Del abandono rural al cambio climático como "catalizador" de la virulencia: las razones de la ley de incendios en Galicia

LEY DE INCENDIOS

El anteproyecto de la ley de incendios de la Xunta de Galicia sitúa el cambio climático y el abandono rural como causas del riesgo forestal y fija la prevención y la gestión del territorio como prioridades normativas

Incendio en Calvos de Randín.
Incendio en Calvos de Randín. | Alan Perez

La exposición de motivos del anteproyecto de la futura ley de incendios, llamada a renovar desde una perspectiva "global" una norma aprobada hace casi 20 años y sometida a numerosas modificaciones, es clara: el cambio climático es "un factor catalizador" de la virulencia en los fuegos forestales, aunque esta tiene "su principal causa" en el "exceso de combustible existente en el territorio a consecuencia del abandono y la consecuente despoblación".

Así arranca el texto previo al desarrollo de los artículos en una norma en la que se incide en que Galicia cuenta "con un excepcional número de asentamientos de población en el rural, que hace "fundamental" profundizar en la protección de las personas que viven en las aldeas de la comunidad ante los incendios.

Por ello, la Xunta considera necesario "reducir al máximo la incidencia de incendios provocados" —no se entra en el debate de la intencionalidad, aunque el PPdeG llegó a defender, sobre todo de la mano de Alberto Núñez Feijóo, la existencia de "una trama de terroristas incendiarios"— o "por negligencias", así como aquellos derivados de una "inadecuada gestión de la biomasa".

La "clave" de la lucha contra el fuego, sostiene el preludio del cuerpo normativo de la futura ley, es "la anticipación mediante la gestión del territorio con actividad agrícola, ganadera y forestal sostenible y respetuosa" con el medio ambiente, y que también genere "una rentabilidad adecuada para sus habitantes".

Además de la "cultura preventiva", la redacción de la ley de incendios incide en que el "primer objetivo" debe ser el de "garantizar la protección de las personas, de los bienes y del medio natural" (un factor especialmente relevante por la amplitud del territorio donde zonas habitadas colindan con terrenos agroforestales, por ejemplo).

Profundiza en este punto en que los nuevos escenarios derivados del cambio climático supondrán "un mayor riesgo de incendios de gran virulencia" que se traduzcan, agrega, "en multiemergencias con afectaciones a la seguridad ciudadana", lo que les convierte "en siniestros cada vez más complejos, peligrosos y difíciles de gestionar".

Fenómeno cíclico y recurrente

En esta coyuntura, la motivación de la normativa recalca de forma reiterada la importancia de la "anticipación" y de una gestión "previa, integral y global" del medio rural que permita "mitigar la vulnerabilidad del territorio gallego" frente a las llamas.

En esta gestión global, se sitúa los fuegos forestales como "un fenómeno cíclico y recurrente" en Galicia, sobre el que afectan múltiples factores; y se vuelve a apuntar al cambio climático, pero también a la "transformación ambiental, social y económica" sufrida en las últimas décadas por el rural gallego y que generan "unas condiciones que hacen que se produzcan incendios en épocas del año poco habituales o que incrementan su virulencia".

Consideraciones más allá del escenario climático

"La clave fundamental es la anticipación, considerando no solo los escenarios de clima cambiante, sino también la existencia de una constante transformación ecológica y social del territorio rural", remarca la exposición de motivos.

Y desarrolla la tesis: la despoblación, "íntimamente unida al abandono de los usos agroganaderos tradicionales", y la falta de una gestión forestal "sostenible" originan "una transformación del paisaje más favorable a la propagación de incendios", acompañada de "una reducción de las oportunidades de extinción".

Por ello, se concluye que es "necesario" configurar "un territorio resiliente" frente a los grandes incendios forestales y se apunta al cada vez "mayor consenso científico y técnico" en un giro de modelo: pasar de uno que "prioriza las inversiones en avanzados dispositivos de extinción e ignora los efectos del calentamiento global" a otro que aboga por "promover paisajes resilientes, vivos, rentables y menos inflamables".

Contenido patrocinado

stats