Gonzalo Fernández, en el Foro La Región: “Cando estás arriba da montaña, creo que existe éxito no fracaso”
ALPINISMO
El alpinista ourensano Gonzalo Fernández trasladó a los asistentes hasta el Manaslu, uno de los ochomiles, para contar una historia de superación
Es de esas personas a las que les cuesta hacer vida normal a nivel del mar. Ourensano de cuna y sentimiento, y andorrano de adopción, Gonzalo Fernández (Albarellos, 1992) está acostumbrado a moverse por las cimas del mundo. Ha coronado el Gasherbrum II, todo un ochomil, ha bajado kilómetros esquiando, ha tenido éxitos y también fracasos. Todo cabe en la mochila de un alpinista e himalayista que compartió sus vivencias en un Foro La Región llamado “Manaslu, luces e sombras no corazón do Himalaia”, que tuvo lugar en el Centro Cultural Marcos Valcárcel y estuvo presentado por Xulio Conde, director técnico del Clube Ciclista Maceda, porque las dos ruedas también forman parte de la vida de Gonzalo, de sus inicios en la montaña.
“Logo fun evolucionando a cousas máis extremas. Viaxes por Europa e, pouco a pouco, fun pasando ao mundo da neve. Levo sete anos seguidos facendo expedicións ao Himalaya. Facómolas sen sherpas nin osíxeno artificial. Afrontamos a escalada sabendo que, a partir dos sete mil metros, o organismo empeza a morrer e o teu tempo é limitado so polo feito de estar alí”.
Experiencia audiovisual
Y con las palabras e imágenes de un documental, el himalayista trasladó a los asistentes al Manaslu. Una expedición de sonrisas y lágrimas. “Coa que máis aprendín”, reconoce. “Non fixen cima, houbo cinco mortos por unha avalancha... Intento encarar estas expedicións cun pouco de humor. Para min un heroe é un médico que cura o cáncer, eu simplemete divírtome facendo o que fago”.
Fueron poco más de media hora de subidas y bajadas, literalmente. Momentos de optimismo que, en un abrir y cerrar de ojos, daban paso a un peligro extremo. “O Manaslu non era o que nos explicaran. Non era esa montaña sinxela”. Una noche “terrorífica”, un compañero de subida que se dislocó la rótula y tuvo que descender lo ascendido, la avalancha cercana que dejó víctimas… Una sucesión de problemas salpicados de momentos para llenar el alma, como cuando, después de todo, el ourensano salió a hacer cima en plena tarde de un día despejado. “Sentín verdadeira felicidade”.
Pero fue el preludio de la que probablemente sea la peor noche de su vida de alpinista. Fue alcanzando por escaladores con oxígeno artificial, la vía se llenó de gente, “un atasco impresionante” y su ritmo se paró con el peso de su mochila apretando y el oxígeno de sus pulmones escaseando. “Non podes parar porque o corpo non o tolera. Non notaba nin o pé nin a man dereita. Nunca tiven esa sensación. Non era unha man, era un trozo de madeira”, recuerda. Tuvo que bajar. Intentarlo, al menos. “Fíxeno tomando moitos riscos. Olvideime de comer e beber. Cada pouco pensaba ‘eiquí caigo, agora caigo’, pero fíxeno”. Se acuerda de una alucinación. Precisamente al lado de donde había sido la avalancha. Y se lanzó a rescatar a una persona imaginaria. “Fun para alí sen corda, e menos mal que algo me iluminou para dar volta e seguir baixando”.
Cuando se recuperó relativamente, hasta lo hizo esquiando. “Xa non tiña presión, non fixen cima, pero fun feliz con ese descenso esquiando. Na montaña, hai éxito no fracaso? Para min, si, éxito é volver cos teus, unha retirada a tempo é unha victoria”, afirma con rotundidad.
Entre los asistentes a este Foro La Región en el Marcos Valcárcel, su padre. Historias así nunca se escuchan las veces suficientes. Gonzalo Fernández tiene esa expedición en el recuerdo. Ha hecho otras después, con mejor fortuna. Y su espíritu aventurero le asegura muchas más en el futuro. “Sempre na montaña”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
COCHES CLÁSICOS
El XXVI Rally de Reyes, todo un clásico
TORNEO CUADRANGULAR
El título autonómico de 2ª división de hockey sala se quedó en casa