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SOBRESALTO NOCTURNO
Un terremoto de magnitud 4.0 registrado pasada la medianoche del domingo al lunes ha sorprendido a los habitantes de Álava y parte del norte peninsular. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) situó el epicentro a escasos cinco kilómetros de Iruña Oka/Iruña de Oca y lo catalogó como un seísmo superficial, detectado a cero kilómetros de profundidad.
El temblor, de unos tres o cuatro segundos de duración, se sintió con especial intensidad en Vitoria-Gasteiz, La Puebla de Arganzón y Kuartango, donde numerosos vecinos relataron haber notado el movimiento de camas, lámparas y otros objetos dentro de sus viviendas. Pese a su impacto, no se han registrado daños personales ni materiales.
El IGN indica que la intensidad percibida se sitúa entre los niveles IV y V en la escala macrosísmica, lo que implica un temblor “moderado”, capaz de provocar el balanceo de objetos y ser percibido claramente por la población. También podría haberse sentido en localidades del entorno como Logroño, Basauri, Miranda de Ebro, Haro y Santo Domingo de la Calzada.
Este seísmo es el tercero registrado en la zona en lo que va de mes y el más fuerte de los últimos seis meses, superando al del 14 de julio, que alcanzó una magnitud de 1,7. En los últimos días, además, la región ha experimentado cierta actividad sísmica en el entorno de la Península Ibérica y Canarias, según los datos públicos del IGN.
La zona señalada por los primeros informes como epicentro coincide con el acuífero de Subijana, un enorme embalse subterráneo de unos 170 kilómetros de diámetro que se extiende hacia el norte de Burgos, aunque no hay evidencias de relación directa entre esta estructura geológica y el temblor registrado.
Aunque el seísmo tuvo lugar en Álava, el IGN recuerda que la vigilancia sísmica se extiende a todo el territorio peninsular. En Galicia, y particularmente en la provincia de Ourense, el organismo mantiene un seguimiento constante debido a su historial de microseísmos y a la presencia de diversas fallas activas de baja magnitud.
En los últimos meses, la actividad en esta parte del noroeste ha sido muy reducida, pero los expertos recalcan que la monitorización continúa activa para detectar cualquier anomalía, actualizar los registros y reforzar los modelos predictivos utilizados para evaluar riesgos. La red de estaciones sísmicas gallegas permanece plenamente operativa y forma parte de un sistema de vigilancia que cubre tanto la actividad terrestre como la offshore en la costa atlántica.
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