Francisco Lorenzo Amil
TRIBUNA
Las carnestolendas aurienses
No salgo de mi asombro ante las contestaciones que sobre el Museo Municipal ha dado el alcalde a la oposición. Al principio, con la rabia, me salió una retahíla de improperios, ante las barbaridades que estaba leyendo; pero después, más sosegado, mi reacción se tornó en una inmensa vergüenza ajena o, mejor dicho, no ajena sino del “mandatario” que nos representa a todos los ourensanos.
Mientras dure esta anómala situación, el nivel de los ourensanos será muy bajo, aunque a algunos los tendrá muy contentos, sí, pero otros seguiremos sumidos en un forzado ostracismo cultural, al menos mientras no funcione también del Museo Arqueológico Provincial
No se puede ser más negado como gestor cultural; en cambio, eso sí, se le da muy bien todo el chabacaneo: las charangas, los carnavales, los fiestongos, etc. porque él sabe muy bien que de ahí le vienen los votos.
Evidentemente, mientras dure esta anómala situación, el nivel de los ourensanos será muy bajo, aunque a algunos los tendrá muy contentos, sí, pero otros seguiremos sumidos en un forzado ostracismo cultural, al menos mientras no funcione también del Museo Arqueológico Provincial. Por cierto, otro muy demorado escándalo cultural, que no se hubiese producido caso de ocurrir en A Coruña o Vigo... pero es en Ourense.
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