ACCIDENTE FERROVIARIO
Un mes de Adamuz: La investigación se centra en las vías y en las cajas negras
ACCIDENTE FERROVIARIO
La investigación del siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba) ocurrido hace justo un mes se centra en las vías donde descarriló el tren Iryo destino Madrid, que en unos segundos colisionó con el Alvia que se dirigía a Huelva el pasado 18 de enero a las 19:45 horas. A la vez está pendiente la apertura de las cajas negras de ambos trenes en presencia de la autoridad judicial -la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro, plaza número dos-, que lleva la causa y que ahora tramita las denuncias (34) y la pieza separada de acción popular para resolver la admisión de la personación como acusaciones populares de siete entidades, partidos políticos y asociaciones.
A esto se suma el que se abrieron 148 diligencias previas, procedentes de los partes médicos recibidos en el Tribunal de Montoro. A todos ellos se les está realizando el ofrecimiento de acciones, mientras que, un mes después de la tragedia, en la finca aledaña a la zona del accidente continúan los tres vagones del tren Iryo que descarrilaron la tarde del domingo 18 de enero, inmovilizados y precintados por la Guardia Civil, a disposición de la investigación abierta.
El órgano judicial está pendiente de pronunciarse de las distintas cuestiones planteadas, como por parte de la Fiscalía de Córdoba, que solicitó que se acuerde la práctica de diligencia de informe pericial a efectos de determinar las causas del accidente, para lo que propusieron que se designen como peritos a ingenieros de Caminos, Canales y Puertos “sin perjuicio de que, si del resultado de las actuaciones que se practiquen o de las propias pericias, sea necesaria la designación complementaria de otros peritos técnicos en campos más precisos”.
Igualmente, el Ministerio Público pidió al Tribunal de Instancia que las cajas negras de los dos trenes del suceso se abran ante las juezas que llevan la investigación. Mientras, la Guardia Civil entregó al juzgado montoreño un informe preliminar. En el mismo se recoge un inventario de todas las evidencias recopiladas por los agentes correspondientes a unas 2.500 fotografías en la “zona cero”, así como las dos cajas negras de los trenes y también la toma de declaración del maquinista del Iryo -el del Alvia falleció-, de tripulantes y de pasajeros.
Las dos cajas negras de los trenes, por su parte, serán volcadas en presencia, tanto de la Guardia Civil, como de la CIAF, ya que son un elemento clave, tanto para la investigación judicial, como para el informe de los expertos de la comisión que tiene como encargo emitir una valoración sobre las causas del accidente y evitar que se vuelva a repetir en el futuro. Por lo que respecta a la investigación que lleva a cabo la propia CIAF, la misma señaló que el carril sobre el que circulaba el Iryo en Adamuz ya estaba fracturado antes del paso del tren.
Cuando se cumple un mes del trágico accidente de Adamuz (Córdoba), que supuso la muerte de 46 personas y se saldó con más de un centenar de heridos de los trenes Alvia e Iryo que descarrilaron a la altura del municipio cordobés, los heridos y las familias de las víctimas celebrarán la asamblea constituyente de una asociación “apolítica” que “lo único que busca” es “responsabilidades” y que “se sepa la verdad”. Las heridas tanto físicas como emocionales aún están abiertas, como señala el portavoz de la plataforma de afectados -que comprende a más de 120 personas-, Mario Samper, que explica que aún hay heridos de diversa consideración y que el accidente supuso para todos ellos “un shock bastante fuerte”.
La mayoría de las víctimas mortales fueron españolas, excepto tres que eran ciudadanas de Marruecos, Rusia y Alemania. Según las informaciones que se fueron conociendo horas y días después, 28 de los fallecidos tenían su lugar de residencia en Huelva; nueve en Madrid; dos en León, otras dos en Córdoba, uno en Alemania, otro en Alicante, uno en Málaga, uno en Tenerife y otro en Ceuta.
Tras el accidente, algunos de los heridos decidieron crear un grupo de Whatsapp para mantener el contacto y ayudar. Hoy son ya más de 120 personas, además de que Samper también comenzó a gestionar otro grupo con los afectados del Iryo, que “también se estaban reuniendo y necesitaban ayuda” y “al final el responsable es el mismo aunque las empresas sean distintas y se creará un grupo único”. Pero, además, también tenían en mente la idea de crear una asociación para emprender las acciones legales, pues esta está muy avanzada, hasta el punto, como señaló el portavoz, que “ya hay unos estatutos elaborados y se está consultado con un abogado para finalizar el proceso”.
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