Las carreteras de Ourense, al límite: socavones, carriles cortados y desvíos forzosos

AVERÍAS EN LOS VEHÍCULOS

Los taxistas ya dan rodeos por el estado de la N-540 y en Valdeorras se quedan sin ruedas por los socavones de la N-120

Desperfectos en las carreteras de la provincia de Ourense
Desperfectos en las carreteras de la provincia de Ourense | La Región

Emprender cualquier viaje con origen o destino la ciudad se ha convertido en toda una aventura. Las principales arterias nacionales que conectan la urbe con el resto de la provincia y, por ende, con otras partes de Galicia y de España se encuentran un estado lamentable que se ha agravado, más si cabe, con el temporal. Carriles cortados por la falta de mantenimiento, socavones y tramos sin pintar son algunas de las situaciones a las que hacen frente los conductores ourensanos.

Un carril cortado en la A-52 ante el mal estado de la carretera
Un carril cortado en la A-52 ante el mal estado de la carretera | Óscar Pinal

El ejemplo paradigmático está en la carretera que une Ourense con Lugo, la N-540. Esta vía conecta ambas ciudades en 97 kilómetros de recorrido. Sin embargo, el mal estado del pavimento hace que cada vez más conductores elijan ir hasta Monforte para enlazar con la vía rápida -113 kilómetros- antes que optar por la N-540 ante el miedo de sufrir algún percance con el vehículo.

“Nosotros a Lugo ya tenemos que ir por Monforte, por Chantada ya no se puede ir”, explica Francisco Javier Álvarez, presidente de los taxistas ourensanos, quien indica que los desperfectos en la calzada provocan averías en los vehículos como daños en las ruedas o el desalineamiento de la dirección. “De noche aún es peor porque no ves los baches”, añade. En su opinión es mejor que corten las carreteras que estén mal y las arreglen, antes que parchearlas.

Un tapacubos tirado en la N-540, presumiblemente a causa de un socavón.
Un tapacubos tirado en la N-540, presumiblemente a causa de un socavón. | José Paz

Si ir a Lugo es cada vez más difícil no lo es menos desplazarse a lo largo y ancho de la provincia. Viajar de la ciudad a Valdeorras, uno de los grandes motores económicos de la provincia, se ha convertido en una auténtica odisea. Esta vía, que siempre sufrió múltiples desperfectos, ahora desde las intensas lluvias está inundada de baches. A eso se suman tramos sin pintar que confunden a los conductores.

“Ha empeorado a pasos agigantados, lo que provoca ese rally que tenemos que hacer esquivando baches. El viernes vísperas de Entroido me consta que en el tramo entre O Barco y Monforte hubo más de siete coches con reventón de ruedas. De hecho, la parte que llevamos de talleres se han quedado sin ruedas”, explica Carlos Terán, presidente de la Asociación Empresarial de Valdeorras (AEVA). “Ir a Ourense, además de más tiempo, hoy supone no saber si vas a llegar por si hay un reventón o la rotura de un amortiguador”, añade.

Esta situación no solo ocurre en las nacionales, también en la autovía que conecta Ourense con Vigo y la meseta. En el recorrido de la A-52 por la provincia hay al menos siete tramos con carriles cortados, alguno de ellos lleva así varios meses, por el mal estado del firme, a la altura de Melón, Carballeda de Avia, Barbadás, Allariz, Sandiás y Verín.

Los parcheados, muy presentes en la A-52.
Los parcheados, muy presentes en la A-52. | Óscar Pinal

En algunos casos, están señalizados, en otros, están a merced de la peripecia de los conductores.

Contenido patrocinado

stats