Y Pibe frotó la lámpara para impulsar a un Arenteiro que muestra ya su mejor fútbol

El delantero argentino, autor de los dos primeros goles en el periodo inicial, encaminó la primera victoria del Arenteiro ante la SD Logroñés

Arenteiro-Logroñés, partido de liga. José Paz
Arenteiro-Logroñés, partido de liga. José Paz

El Arenteiro ya sabe lo que es ganar en Primera Federación. Lo hizo con solvencia, al superar por tres goles a cero a la SD Logroñes en un partido que quedará para la historia. Fue una noche lluviosa, pero daba igual, porque los goles hacían olvidar todo. El debut soñado ante su gente, o incluso superándolo. Y mucha culpa la tuvo el argentino, aunque afincado en Cambados, Agustín Emanuel Pastoriza Cacabelos, aunque seguro que muchos descubren al leer esto su nombre y apellidos. Todo el mundo lo conoce por Pibe y así coreó la grada su nombre al marcar el segundo gol.

Sabe el Arenteiro, y así lo había anunciado, que sus opciones de salvación, único objetivo del equipo, pasan porque Espiñedo sea un fortín. Con esa idea salió y pronto encontró premio, en el minuto 9. Pelota que tiene controlada Marquitos, otro que tiene calidad para regalar, ve la entrada de Pibe en el segundo palo y le pone un centro medido que el argentino remata de forma magistral con la cabeza al fondo de la red. Hacía años que no remataba de cabeza y casi le pareció extraño. Él la suele usar para pensar en esos pases y jugadas imposibles que luego ejecuta.

Partido encarrilado y todo perfecto. Pero el Logroñés no había venido de excursión y se fue a por los verdes. Avisó en el minuto 17 con doble disparo de Arratia que encontró en Diego un muro infranqueable. Y en el 20 Antonio García mete al hueco para Rubén López que encare a Diego, este le aguanta, le obliga a escorarse y su disparo lo saca Vitra a córner.

Son esas jugadas determinantes que cambian un partido. La suerte estaba del lado verde. Y tanto que en la segunda llegada clara, repetición del primer gol, pero con distinta ejecución. De nuevo centro de Marquitos, esta vez con el exterior y Pibe, en un acrobático remate de media chilena, pone el 2-0 en el 37. Otro gesto de calidad de un jugador que con 18 años debutó en Primera División con el Betis y que por circunstancias no se quedó en lo más alto.

En la segunda parte, los de Javi Rey volvieron a salir bien y Marquitos empaló un saque de esquina sin dejarla caer que obligó al meta visitante a emplearse a fondo para evitar el tanto. Con el paso de los minutos, los visitantes apretaron más. Lógico, perdían 2-0 y el Arenteiro dejaba hacer. Buscaban una y otra vez al “tanque” Jordi Escobar, que tuvo un duelo de titanes con Germán Novoa y tanto él, como Paredes o Antonio García se encontraron con Diego García, que mostraba mucha seguridad. Los verdes refrescaron el equipo, pusieron piernas frescas y a la contra llegaron un par de veces, pero los disparos rasos y cruzados de Jordan Sánchez y Miku se fueron desviados. Y en el 88, el éxtasis. Tiago Rodríguez metió una buena pelota para Manín, que acababa de entrar, y el andaluz definió con un tiro raso ante el meta Ander para poner el 3-0 que ya fue definitivo. Falta le hacía al delantero verde, que tuvo una pretemporada en la que estuvo casi un mes parado y andaba algo cabizbajo.

Total, un 3-0 que seguro que los más optimistas no contaban al entrar en Espiñedo y dejando buena imagen y buenas sensaciones. Pero mañana empieza otra película que no se parecerá en nada a esta.

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