La UE veta recargos aéreos vinculados a la guerra en Irán

BILLETES YA COMPRADOS

La UE establece que, a pesar de la crisis en Irán, ninguna aerolínea podrá encarecer el precio de los billetes

Grupos de viajeros en una de las terminales del aeropuerto londinense de Heathrow.
Grupos de viajeros en una de las terminales del aeropuerto londinense de Heathrow. | A.T.

La Comisión Europea avisa de que las aerolíneas no podrán imponer recargos retroactivos en los billetes ya comprados para compensar el aumento del precio del queroseno derivado de la crisis en Oriente Próximo, y recuerda que los pasajeros mantienen su derecho a reembolso, rutas alternativas y compensaciones en caso de cancelación.

La institución comunitaria publicó una guía dirigida al sector del transporte y el turismo con el objetivo de aclarar la aplicación de la normativa europea ante el impacto del conflicto en el suministro energético y el cierre parcial de rutas aéreas y marítimas en determinadas zonas. El documento buscó unificar criterios sobre cómo debían actuar las compañías ante posibles tensiones en el mercado del combustible.

La portavoz comunitaria de Energía, Anna-Kaisa Itkonen, explicó que las aerolíneas pudieron ajustar sus tarifas en función del contexto, pero no aplicar recargos posteriores a la compra del billete. “Las aerolíneas pueden adaptar sus tarifas publicadas a la situación, pero añadir un recargo por combustible a un billete después de que haya sido comprado no pudo justificarse”, señaló. Añadió que cualquier modificación de ese tipo podía entrar en conflicto con la normativa europea sobre prácticas comerciales desleales.

La Comisión indica que no existieron pruebas de escasez de combustible en el conjunto de la Unión Europea y que la situación se mantuvo estable en términos generales. No obstante, advirtió de que, si el conflicto se prolongaba, pudieron producirse interrupciones en el suministro de queroseno, así como retrasos operativos, cancelaciones de vuelos, cambios de rutas y un incremento de los precios del transporte aéreo.

Volatilidad

En ese escenario, Bruselas insiste en que las compañías debieron asumir la volatilidad del precio de los carburantes como un elemento habitual de su actividad económica. La Comisión subraya que los precios elevados del queroseno fueron previsibles en el contexto actual y, por tanto, no pudieron justificar recargos posteriores a la compra ni eximir a las aerolíneas de sus obligaciones con los pasajeros.

El Ejecutivo comunitario recalcó además que cualquier cambio retroactivo del precio del billete quedó excluido. Según el documento, las empresas no pudieron modificar el coste de un trayecto una vez adquirido el billete alegando una subida posterior del combustible, incluso si esta se producía en un corto espacio de tiempo entre la compra y la operación del vuelo.

En el caso de los viajes combinados, contempla que los organizadores puedan revisar al alza los precios siempre que esa posibilidad estuviera recogida en el contrato. La Comisión recordó también que las cancelaciones comunicadas con menos de 14 días de antelación implicaron, en principio, la obligación de compensar económicamente a los viajeros, salvo que se ofreciera una alternativa adecuada con suficiente antelación o se demostraran circunstancias extraordinarias inevitables.

La Comisión Europea flexibiliza la norma de horarios de vuelos El documento de la Comisión Europea prevé cierta flexibilidad temporal en las normas europeas sobre franjas horarias aeroportuarias con el fin de evitar que las compañías pierdan derechos de despegue y aterrizaje por cancelaciones vinculadas a posibles problemas reales de suministro de combustible.

Bruselas respalda las recomendaciones de los coordinadores aeroportuarios europeos para justificar el no uso de algunos de estos permisos cuando existieran restricciones derivadas de la crisis en Oriente Próximo. Esto incluye situaciones en las que una aerolínea pudiera completar un vuelo de ida, pero no dispusiera de suficiente carburante en destino para operar el siguiente trayecto.

La Comisión subraya, sin embargo, que estas excepciones no deben aplicarse a cancelaciones motivadas únicamente por razones comerciales relacionadas con el encarecimiento del queroseno, que no se consideraron causa suficiente para flexibilizar el régimen de asignación de slots.

Asimismo, la guía contempla la posibilidad de flexibilizar determinadas obligaciones europeas sobre repostaje en caso de escasez acreditada de combustible en un aeropuerto. Para ello, Bruselas insta a los Estados miembro a emitir con rapidez avisos oficiales a pilotos y operadores cuando se detectaran problemas de suministro, de modo que las aerolíneas pudieran justificar desvíos puntuales respecto a las normas de repostaje mínimo.

Se abre además la puerta al uso temporal de combustible Jet A, habitual en Estados Unidos.

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