Jesús Prieto, deportista y escritor: “El deporte que conocemos es con preceptos masculinos”
ENTREVISTA A...
Deportista convencido y escritor reivindicativo sobre las barreras que faltan por tirar hasta una "integración total" en el deporte
Los domingos tiene artículo fijo en La Región y los fieles a la sección de Deportes encuentran historias y reflexiones siempre argumentadas con una impresionante base de datos que viene de serie. Pero también una opinión convencida de la capacidad que tiene la palabra para intentar “hacer el mundo un poco más justo”, para que “la mujer recupere parte del tiempo que le robaron para ser feliz”. Hablar con este sociólogo deportivo es hacerlo con una enamorado del deporte por pasión, por profesión, pero también por supervivencia. “Cuando empecé a hacer deporte, la actividad física me sacó de esa situación errante, de vacío y falta de rumbo en la que sufría bullying. A mí el deporte me salvó la vida en muchas ocasiones. Y no es una exageración”. Desde luego que no, pero eso queda para el “off the record”.
Recientemente recibió de manos de Elisa Pérez Vera el premio de la UNED que lleva su nombre. Su trabajo se titula “Efecto Pigmalión, mujer y deporte: una historia de desánimo”.
Pregunta. ¿Por qué este trabajo?
Respuesta. Soy una persona bastante sensible a las injusticias y desde hace mucho tiempo, por experiencias vitales, me identifiqué mucho con el deporte. Vi que era un vehículo brutal para mejorar la autoestima y en el que todos tenemos cabida. Mis artículos van por esa línea: todos y todas debemos tener acceso a ese efecto terapéutico e integrador.
P. ¿Con algún objetivo?
R. Deberíamos aspirar a competiciones unidas. No separar tanto deporte masculino con deporte femino, sí en la práctica, pero no en el espectáculo porque así se limarían muchas diferencias.
P. Barreras les llamamos.
R. Es una de las conclusiones del estudio. En el acceso al deporte las barreras que tenemos a día de hoy son más sociales y culturales que funcionales, que reales.
P. ¿Sociales y culturales dice?
R. Por ejemplo, el fútbol llegó a España a finales del siglo XIX y de ahí a que haya una competición femenina pasan 100 años. Todo ese trabajo de evolución y progreso que ha hecho el fútbol masculino, ellas no lo han tenido. Empiezan más tarde y cuando lo hacen no hay cultura de fútbol femenino. Esas son las barreras. Las barreras a veces también son las opiniones sociales. El deporte que conocemos se ha construido con unos preceptos masculinos.
P. ¿Estamos en la dirección correcta?
R. Es muy difícil reformar todo y subir de golpe porque hay que cambiar muchas mentes y eso no se hace de la noche a la mañana. ¿Se ha hecho mucho? Sí. En los últimos Juegos ya ha habido el 50 por ciento de participación femenina, pero no es real en cuanto a igualdad.
P. Llévemelo a algo visible.
R. Las horas de competición no son las mismas, por lo tanto menos visibilidad. Los escenarios de competición no son los mismos. La igualdad no es solo un número, es un ideal que debe cumplirse en todos los ámbitos.
P. ¿Cuál es la siguiente barrera que tiraremos abajo?
R. El aforo y el acceso masivo a los partidos femeninos. De hecho, es una cosa que ya está ocurriendo ahora mismo.
P. ¿Ya?
R. Soy optimista, pero creo que es un trabajo a largo plazo. La confianza que tengo es que no sea algo progresivo y sí exponencial, que cada vez vaya más rápido. Es una bola de nieve. Del mismo modo que el deporte femenino no se pudo aprovechar de lo anterior porque no había nada, ahora hemos construido para que sea imparable.
P. No solo el deporte femenino.
R. Lo que me fascinaría es que la competición fuese con una integración plena. Y eso tiene que ver también con deportistas olímpicos y paralímpicos y que no haya solo deporte de hombres y de mujeres, porque así estamos dejando fuera a muchísima gente.
P. ¿Lo veremos?
R. Es perfectamente posible, pero la sociedad, a día de hoy, está tan acostumbrada a calibrar todo desde la vara de medición masculina que lo que sea diferente no interesa. El mundo se mide en una escala masculina y por eso creo que habría muchas reticencia al cambio.
P. ¿Como ourensano, cómo nos vemos?
R. Creo que muy bien, creo que tenemos muchas referentes en baloncesto, con Raquel Carrera y Paula Ginzo, en hockey las hermanas Piñeiro fueron unas auténticas pioneras y la primera medalla olímpica femenina en la historia de Galicia fue Támara Echegoyen. Ourense está haciendo su trabajo de forma paralela el resto del mundo y lo está haciendo muy bien.
P. ¿Y en general?
R. Soy un fanático de Ourense, un enamorado de su ciudad. Me fui con 18 años y he vuelto por amor. Volver es lo mejor que me pudo pasar, ha sido un reencuentro con todo lo que me hace feliz.
P. Deportista a tope.
R. Mucho. Estuve muchos años jugando a fútbol, pero en los últimos años lo cambié por el surf, el crossfit y ahora estoy en waterpolo y tenis. Incluso jugué a la chave tres años en Santiago.
P. Acabamos. ¿El artículo de Jesús Prieto de un domingo cualquiera del 2035 es todavía reivindicativo?
R. Sí, por desgracia sí. Es posible que la próxima generación se empiece a acercar a lo que buscamos. Athenea del Castillo no puede cobrar lo mismo que Vinícius porque llevamos 100 años con los hombres en el campo mientras las mujeres estaban fregando, cosiendo o criando. Todo ese trabajo para las mujeres puedan cobrar lo que cobra Vinícius no lo han tenido. La idea es que ahora se siga haciendo camino para que la siguiente generación, o dentro de dos, Athenea del Castillo sí pueda cobrar lo mismo que Vinícius. ¿Por qué? Porque le habrán devuelto el tiempo que les robaron. Pero 2035, en lo que estamos hablando, es pasado mañana.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
NUEVA FEIRA DE ARTESANÍA
Feria | Feira do Viño do Ribeiro
David Alvarado
A tiranía do bufón
LEGISLACIÓN MIGRATORIA
Los venezolanos se pueden acoger a la regularización extraordinaria desde abril
Fermín Bocos
La guerra fallida de Trump