Inés Sotelo y el sueño americano

MICHIGAN STATE SPARTANS

La jugadora ourensana, Inés Sotelo, en su segundo año en Michigan State, afronta el mítico “March Madness” que decide la mejor Universidad de Estados Unidos

La ourensana Inés Sotelo Míguez, con la bola, durante un partido de esta temporada.
La ourensana Inés Sotelo Míguez, con la bola, durante un partido de esta temporada. | NCAA

El deporte universitario en Estados Unidos es una religión. Paraliza ciudades, centra los focos de los medios y mueve masas sin que los kilómetros importen. De todo eso disfrutar Inés Sotelo Míguez (Ourense, 2006), que vive su segunda temporada defendiendo el verdiblanco de las Michigan State Spartans. A horas de afrontar las eliminatorias de su conferencia, la poderosa Big Ten, la ourensana hace balance de lo que fue y lo que será en el sueño americano del que vive su segundo capítulo.

La temporada empezó mal, con una lesión, una fractura por estrés en el quinto metatarsiano. Con la lesión aprendí bastante, me enseñó cosas, porque nunca había tenido ninguna lesión que me obligase a parar sí o sí, con una operación para ponerme un tornillo. Y me hizo apreciar mucho más el baloncesto, el trabajo de cada día. Porque estar viéndolo desde fuera es fastidiado. Pero después me recuperé y ya estoy jugando bien, mis minutos y haciéndolo lo mejor que puedo”.

Las Spartans esperan rival para, esta madrugada, intentar avanzar de ronda en la sede de Indiana, en un pabellón donde juegan los Pacers y las Fever, de la NBA y la WNBA. Será o Wisconsin o Illinois (al cierre de esta edición arrancaba el partido). “Es otro rollo. Lo preparan todo de forma especial. Y también hay esa presión, porque sabes que si pierdes un partido te vas para casa. De todo Estados Unidos estamos rankeadas como número 18 y, de nuestra conferencia, somos cabeza de serie número 7. Hemos preparado el partido pensando que va a pasar Illinois, la favorita, porque había que ganar tiempo. Si gana Wisconsin haremos una preparación exprés”.

Un momento cumbre en un año el que Sotelo Míguez ha tenido más peso dentro y fuera de la pista. Ya no es una novata y eso, en los códigos estadounidenses, es un factor a tener en cuenta. “Lo notas, sobre todo, en el entendimiento del juego. Ahora ya sabes cómo va todo, es mucho más sencillo. En verano elegí seguir aquí en Michigan State por el estilo de juego. Le dan bastante importancia a la defensa, a la presión que pones en defender. Aún me queda bastante por mejorar y madurar, claro, pero sí que noto como que tengo un rol más definido en el equipo. Y también que tengo más voz, que puedo decir lo que pienso y lo que opino. El año pasado era más escuchar y aprender, que lo sigo haciendo, pero también puedo más comentar y expresar lo que siento”.

Todo en un ambiente que roza el profesionalismo. Llevar la camiseta de Michigan State supone mucho más que puntos, rebotes y asistencias. “Aquí es ir a jugar un partido y que, cuando entres esté toda la banda tocando las canciones de la Universidad y ves a la gente, sobre todo a las niñas pequeñas, que nos toman como roles y vienen en masa a ver nuestros partidos. Nos piden autógrafos y fotos y se emocionan mucho. Es muy bonito”, explica Sotelo Míguez.

Pero no todo acaba en lo deportivo. La experiencia en el país de las barras y estrellas sigue al salir del pabellón en días a los que le faltan horas. “Comparto piso, voy a clases por la mañana, tengo entrenamiento al medio día, luego recuperación y tratamientos, después toca hacer deberes y ya casi dormir. No te aburres. Tengo cosas que hacer todo el reto. Prefiero estar ocupada, que si tienes tiempo libre empiezas a pensar en cosas que no te ayudan. ¿Morriña? Aún hay, pero como mi madre me vino a ver con la lesión, luego mi padre, también mi hermana, se hizo más llevadero. Al final, echo de menos casa, pero estoy bien”.

Y del balón a los libros. Jugadora, sí, pero estudiante también. Lo saben en su casa y en su programa universitario. “La parte académica aquí es muy importante. Mi madre también me lo dice, que sin estudios no vas a ningún lado. El deporte tiene una edad. Al final, el que ahora puede ser el plan B, que es lo que estás estudiante, va a ser el plan A en un punto de tu vida. Y aquí lo ponen muy fácil. No tenía muy claro por donde tirar, y me recomendaron hacer comunicaciones. Me estoy centrando en una que se llama “Organizational Communication”, con la que puedo trabajar en cualquier empresa u organizar eventos”.

Pero ahora, baloncesto en vena. El objetivo, llegar lo más lejos posible en un escenario de categoría.

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