La Universidad Popular alza la voz: “Cerrar es terrorífico”

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Alumnos de la “UPO” reúnen firmas contra la idea de Jácome de cambiar el servicio o prescindir de él

Colas en la Concejalía de Educación para los cursos, antes del formulario online.
Colas en la Concejalía de Educación para los cursos, antes del formulario online.

Los ourensanos claman contra la idea del alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, de desmantelar la Universidade Popular, un programa de formación con 140 cursos que es una referencia en la ciudad desde hace décadas, atrae a 3.000 alumnos al año y genera listas de espera interminables. La matrícula, que ronda los 30 euros, facilita el acceso igualitario a la educación. De hecho, tal y como recoge la web del Concello de Ourense, “presta especial atención a aquellos más desfavorecidos socialmente”. La “UPO”, como llaman los más de 1.000 firmantes contra la decisión de Jácome en una iniciativa en internet que pide que no se cierre el programa, es más que un hobby para los usuarios. Algunos encuentran trabajo gracias a esta formación, para otros es el único modo de socializar. El aprendizaje intergeneracional es otra de las riquezas que destacan los alumnos, que se movilizarán contra la idea de Jácome y el desprecio a una institución que, en palabras del alcalde, “non se lle pode chamar universidade”, pero que, en realidad, tiene más de 100 años de historia, con 200 sedes repartidas por España y en todo el mundo, gracias a la labor de intelectuales como Antonio Machado o Blasco Ibáñez.

FALTA DE RECURSOS

Josefina González llegó a Ourense desde México hace un par de años. “Estaba perdida y sin saber qué hacer. Mi marido me trajo una lista de cursos y, sin mucho entusiasmo, me apunté. Pero la sorpresa fue el nivelazo que hay en la UPO. Me parece muy mal que quiera quitarse o cambiar el modelo. Sería terrorífico que cerrara, estos cursos te dan una vida impresionante. Dejarían a Ourense con un vacío cultural y educativo pleno, no podemos permitirlo”, señala. En su caso se anotó por afición, pero recuerda que “hay compañeros a los que en carreras les pedían el diploma de la UPO y otros que encontraron trabajo gracias a esto”.

Dolores López, jubilada y usuaria habitual de los cursos, es tajante: “Me parece un despropósito. Este año es el primero que no pude hacer ningún curso porque soy grupo de riesgo ante el covid, pero estoy deseando volver. La UPO es un movimiento internacional, no es una cosa de ahora ni de Ourense. Y supuso la alfabetización de la gente o el aprendizaje de un oficio”.

Sobre su experiencia, López apunta que “la UPO es integradora y pude hacer las asignaturas pendientes que durante mi vida laboral no conseguí. Cumple una función social importantísima y veo a mucha gente joven a la que se le abren las puertas laborales gracias a estos cursos. Todo esto no se puede perder”. A Jácome le pide “transparencia” y que “no cambie” el modelo. “Pediremos que se nos escuche y le daremos información. Además, deberían pensar también en el mantenimiento. Hay un ascensor que lleva tiempo sin funcionar y gente con dificultades de movilidad, por ejemplo”, añade esta usuaria.

ALTÍSIMA DEMANDA

Aurora Pazos, alumna de cursos de restauración de muebles y yoga, apunta a una experiencia “muy positiva”. “Si yo soy un político y quiero prescindir de un servicio, lo primero que hago es una evaluación de cómo funciona. Y no la hay. Simplemente es una ocurrencia y las cosas no se pueden hacer por capricho”, dice.

Pepe Quiroga, que se define como “alumno aplicado”, recuerda que “no hay nada que iguale más que la educación. Sería una agresión extraordinaria quitar la UPO. Funciona muy bien. Incluso con la pandemia hay cursos online”. Este médico jubilado señala que “hay muchos compañeros que te dicen que nunca tuvieron la suerte de estudiar, porque en mi época o tenías unos padres que te pagaban la universidad o no podías hacerlo”.

Luisa Méndez, que empezó en 2012 con cursos de arte, fotografía y literatura, apunta que “es una oportunidad para el que necesite la formación”. Apunta que su lema es que “si algo funciona, no lo cambies. Y la demanda es impresionante. La cultura es fundamental para una sociedad”, añade.

A Jácome le crecen los colectivos de afectados

Son más de 1.000 las firmas que llevan reunidas los profesores y alumnos de la Universidad Popular contra las “ocurrencias” de Jácome. El colectivo se organiza para evitar el desmantelamiento del servicio. No es el único colectivo que se forma contra otras ideas del alcalde de Ourense relacionadas con la supresión de servicios públicos. A los alumnos de la “UPO” hay que añadir el centenar de afectados por la situación de la cultura en Ourense que se ha constituido como una asamblea ciudadana. Este sector, que ya ha mantenido varias reuniones, está dividido en comisiones de trabajo y preparan acciones en la calle contra situaciones como la clausura del Auditorio Municipal y la intención privatizarlo.

Otro colectivo reciente frente a las ideas del regidor es Amigos das Termas. En apenas unas semanas, esta asamblea ciudadana reúne a 300 afectados por la falta de planes en las pozas públicas de la ciudad, que dependen del Concello de Ourense

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