Una vacuna contra el cáncer de colon arroja resultados esperanzadores

SÍNDROME DE LYNCH

Según cuenta El País, después de 10 años investigando para conseguir una vacuna preventiva contra el cáncer, el médico e investigador Eduardo Vilar Sánchez se ha acercado un poco más a este objetivo

Kit de cribado de cáncer de colon.
Kit de cribado de cáncer de colon.

Según cuenta El País, después de 10 años investigando para conseguir una vacuna preventiva contra el cáncer, el médico e investigador Eduardo Vilar Sánchez se ha acercado un poco más a este objetivo. Este viernes Vilar lidera un estudio que presenta los primeros y prometedores resultados de una vacuna contra el cáncer de colon en un muy reducido grupo de pacientes que sufren una enfermedad rara que les hace 17 veces más propensos al cáncer.

Según una información publicada por El País, los datos del ensayo indican que, un año después de la administración del tratamiento, las lesiones precancerosas no habían aumentado de tamaño y, además, no se habían detectado nuevas. Este hallazgo supone una primera señal de que la vacuna experimental Nous-209 podría contribuir a “evitar que el cáncer llegue a desarrollarse”, tal como señaló este miércoles el Centro de Cáncer MD Anderson de Houston en un comunicado.

El médico madrileño Vilar Sánchez, de 46 años, que trabaja en esta institución, subraya en declaraciones a El País que se trata solo de un primer paso, pero relevante: demuestra que el desarrollo de vacunas preventivas frente al cáncer es posible.

El estudio se ha realizado en un grupo muy concreto de pacientes: personas con síndrome de Lynch, una enfermedad genética hereditaria que afecta aproximadamente a una de cada 270 personas y que incrementa notablemente el riesgo de padecer cáncer de colon de forma recurrente a lo largo de la vida. En el ensayo participaron 45 pacientes con este síndrome que aún no habían desarrollado cáncer de colon, aunque sí presentaban pólipos, lesiones consideradas potencialmente precancerosas.

La vacuna Nous-209 se basa en un adenovirus de mono inactivado que transporta 209 antígenos, es decir, proteínas que aparecen con frecuencia en tumores de colon, estómago y endometrio. El objetivo de esta inmunización es entrenar al sistema inmunitario para que identifique y ataque las células cancerosas.

De acuerdo con los resultados recogidos por El País, el tratamiento fue bien tolerado y no se registraron efectos secundarios graves. Todos los participantes desarrollaron una respuesta inmunitaria intensa, mediada por linfocitos T capaces de reconocer dianas relacionadas con el cáncer, una respuesta que incluso se reforzó con la revacunación anual. En el laboratorio, estas células inmunes lograron destruir células tumorales y mostraron señales de memoria inmunitaria duradera. Un año después, el 85% de los participantes presentaba menos lesiones precancerosas y ningún nuevo pólipo avanzado, lo que aporta “evidencias tempranas” de que la vacuna podría frenar el cáncer antes de que aparezca. Los resultados se han publicado en la revista Nature Medicine.

Los investigadores señalan que esta vacuna —u otras similares— podría tener aplicaciones más allá del síndrome de Lynch. Los tumores asociados a esta enfermedad presentan alteraciones específicas del ADN, como la deficiencia en la reparación de errores de apareamiento y la inestabilidad de microsatélites, características que también están presentes en un porcentaje significativo de cánceres de colon, endometrio, vejiga y estómago en la población general.

Vilar Sánchez explica a El País que, aunque la aplicación inmediata está dirigida a personas con síndrome de Lynch —que representan alrededor del 3% de todos los casos de cáncer de colon y suman cerca de un millón de afectados solo en Estados Unidos—, en el futuro podría ampliarse a estrategias preventivas en población sin esta condición genética. Para ello, insiste, será clave identificar adecuadamente a los grupos de riesgo, ya que el desarrollo de vacunas preventivas debe avanzar de la mano de métodos eficaces de detección del riesgo.

La vacuna ha sido desarrollada por la farmacéutica suiza Nouscom, que junto al equipo médico estadounidense ya prepara ensayos clínicos de mayor tamaño. En estas nuevas fases se comparará la eficacia de la inmunización frente a grupos de control aleatorizados para determinar con mayor precisión su verdadero impacto.

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