El cierre de comercios en Ceuta fuerza el regreso de migrantes a Marruecos para reponer fuerzas

SIN COMIDA NI AGUA

La falta de alimentos y agua por el cierre de comercios empuja a decenas de migrantes a regresar a pie a Castillejos con la intención de reponer fuerzas e intentar cruzar de nuevo a Ceuta

Decenas de migrantes intentan cruzar a España desde Marruecos, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España)
Decenas de migrantes intentan cruzar a España desde Marruecos, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España) | Europa Press

Migrantes que lograron entrar a nado a Ceuta en los últimos días están regresando por su propia voluntad al lado marroquí, a la localidad de Castillejos, ante el cierre generalizado de tiendas y comercios en la ciudad autónoma y la dificultad de acceder a comida y agua, con la intención de recuperar fuerzas y tratar de intentar de nuevo cruzar a España.

Así lo han manifestado varios migrantes en sus testimonios en los alrededores de la playa del Tarajal, donde han señalado que no están contentos en Marruecos y que creen que merece la pena volver a intentarlo ante lo que consideran un precario dispositivo policial en la frontera.

"Llegamos el sábado y no nos han dado comida en tres días", se ha quejado Mohamed, de 15 años, que envuelto en una manta de la Cruz Roja ha relatado que viene desde Fez y que tiene "sueños que cumplir" pero que en su país no les quieren. Con la ayuda de otro migrante para traducir y tras darse un chapuzón en el agua, el menor ha contado que su intención es volver a la vecina Castillejos para reponer fuerzas, tratar de cruzar nuevamente a Ceuta y conseguir asistencia en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Por su parte, Ahmed y Youssef, dos jóvenes de 20 y 21 años procedentes de Chauen, han trasladado que decidieron acudir a la frontera al enterarse por Instagram de que era fácil cruzar, descartando la intervención de mafias. "En Marruecos no hay trabajo o los salarios son bajos, a mí me pagan 3.000 dirhams al mes (unos 280 euros)", ha narrado Youssef. Ambos han regresado a Marruecos a pie por la frontera, escoltados por militares del Ejército que les indicaban el camino, con el plan de comer algo y probar suerte nuevamente en los próximos días porque ven que "la Policía no dice nada" a su llegada.

En otro grupo, Ashraf, de 32 años y natural de Ifrán, ha explicado que su estrategia es distinta: intentará permanecer en Ceuta el tiempo suficiente para que otros migrantes se vayan y tener más posibilidades de encontrar trabajo o viajar a la Península. Tras definir la ciudad como "un punto en el camino", ha criticado la estrategia de la Policía al pedir el cierre de comercios para obligarles a volver, y ha cargado contra la falta de ayuda de algunos residentes. Asimismo, ha sostenido que el flujo de personas responde a una "decisión política": "Si Marruecos quiere, por la frontera no pasa ni un mosquito", ha ironizado.

Contenido patrocinado

stats