Un puente ejemplar
OBITUARIO Juan Carlos Rivas Fernández-Xesta
Juan Carlos Rivas (Ourense, 1934) se despedía este miércoles tras luchar con tesón contra una larga enfermedad, amparado por los suyos y con un compromiso mantenido hasta el último día con la historia y con su Ourense natal al que no dejó de aportar para hacer de él un lugar mejor.
Juan Carlos fue un puente ejemplar entre el Ourense de ayer y el de hoy, entre los que faltan y los que siempre estuvieron. Ya con pocas fuerzas, el pasado mes de marzo, no dudaba en escribir a La Región una carta en la que mostraba su preocupación por "La (in)cultura municipal" y la falta de una apuesta firme por la defensa del patrimonio o por esa actividad cultural de la que había sido referente su Auria. Él tenía perspectiva para valorar ese declive que le hacía fruncir el ceño. Nieto y sobrino de los Irmáns Xesta, Juan y Luis, en cuya academia pionera se fomentaba el amor por la fotografía, el dibujo, la pintura, la música, la docencia y el periodismo; Juan Carlos se desarrolló profundizando su mirada en la arqueología y en la historia de Galicia.
Juan Carlos fue un puente ejemplar entre el Ourense de ayer y el de hoy, entre los que faltan y los que siempre estuvieron
Estudió Topografia y ejerció como funcionario técnico de Administración Local. Fue director del Museo Municipal de Ourense desde su inauguración en 1987 y hasta su jubilación en 2003. Como gran conocedor de su tierra, durante casi 60 años promovió actividades y trabajos de investigación histórica y arqueológica referentes a todo el territorio gallego -así mi padre Moncho Rivas le llamaba “O cheirapedras”, sabía de todas-, incidiendo sobre todo en la época romana (comunicaciones, epigrafia, religión, etc.) y la prerrománica (arte y arquitectura).
Estuvo vinculado también al Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense, desde el año 1961, época en que era su director Jesús Ferro Couselo, su mejor mentor y amigo. Miembro del Grupo Marcelo Macias, se encuentra entre los fundadores del Boletín Auriense en 1972. Justamente en él hizo su última publicación, un interesante trabajo, que desvela cuatro cartas inéditas escritas por Emilia Pardo Bazán al banquero y mecenas cultural Manuel Pereira Rey, y que con tanta ilusión comentaba estos días.
En el año 1977 fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia Gallega, a propuesta Ferro Couselo, Lorenzo Fernández y Taboada Chivite.
En el año 1979 recibió el premio colectivo Otero Pedrayo, como miembro de la sección de Arqueología del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, y en 1983, recibe el mismo premio, como miembro del Grupo Marcelo Macías. También, como miembro de este último, en 2014 recibió el Premio da Cultura Galega en la modalidad de Patrimonio Cultural.
Entre los múltiples trabajos publicados, destaca la obra "Consideraciones sobre la antigüedad del episcopado auriense y la génesis de su diócesis", "El rol del Parochiale Suevum y otras cuestiones" o la revisión histórica "A ponte maior. La razón de ser de una ciudad: El puente romano-medieval de Ourense", una obra que analiza pormenorizadamente el origen y la importancia de un puente que supuso una pasión para él, como esencia de su Ourense y como legado a proteger de cara a las próximas generaciones, entre las que se encuentran sus cuatro nietos de los que tanto presumía.
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