Todos pendientes de Warsh y su apuesta contra la inflación

ECONOMÍA GLOBAL

El discurso del presidente de la Reserva Federal de EEUU en Jakcson Hole ofrecerá señales sobre el futuro de los tipos.

Kevin Warsh, durante una rueda de prensa el pasado junio.
Kevin Warsh, durante una rueda de prensa el pasado junio. | La Región

El simposio de Jackson Hole, que arrancó el jueves en Wyoming (EEUU) y se prolonga hasta el sábado, llega este año marcado por dos frentes que condicionan su lectura: las turbulencias en torno a la deuda estadounidense y el cambio en el estilo de comunicación de la Reserva Federal. Los mercados seguirán con especial atención cualquier señal sobre el rumbo de la política monetaria, con la vista puesta ya en la primera reunión del organismo bajo este nuevo contexto, prevista para el 16 de septiembre.

La cita adquiere además un valor añadido: será el debut de Kevin Warsh en el foro desde que asumió la presidencia de la Fed el pasado 22 de mayo, en sustitución de Jerome Powell. Su intervención, prevista para este viernes, será escrutada en busca de pistas sobre inflación, crecimiento económico y la orientación futura de los tipos de interés, en un momento en el que el mercado aún trata de calibrar cómo comunicará sus decisiones el nuevo banquero central.

La combinación de ambos factores -la presión sobre la deuda pública y la incertidumbre sobre el tono que imprimirá Warsh a sus comparecencias- convierte esta edición del encuentro en una de las más observadas de los últimos años, con implicaciones directas para bonos, divisas y bolsas a nivel global.

Los inversores esperan que su discurso despeje las dudas que dejó la reunión de julio, cuando la Reserva Federal mantuvo los tipos sin cambios por quinta vez consecutiva y Warsh evitó anticipar el rumbo de la política monetaria.

La expectativa se centra menos en un anuncio concreto que en las señales que pueda ofrecer sobre el camino para devolver la inflación al 2%. Warsh ha mantenido hasta ahora una comunicación poco explícita y se ha mostrado contrario a utilizar la llamada forward guidance, mediante la que los bancos centrales orientan a los mercados sobre sus decisiones futuras. Esa estrategia ha dificultado que los inversores interpreten sus próximos movimientos. El escenario añade presión. Las rentabilidades de los bonos estadounidenses a largo plazo han escalado hasta niveles no vistos en dos décadas y el Tesoro ha intervenido con un programa de recompras de deuda a largo plazo. El rendimiento del bono a 30 años superó este jueves el 5%.

El reto será equilibrar varios objetivos. El mercado reclama visibilidad sobre la política monetaria, pero Warsh ha defendido que los precios de los activos deben reflejar las condiciones financieras sin que el banco central trate de guiarlos. Un mensaje poco concreto podría alimentar las ventas de bonos y elevar los costes de financiación. Una señal claramente restrictiva reforzaría, en cambio, las expectativas de nuevas subidas. La intervención llega con el debate abierto sobre las causas de la inflación. Las tensiones con Irán, la energía y la inversión vinculada a la inteligencia artificial pueden mantener presionados los precios. El mercado deberá valorar hasta qué punto Warsh considera esos riesgos transitorios o persistentes.

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