Adolfo Suárez, sorpresa nacional

TRANSICIÓN

Ni Fraga ni Areilza. El elegido por el rey Juan Carlos para transitar hacia la democracia tenía 43 años y se llamaba Adolfo Suárez. El miércoles se cumplen 50 años de la dimisión de Arias Navarro como presidente, hecho que dio lugar a la Transición

Suárez jura como presidente del Gobierno ante Juan Carlos I y el presidente del Consejo del Reino, Fernández Miranda, el 5 de julio del 76.
Suárez jura como presidente del Gobierno ante Juan Carlos I y el presidente del Consejo del Reino, Fernández Miranda, el 5 de julio del 76. | Europa Press

El miércoles, 1 de julio, se cumplen 50 años de la dimisión como presidente del Gobierno de Carlos Arias Navarro, el jefe del Ejecutivo que Juan Carlos I “heredó” de Franco. Este acontecimiento abrió las puertas de La Moncloa a Adolfo Suárez, quien ganó un año más tarde, como líder de Unión de Centro Democrático (UCD), las primeras elecciones democráticas en España tras 40 años de dictadura.

Al día siguiente, el 2 de julio, Torcuato Fernández-Miranda, entonces presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, elevó a Juan Carlos I una terna secreta compuesta por Federico Silva Muñoz, ministro de Obras Públicas entre 1964 y 1970; Gregorio López Bravo, ministro de Industria entre 1962 y 1969 y de Asuntos Exteriores entre 1969 y 1973; y Adolfo Suárez, ministro secretario general del Movimiento en el propio gabinete de Arias Navarro y que entonces tenía 43 años.

En medio de la confusión informativa sobre la composición de esa lista confidencial remitida al Rey, fue Europa Press quien despejó las dudas, el mismo día de la designación de Suárez. La agencia desmintió los rumores que apuntaban a que José María de Areilza, ministro de Asuntos de Exteriores, figuraba entre los aspirantes propuestos al monarca.

Areilza había sido ministro de Asuntos Exteriores con Arias Navarro y había acompañado al rey Juan Carlos I en su primer viaje oficial a Estados Unidos como jefe del Estado, durante el cual pronunció por primera vez la palabra “democracia”.

El 26 de abril el monarca ya había dejado muestras de su disconformidad con el inmovilismo de Arias Navarro en una entrevista en la revista norteamericana Newsweek, en la que lo definió como “un desastre sin paliativos” al frente del Ejecutivo.

Fraga, tocado

En este contexto de sorpresa, la historiadora y premio Nacional de Historia en 2023, Encarnación Lemus, reconoce que “la decisión de deshacerse de Arias parecía estar ya tomada” y que el entonces vicepresidente y ministro de Gobernación, Manuel Fraga, y el citado José María de Areilza, eran los nombres que “más sonaban” para la sucesión. Pero Fraga había quedado “muy tocado” por la represión ejercida por la entonces Policía Armada durante los primeros meses de 1976, y Areilza por las “desavenencias” con el monarca.

Algunos historiadores como Francisco J. Leira reconocen que la decisión de Juan Carlos I de nombrar a Adolfo Suárez fue una “sorpresa” pero aseguran que “no era tan desconocido” para la sociedad española. Había sido director general de Radiodifusión y Televisión (la actual RTVE) y, desde diciembre de 1975 hasta su nombramiento como presidente, fue ministro secretario general del Movimiento en la Ejecutiva de Arias Navarro. Además, Suárez había dado un célebre discurso en las Cortes franquistas el 9 de junio en favor de la Ley de Asociaciones Políticas en el que argumentó que el Gobierno debía “elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal”.

Tanto dicho alegato como el que formuló el 10 septiembre de 1976 en defensa del proyecto de la Ley para la Reforma Política -que significó la disolución de las Cortes franquistas “de la ley a la ley”- le acarrearon un “mal recibimiento por parte de todos los sectores, tanto del ‘búnker’ como los aperturistas”, asegura el historiador. “Era una persona con ambición y con un gran manejo de los medios de comunicación”, según destacan de Suárez los testimonios de protagonistas de la Transición entrevistados para la investigación de Leira, que culminó en el libro “Retrato de la Transición: la memoria que escondimos en el desván”.

Por su parte, el historiador de la Universidad Complutense Juan Carlos Pereira Castañares afirma que una de las claves de la elección de Suárez por encima de otros candidatos es que “pertenecía a una nueva generación de políticos que no había vivido la Guerra Civil”.

En esta misma idea coincide el doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor de Historia Contemporánea de España en la Universidad Carlos III, Guillermo García Crespo, quien matiza que Adolfo Suárez “no estaba ligado a ninguna de las grandes familias del franquismo” y que el Rey le veía como “un tipo joven pero flexible políticamente”. En el mismo sentido, Francisco J. Leira lo define como un “desclasado”.

Contenido patrocinado

stats