 días que permaneció en la unidad. "Eu non falaba e parecíame que ninguén me entendía, eu trataba de explicar e de dicir, pero non podía. Logo intentei escribir, pero tampouco", explica. Puga permaneció tres semanas en coma inducido, –"o meu foi forte, ogallá ninguén o teña que pasar"–, y el despertar tampoco fue sencillo. "Eu non movía as pernas, era coma un trapo, e agora veño de subir 20 escaleiras, pouco e pouco, pero moito mellor", asegura. Puga pide responsabilidad a la población durante la desescalada, para evitar más muertes y más ingresos. "O que non o viviu non sabe o que é, pero é moi duro", recalca. De sus 55 días en el CHUO tampoco olvida al equipo de profesionales que la acompañó y la cuidó. "Moito nos queixamos da Sanidade, pero non temos nin idea. Eu vin enfermeiras caerse da calor cos traxes que levaban, e volver ao día seguinte a traballar. A min tocoume un doctor estupendo, o médico Juan Cortés. Estivo ao meu lado dándome ánimos, a min perdíanme, dixeron que morría, e puxéronme un medicamento que estaba sen probar, e aquí estou".

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