Vila-Matas, Premio Nacional de las Letras: "Hago preguntas muy difíciles a la IA y la vuelvo loca por completo"

"BARTEBY Y COMPAÑÍA"

El escritor Enrique Vila-Matas, distinguido con el Premio Nacional de las Letras 2026, defiende la literatura como "únicamente ficción" frente a conceptos como la autoficción y bromea con su uso de la Inteligencia Artificial, a la que asegura "volver loca" con preguntas imposibles tras recibir la llamada del Ministerio de Cultura

El escritor Enrique Vila-Matas durante una rueda de prensa tras ganar el Premio Nacional de las Letras Españolas 2026, en la Librería +Bernat, a 27 de octubre de 2026, en Barcelona
El escritor Enrique Vila-Matas durante una rueda de prensa tras ganar el Premio Nacional de las Letras Españolas 2026, en la Librería +Bernat, a 27 de octubre de 2026, en Barcelona | Europa Press

El autor barcelonés Enrique Vila-Matas ha sido galardonado este martes a sus 78 años con el Premio Nacional de las Letras Españolas 2026, el máximo reconocimiento institucional a la trayectoria de un autor español vivo. Durante su comparecencia ante los medios en la librería +Bernat de Barcelona, el novelista ha tirado de ironía para abordar el avance de las nuevas herramientas tecnológicas y, en particular, el impacto de la Inteligencia Artificial: "Le hago preguntas muy difíciles. Muy difíciles. Y la vuelvo loca por completo", apuntó tras asegurar que ve a estas plataformas "muy desorientadas" después de que un modelo le adjudicara erróneamente una calle en Barcelona o fallara al computar las traducciones internacionales de su obra.

Fiel a su universo literario, el autor de "Bartleby y compañía" ha aprovechado la comparecencia para sacudirse las etiquetas teóricas que la crítica suele asignarle, negando la vigencia tanto de la metaliteratura como de la autoficción: "Lo que hay únicamente es ficción", zanjó tajante. Para el escritor, la creación responde a un impulso primordialmente lúdico concebido para "ayudar a no aburrirme", en el que vida y escritura se entrelazan de manera orgánica pero sin derivar en una obsesión enfermiza.

La notificación del galardón tampoco escapó a su particular sentido del humor. Vila-Matas explicó que estuvo a punto de rechazar la comunicación oficial al provenir de un número desconocido que le pareció "que no era de fiar", hasta comprobar que al otro lado de la línea se encontraba la directora general del Libro, María José Gálvez. Recordando una confidencia de su amigo Juan Marsé —quien le advertía de que observaba la realidad como algo fraudulento—, el barcelonés admitió su escepticismo crónico: "Siempre desconfío de lo que escribo, desconfío de la realidad, desconfío de todo. No desconfío de este premio porque lo voy a cobrar".

Lejos de considerar que la distinción llega tarde, el narrador mantiene intacta su rutina de trabajo. Entre sus planes inmediatos figura rematar el prólogo para el libro de un amigo y continuar el desarrollo de un ensayo narrativo que lleva años puliendo. Preguntado por las eternas quinielas que lo sitúan como aspirante al Nobel de Literatura, Vila-Matas dio el asunto por cerrado con retranca al recordar que ya asistió en dos ocasiones al banquete oficial con autores en el Ayuntamiento de Estocolmo, antes de deslizar su desconexión de la coyuntura política y social: "Veo mucha televisión y me quedo tan deprimido que prefiero que gane el Barça".

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