España, la de todos, salvó el fútbol

LA OPINIÓN

Publicado: 20 jul 2026 - 08:07
Opinión Jesús Prieto
Opinión Jesús Prieto | La Región

En 1781 se produjo en Florida la más grande victoria española en suelo norteamericano. En la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, las fuerzas hispanas ayudaron a las colonias en su rebelión y particularmente un hombre. El escudo de armas de Bernardo de Gálvez luce la inscripción “Yo solo”, el grito que profirió antes de echarse un país a la espalda. Con apenas 33, se dispone a atacar Pensacola. Sus superiores se lo niegan porque hay que adentrarse en una ratonera de cañones. El coronel iza el pendón de su bergantín, se mete en la boca del lobo y, tras de semanas de bombardeos, libera el Misisipi y el Golfo de México.

España ha conseguido la más grande victoria en suelo norteamericano en tiempos modernos. Y lo ha hecho con la misma diversidad de entonces para salvar a Estados Unidos y el fútbol"

No es cierto que Gálvez tomase Pensacola solo. En su ejército se hallaban “tropas propias, voluntarios americanos, franceses, afrodescendientes, unidades de México y milicias de morenos de La Habana, indios y un gran contingente de peninsulares”. Porque España siempre ha sido eso: blancos, negros, cobrizos y mestizos. Hoy, 1.500 kilómetros al noreste de Pensacola y tres siglos después, España ha conseguido la más grande victoria en suelo norteamericano en tiempos modernos. Y lo ha hecho con la misma diversidad de entonces para salvar a Estados Unidos y el fútbol.

Salva a Estados Unidos porque en el país que asesina todo lo diferente, ha escrito la mayor laudatio de lo heterogéneo. Con trece jugadores provenientes de nuestras nacionalidades históricas -nueve catalanes, tres vascos y un gallego-; un francés de ascendencia vasca; un negro cuyos padres atravesaron el desierto del Sáhara huyendo de Ghana y otro, nuestra estrella, con raíces marroquíes y ecuatoguineanas.

Salva el fútbol porque no había otra salida a la trampa de ayer. Argentina le echó a este mundial dosis ingentes de arrojo pero solo una leve brizna de fútbol. Con ese suspiro y con el cuchillo entre los dientes llegó a la final. Allí se encontró al balompié vestido con una camiseta roja. A 26 magos que cercaron al antifútbol en una cacería de 120 minutos. Lo mató Ferrán tras una veintena de disparos y el deporte, por fin, sonrió.

El triunfo de España es el de la pluralidad. Por eso no hay nombres propios en este artículo. Porque España, la de todos, salvó el fútbol.

@jesusprietodeportes

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