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Sus protestas ganan cada vez más peso, sus reivindicaciones se escuchan cada vez más alto. El sector hostelero clama contra las restricciones. Lo hace en Ourense, en Galicia y en muchos puntos de España. Un S.O.S nacional para salir de una crisis de persianas cerradas. Son muchos los eslóganes que se corean y se escriben en sus movilizaciones. Unos van al grano, otros juegan más con la ironía, pero todos tienen el mismo denominador común: encontrar soluciones a una crisis económica galopante y evitar que se criminalice al sector.
Los hay que miran de reojo a las decisiones que se toman en otros países. Y se acuerdan de Ángela Merkel, como ocurrió en esta concentración en Pamplona, donde también se reivindicaba la seguridad del sector.
En las calles de Sevilla hicieron un llamamiento a la unión, tanto del sector hostelero en sí como de la sociedad en general para apoyar a los profesionales en una situación delicada.
Los hay también que, a través de sus pancartas, envían un mensaje mucho más contundente y se muestran en contra de las ayudas que están comprometiendo, tanto los gobiernos centrales como los autonómicos. Un ejemplo lo encontramos en Málaga.
En el caso de Logroño, los afectados por las restricciones a la hostelería defienden que no son los culpables de propagar el virus. Y lo hacen con un argumento en forma de pancarta que mira hacia los casos (y su escasez) documentados en sus recintos.
Lo que se repite de una ciudad a otra son las referencias fúnebres con el sector como gran protagonista. El "entierro" de los bares y sus esquelas, protagonistas en Verín.
Son mensajes que expresan el sentir de la hostelería ourensana, gallega y nacional. Un sentir que la gran mayoría resumen en tres letras: SOS.
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