OBITUARIO
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OBITUARIO
Inah Canabarro Lucas, monja brasileña y la persona más longeva del mundo, falleció a los 116 años en Porto Alegre, Brasil. Su vida estuvo marcada por una profunda vocación religiosa y un compromiso inquebrantable con la educación y el servicio a los demás. Nació el 8 de junio de 1908 en San Francisco de Asís, en el estado de Rio Grande do Sul, en una época de profundos cambios sociales y políticos. Desde su infancia, mostró una gran devoción por la fe y una curiosidad intelectual que la llevó a dedicarse a la enseñanza y la formación espiritual.
A los 16 años inició su camino religioso en el internado Santa Teresa de Jesús, en Santana do Livramento, una ciudad fronteriza con Uruguay. Posteriormente, se trasladó a Montevideo, donde el 27 de diciembre de 1928 hizo sus votos y se convirtió en monja. En 1930 regresó a Brasil y comenzó su labor como docente, enseñando portugués y matemáticas en una escuela de Tijuca, en Río de Janeiro.
A lo largo de su vida, Inah Canabarro Lucas fue testigo de innumerables cambios en el mundo y en la Iglesia. Vivió las dos guerras mundiales y vio pasar el pontificado de diez papas, desde San Pío X hasta Francisco. En 2018, con cerca de 110 años, recibió la bendición apostólica del papa Francisco, un reconocimiento a su vida de entrega y devoción. Su longevidad la convirtió en una figura emblemática, y este año fue reconocida como la persona más anciana del mundo, título que ostentó tras el fallecimiento de la japonesa Tomiko Itooka en enero de 2025.
Consultada sobre el secreto de su longevidad, siempre atribuyó su vida larga y plena a Dios. Para ella, la fe era el pilar fundamental de su existencia y la fuente de su fortaleza. En marzo de 2024, en una entrevista, mencionó que uno de los secretos para su longevidad era rezar todos los días por todas las personas del mundo.
Además de su labor educativa, Inah Canabarro Lucas tuvo un papel destacado en la promoción de la música dentro de la comunidad religiosa. Fue la creadora de la banda marcial del Colegio Santa Teresa en Santana do Livramento, que contaba con 115 instrumentos musicales y realizó presentaciones en Brasil, Uruguay y Argentina. También orientó y ayudó a crear la banda marcial del Liceu Pomoli en Rivera, Uruguay, ciudad hermana de Santana do Livramento. Su amor por la música y la educación dejó una huella imborrable en la comunidad.
En sus últimos años, su salud comenzó a deteriorarse de manera natural debido a su avanzada edad. Sin embargo, hasta el final de su vida mantuvo su espíritu sereno y su fe inquebrantable. La Congregación de las Hermanas Teresianas ha expresado su gratitud por su vida de entrega y ha pedido que el Señor la reciba en su infinito amor.
Con su partida, el título de la persona más longeva del mundo pasa a Ethel Caterham, residente en Surrey, Inglaterra, quien tiene 115 años.
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