La historia del audaz librero

LEER ES UN PLACER

Publicado: 27 ago 2026 - 04:59
La historia del audaz librero
La historia del audaz librero

Desde hace más de diez años no me daba una escapada por el universo de Bernhard Schlink, un autor de gran peso e influencia para mí en un momento en que estaba obsesionado con hallar esas delicadas tesituras de lo que literariamente llamaríamos “voz propia”.

La sorpresa con “La nieta”, (Anagrama, 2023) no pudo ser más grata y reveladora. Aunque Schlink ha regresado a uno de sus temas predilectos, que es ese juego difuso de sombras sobre qué es realmente lo correcto, lo permisible y lo perdonable; aquí realiza una variación original y potente de dos cuestiones que le obsesionan como escritor y jurista: la memoria histórica y el sentido de la justicia.

Kaspar Wettner, es un librero sexagenario en el Berlín contemporáneo. Al llegar a casa luego de una extenuante jornada de trabajo en su negocio, descubre que su esposa, Birgit, con quien lleva poco más de cuarenta años de casado, flota ahogada en una antigua bañera, víctima de una severa ingesta de alcohol y barbitúricos.

Durante el duelo, en esas semanas terribles en que lo más difícil se convierte en decidir qué hacer con las pertenencias de un muerto, Wettner descubre en un ordenador aparentemente colapsado, un archivo que convertirá su vida apacible en una especie de hongo generado por una explosión atómica: Birgit llevaba diez años escribiendo una novela que nunca había mostrado a nadie, pero a medida que el lector a leer ese manuscrito se da cuenta de que aquello que parece ficción es la hiedra de la realidad extendiéndose sobre el alto muro de cuatro décadas de silencio: poco antes de conocer a Kaspar en un intercambio estudiantil de la Alemania comunista de 1964, había tenido una hija con el funcionario abyecto Leo Weise; dándola en adopción a poco de nacer.

A lo que habrá de enfrentarse, no es un cuento de hadas ni una melancólica canción de Henrich Heine

De pronto, las pistas de lo que parece una invención novelesca se convierten en indicios determinantes. De un librero recluido en el ámbito de las ocupaciones amables, Kaspar se ha convertido en una especie de detective. A lo que habrá de enfrentarse, no es un cuento de hadas ni una melancólica canción de Henrich Heine; sino a la cruda realidad de la Alemania profunda que sobrevivió a la caída del muro de Berlín en 1989; a la proliferación de movimientos neonazis y de extrema derecha, a un mundo peligrosamente inverosímil para conciencias demasiado escrupulosas.

En esas alcantarillas donde sectas políticas adoran estampas de Adolf Hitler, Wettner conoce a Svenja Weise, la hija perdida, y a Sigrun Renger, “la nieta”.

Otra vez ha vuelto Bernhard Schlink a suscitar una meditación sobre cómo el presente puede ser un cuerpo herido que avanza con la metralla del pasado incrustada en las vísceras. Y lo hace con unas estrategias efectivísimas: el ingenio de un hombre puesto en función de salvar lo que casi parece insalvable; la paciencia y el amor que en todo lugar y tiempo evitan las pequeñas y grandes catástrofes.

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