Un largo viaje por carretera de Javier Vargas que derivó en más de 4.000 conciertos
FORO - CONCIERTO
Javier Vargas repasó sus orígenes, su trayectoria y la actualidad musical en un coloquio celebrado en el Foro La Región
Javier Vargas no solo es un erudito de la música, sino que incluso se puede catalogar como un “adicto” del blues, como bien él reconoce. En su nuevo libro, “Historias de la carretera”, el legendario guitarrista de Vargas Blues Band hace memoria de sus miles de peripecias, anécdotas y vivencias que le llevaron a conseguir, junto a su grupo, Vargas Blues Band, hasta ocho discos de platino y a publicar en su ya larga carrera cerca de una treintena de álbumes.
En la jornada de ayer, a través de un coloquio celebrado en el Foro La Región, que compartió junto al periodista y crítico musical Mariano Muniesa y ante un Teatro Principal lleno de gente, repasó sus orígenes, la evolución de su trayectoria e incluso se atrevió a hablar de su futuro, asegurando que todavía le queda mucha guitarra que tocar.
Así lo demostró en su concierto posterior, que ofreció después de que la banda ourensana Syntomía, compuesta por cinco jóvenes, hiciese de telonera de la Vargas Blues Band, demostrando que el talento que ansía guiar el veterano guitarrista sigue floreciendo pese a las trabas.
Orígenes y trayectoria
Para Vargas, su verdadera escuela no fueron las aulas, sino la vida y la carretera, recordando que, a fin de cuentas, “la música al final enseña letras, matemáticas y tiempos”. Durante la charla, rememoró cómo su pasión germinó en su juventud.
Tras un interminable viaje por carretera con su familia hasta llegar a Buenos Aires, el destino le tenía preparado un encuentro revelador. En la capital argentina, una guitarra eléctrica sonando a lo lejos le guió hacia lo que sería su vocación.
Allí comenzó su verdadera inmersión en el blues, un género que, en palabras de Muniesa, “no es que nos guste, es que nosotros le gustamos a él y nos atrapa”. Vargas no pudo estar más de acuerdo, reconociendo un componente “muy adictivo”.
Esa pasión le ha llevado a protagonizar más de 4.000 conciertos por todo el mundo y a compartir escenario con leyendas. Recordó con devoción su experiencia abriendo para los Rolling Stones, algo que describió como “estar con la realeza de la música”.
También tuvo palabras de profunda admiración para sus referentes: Buddy Guy, a quien considera “la luz que iluminó a Jimi Hendrix” y merecedor de “un monumento”, Carlos Santana, como “la luz latina hecha ritmo” y Jeff Beck, a quien encumbró como “el guitarrista que más me ha influenciado”.
Después de cuatro décadas forjando un legado envidiable, la pregunta sobre su porvenir era obligada. El artista se mostró en una etapa de madurez plena y serena. “Quiero sacar el fruto de todo lo que he ido sembrando”, confesó. El incombustible músico dejó claro que su viaje no termina en la última página de su autobiografía.
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