Alberto Ortiz Lobo: “Lo que cura a la mayoría de los pacientes es la relación humana”

Alberto Ortiz Lobo abordó la cuestión de la salud mental y estuvo presentado por el también psiquiatra Manuel Cabaleiro

Publicado: 25 may 2023 - 19:16 Actualizado: 25 may 2023 - 23:00
Foro La Región | Alberto Ortiz Lobo, "Salud mental, sufrimiento individual y realidad social"

Alberto Ortiz Lobo lleva toda una vida dedicada a la psiquiatría clínica, y en el Foro La Región celebrado ayer a las 20,30 horas en el centro cultural Marcos Valcárcel trató la influencia del contexto social de cada persona en el desarrollo de problemas mentales y de su estigmatización. Este profesional fue presentado por una eminencia del campo en la provincia, el doctor Manuel Cabaleiro Fabeiro, hijo de Manuel Cabaleiro Goás (el fundador del Hospital Psiquiátrico de Toén) y que, como él mismo dice, nació “en una clínica psiquiátrica”. Cabaleiro Fabeiro puso en valor la trayectoria de Ortiz Lobo, que ha pasado por la Asociación Madrileña de Salud Mental o la Universidad de Alcalá, donde permaneció durante dos décadas. Además, subrayó su trabajo en “prevención cuaternaria”, una investigación “muy novedosa” en el campo de la psiquiatría y lo definió a través de frases pronunciadas por el propio conferenciante.

La salud mental no es un tema baladí. Cada vez hay más personas diagnosticadas de una enfermedad de salud mental. Por esto, Cabaleiro abundó en esa “prevención cuaternaria”, que se basa, en resumen, en la eliminación de todas aquellas medicaciones y terapias que no sean estrictamente necesarias para el tratamiento de una enfermedad mental, así como evitar el sobrediagnóstico de este tipo de patologías.

“La salud mental está de moda desde la pandemia, y no sé si por eso se está vaciando su significado”, así comenzó su intervención Ortiz Lobo, que añadió que, en la actualidad, se le da un enfoque “demasiado medicalizado y sanitario, centrándonos demasiado en lo individual”. A continuación, el psiquiatra enumeró “peculiaridades” de su especialidad, comenzando porque “no hay un objeto de estudio”. Podría parecer que su objeto de estudio es el cerebro, pero es “el ser humano en relación. El cerebro es cosa de los neurólogos”.

Otra de estas peculiaridades es que la psiquiatría no cuenta con análisis objetivos para diagnosticar una enfermedad. “Se han invertido 20.000 millones de dólares desde los años 90 en neurociencia y no se ha logrado nada en el día a día con los pacientes”, sentenció. Lo que hace la psicología “es acercarse a través de las teorías”, que son “algo provisional y que evoluciona con el paso del tiempo”. Además, dos profesionales pueden tener teorías diferentes de un mismo paciente.

Después analizó Ortiz Lobo el enfoque medicalizado de la psiquiatría, a través de los diagnósticos. “Poner un nombre a un sufrimiento tranquiliza y da esperanza porque parece que sabemos de lo qué hablamos”, argumentó, para añadir que “simplifica la comprensión”. Pero poner etiquetas también tiene una contrapartida: deshumaniza y estandariza el sufrimiento. “Estigmatiza entre locos y sanos”, comentó.

Desmedicalización

Ortiz Lobo hizo una firme defensa de la desmedicalización de las enfermedades de salud mental. Puso el ejemplo de que “apenas hay diferencias entre recetar un psicofármaco y un placebo”. Para este psiquiatra, lo que cura “no es la medicina, sino todo el contexto social” y lo demostró con un estudio que argumentaba que lo que “curaba” al 85% de los pacientes era “la relación entre las dos personas. La técnica utilizada daba casi igual”.

Otro tema polémico que trató el ponente es que “la sociedad nos ha colocado a los psicólogos y psiquiatras en un lugar de poder excesivo. Me parece que se nos coloca como expertos en cómo vivir la vida y cómo curar el sufrimiento; y eso nos puede volver paternalistas”. Y otro tema espinoso que no rehuyó fue la utilización de las enfermedades mentales como “método de control de los disidentes”. Así, enumeró la conocida drapetomanía (la enfermedad con la que se coartaba el ansia de libertad en los esclavos en las plantaciones del algodón americanas) o la homosexualidad, que era considerada una enfermedad mental antes de 1973.

El contexto social es uno de los factores más relevantes en materia de salud mental. Otro estudio que mencionó el ponente fue uno que se hizo a personas diagnosticadas de esquizofrenia en diferentes países, que ofreció un resultado sorprendente. Los mayores índices de remisión se daban en países en vías de desarrollo como Nigeria, en lugar de en países europeos o Estados Unidos.

Además del tratamiento farmacológico, el otro tipo de tratamiento de la psiquiatría es la terapia. “Utilizarla de forma indiscriminada puede ser hasta peligroso”, aseguró. Así, el objetivo es “desmedicalizar y humanizar la narrativa del sufrimiento, que todos lo tenemos y padecemos en algún momento de nuestra vida”. Por último, Ortiz Lobo puso el foco en “si las causas son sociales, debemos tratarlo a nivel social, no individual”. Lo que, a su juicio, no se puede hacer, es “ir a terapia por estar viviendo una situación precaria a nivel de vivienda o de empleo, porque la terapia no te va a hacer encontrar trabajo”.

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