Carlos Ulloa, investigador de la Universidad de Vigo: "El seguimiento de Artemis II pone a Galicia en el mapa internacional"

SECTOR ESPACIAL

La misión Artemis II ha superado ya los dos tercios de su viaje y se aproxima cada vez más a la Luna para sobrevolarla este lunes. Desde la Universidad de Vigo continúan haciendo el seguimiento de la nave para garantizar su trayectoria, siendo Carlos Ulloa Sande uno de los profesionales inmersos en este proyecto.

Publicado: 05 abr 2026 - 12:49 Actualizado: 05 abr 2026 - 13:52
Miembros del grupo ATRG durante el seguimiento de la misión Artemis II.
Miembros del grupo ATRG durante el seguimiento de la misión Artemis II. | Cedida

Carlos Ulloa Sande, profesional de la Universidad de Vigo vinculado al ámbito de la ingeniería aeroespacial y la investigación tecnológica, desarrolla su labor como profesor e investigador, combinando la docencia con la participación en proyectos punteros del sector aeroespacial. Entre estos estudios, participa en el seguimiento de Artemis II para garantizar su trayectoria, estando integrado en el grupo de tecnología aeroespacial del centro de investigación AtlanTTic.

En líneas generales, su trabajo se centra en el análisis de señales, el uso de antenas para el seguimiento de satélites y naves espaciales, así como en el procesamiento de grandes volúmenes de datos procedentes de misiones reales. Este requerimiento de resolver problemas muy complejos y con unos requisitos muy exigentes fue lo que llevó a Carlos Ulloa Sande a decantarse por la ingeniería aeroespacial. "Es una rama de la ingeniería apasionante", asegura el profesor e investigador de la Universidad de Vigo.

Por otra parte, estos proyectos de investigación permiten trabajar en las novedades más recientes de cada disciplina, "nos facilitan estar siempre al día y poder transmitirles a nuestros alumnos contenidos de la mejor calidad", explica el profesional. De esta forma, el seguimiento de la misión Artemis II le abre las puertas a descubrir los últimos hallazgos del sector espacial y difundir desde primera persona todos los conocimientos adqueridos en sus clases. Actualmente, la nave ha superado ya los dos tercios de su viaje y se aproxima cada vez más a la Luna para sobrevolarla este lunes.

Pregunta. ¿En qué consiste el seguimiento de la misión Artemis II que se está llevando a cabo desde la Universidad de Vigo y cuál es vuestro papel dentro de este hito histórico?

Respuesta. Nuestro trabajo durante esta misión consiste en utilizar nuestra antena parabólica para realizar el seguimiento de la nave Orión cuando orbita sobre nosotros, lo cual ocurre durante la noche. Esta antena se encarga de captar las señales en banda S que envía la nave para medir el efecto Doppler. Para entenderlo de forma sencilla, la frecuencia de la señal de radio que recibimos cambia ligeramente dependiendo de si la nave se acerca o se aleja, de forma similar a como cambia el sonido de la sirena de una ambulancia al pasar a nuestro lado. Al medir esta variación en la frecuencia de la señal, podemos calcular la velocidad a la que se desplaza. Precisamente con esos datos de velocidad relativa somos capaces de determinar la posición y la trayectoria de la nave Orión.

R. Este proyecto surge gracias a la empresa Integrasys, que fue seleccionada por la NASA junto a otras 40 entidades de todo el mundo para acometer estos trabajos y recopilar toda esta información vital de cara a futuras misiones espaciales en el que nosotros colaboramos.

P. ¿Cómo es el día a día dentro de este proyecto y cómo serán los pasos posteriores que se desarrollarán en la Universidad de Vigo una vez finalice la misión?

R. El ritmo está siendo muy intenso. Dentro del grupo de tecnología aeroespacial de AtlanTTic contamos con dos operadores trabajando en el turno de noche para supervisar la recepción de estas señales y comprobar el correcto funcionamiento de la antena. Además, la enorme cantidad de información que se genera cada día, unos 2 TB, genera un flujo de trabajo enorme. Esto nos obliga a estar moviendo y gestionando constantemente grandes volúmenes de archivos con las grabaciones de la señal para su posterior procesado.

R. El objetivo a corto y medio plazo es continuar con el procesado de todos estos datos. El principal reto es que el volumen de información complica y alarga las tareas de análisis del doppler. Al finalizar todo el proceso, estimamos que alcanzaremos un total de 20 TB de información que deberemos procesar durante algunos días.

P. ¿Cuáles son las similitudes y diferencias de esta misión en comparación con su antecesora, Apolo 17?

R. Son misiones muy diferentes, aunque comparten algunas similitudes. Como puntos en común, ambas se lanzan desde el Kennedy Space Center en Florida, utilizan una trayectoria de retorno libre que aprovecha la gravedad lunar para volver a la Tierra de forma segura, tienen una duración similar (10-12 días) y las dos terminan con un amerizaje en el Océano Pacífico.

R. Sin embargo, las diferencias son muy notables. Apolo 17 fue una misión de aterrizaje lunar con tres astronautas estadounidenses que pasaron 75 horas en la superficie, recogiendo muestras y explorando con un rover. En cambio, Artemis II es un sobrevuelo lejano sin aterrizar ni entrar en órbita lunar y se centra en probar sistemas modernos de la nave Orion en condiciones reales de espacio profundo. Ya que su objetivo era el aterrizaje, las misiones Apolo seguían una trayectoria muy ajustada, con órbitas muy bajas tanto en la Tierra, antes de la inyección translunar, como en la Luna, para poder realizar con más facilidad el encuentro entre el módulo de comando y el módulo lunar (Lunar Orbit Rendezvous, LOR). En cambio, Artemis II realiza una trayectoria mucho menos ajustada y más lenta, y ni siquiera entrará en órbita lunar, sino que realizará un sobrevuelo por la cara oculta de la luna, pero a una distancia considerable. Se estiman entre 6500 km y 9500 km de distancia más cercana a la Luna, con un sobrevuelo que durará unas pocas horas.

P. Bajo su perspectiva como profesional de la ingeniería aeroespacial, ¿qué relevancia tiene esta misión para el sector, qué impacto se espera que genere y cómo podría influir en el futuro de la exploración espacial?

R. Se planteaba que los astronautas del Artemis II podrían llegar a una distancia de la Tierra entre 370.000 km y 450.000 km, dependiendo de la fecha de lanzamiento. En el escenario actual, se estima que con toda seguridad se superarán los 400.000 km, de modo que, casi con absoluta seguridad, se batirá el récord de distancia de un ser humano del planeta Tierra, que ostenta actualmente la tripulación del Apolo XIII.

R. Por lo demás, Artemis II es una pieza más del proyecto Artemis, que debe verse en conjunto, como una etapa de la exploración espacial más segura y sostenible hacia bases lunares permanentes.

R. En lo que respecta al proyecto concreto de la UVIGO, pone a Galicia en el mapa internacional del sector espacial. Para nuestro grupo de investigación, el grupo de tecnología aeroespacial del centro de investigación de AtlanTTic, participar en un acontecimiento histórico de esta magnitud y afrontar nuestra primera misión en espacio profundo (Deep Space) supone un enorme orgullo. Sobre todo, pone en valor y consolida todo el esfuerzo y el trabajo que nuestro grupo ha venido desarrollando durante los últimos 18 años.

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