Va de Barrios | Baldosas con guasa en As Lagoas

Los vecinos de la zona residencial de Portovello sufren el deterioro de las losetas y el feísmo de las nuevas que colocó el Concello de Ourense. Caídas, miedo a pasar por zonas sin alumbrado y podas de árboles centran las demandas

Quejas en la zona residencial de Portovello

La zona residencial de Portovello, un núcleo del barrio de As Lagoas en el que residen más de 200 personas, sufre desde hace un tiempo el misterio de las baldosas. Cada vez que Neli Padín, presidenta de la asociación de vecinos Portovello, se asoma a la ventana que da a la Plaza de Daniel González, se horroriza. No es para menos: pidieron al Concello de Ourense arreglo y mantenimiento de las losetas del concurrido parque infantil.

Pero el ayuntamiento les sorprendió con baldosas de todos los colores. Sin ningún tipo de orden lógico, las losas de varias tonalidades forman triángulos, rectángulos o figuras sin sentido que afean el parque. En algunas zonas, llevan un año esperando a que el Concello coloque unas nuevas. Y no es el único barrio de Ourense en el que se quejan los vecinos.

“Las baldosas las han puesto como quisieron. Las hay rojas, blancas… Esto es una chapuza que no comprendo. Cuando las estaban colocando, se lo dije a los trabajadores. Y me dijeron: ‘Nosotros ponemos lo que nos dan”, cuenta la presidenta de la asociación vecinal. Trasladó la queja al Concello, después de demandar un mantenimiento de las losetas deterioradas que causaban caídas en el parque. “Nos dijeron en el Concello que están esperando a que les manden unas nuevas porque las que le llegaron eran igual que estas, no pegaban aquí”, puntualiza la presidenta.

No es la única queja en el punto neurálgico de esta zona residencial. Para el parque infantil piden mejor mantenimiento. “Además el parque se ha quedado pequeño, los niños solo tienen un tobogán pequeño y se pelean por él. No tienen donde jugar”, dicen.

Al atravesar el parque, la estampa es lamentable. Unas vallas dispuestas por el Concello hace un año rodean decenas de baldosas rotas. “Esto lleva así desde febrero del año pasado. Mandé fotos, vinieron, pusieron las vallas, se marcharon y no volvieron”, relata la presidenta vecinal. “Yo es que no sé si están fabricando las baldosas de una en una, porque esta espera no es normal”, se queja.

Una vecina pasa con cuidado por la zona, casi a punto de caer por la cantidad de losetas que hay levantadas y rotas. “Esto es un peligro, ya casi nadie se atreve a venir por aquí”, dice.

Por otro lado, las ramas de los árboles están sin podar. “En algunos puntos del barrio caen a la acera, es peligroso”, dice un vecino. “El Concello podó dos o tres y se marchó”, añade.

La ruta continúa por un atajo empleado a diario por cientos de vecinos que acuden a servicios como el supermercado o la farmacia por una zona verde sin alumbrado. “Hemos pedido dos farolas, porque la gente tiene que venir a oscuras por aquí”, demandan los de Portovello.

Otro atajo, unas escaleras metálicas, necesita una mano de pintura como mínimo. “Hace unos 15 años que se pusieron y desde entonces, mantenimiento cero”, explican. El óxido se apodera de las viejas escaleras en las que, cuando llueve, las caídas están casi aseguradas. Es una zona por la que pasa mucha gente mayor, ya que conduce a la capilla de Portovello. “La gente ya tiene miedo a caer”, dicen los vecinos.

En la rúa Luis Trabazos se hace más visible el problema de la poda de árboles. “Cada cierto tiempo caen ramas y es un peligro”, explican los vecinos. En este punto también se acometieron mejoras recientes en las aceras que, sin embargo, ya tienen baldosas deterioradas. Las losetas son el “mal” de los de Portovello.

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