Galicia recibe con honores a las esculturas de Carboeiro

PATRIMONIO CULTURAL

El conselleiro López Campos enmarcó la restitución de las dos esculturas románicas del pórtico del Mosteiro de Carboeiro como “algo de justicia que era necesario resolver”

López Campos y Román Rodríguez, con la alcaldesa y otras autoridades.
López Campos y Román Rodríguez, con la alcaldesa y otras autoridades.

El Museo das Peregrinacións acogió este viernes el acto oficial de bienvenida a las dos esculturas románicas del pórtico del Mosteiro de Carboeiro, expoliadas en 1957 durante el franquismo. La recepción congregó a representantes culturales, sociales y políticos, que participaron en un acto cargado de simbolismo. Su regreso se produce tras un acuerdo entre la Xunta y el Ayuntamiento de Barcelona y supone la recuperación de “un trozo esencial del legado medieval” gallego, en palabras de la directora del museo, Esperanza Gigirey, que las definió como “dos obras de incalculable valor histórico” y “testimonio de un pasado artístico excepcional”.

El conselleiro de Cultura, José López Campos, enmarcó la restitución como “una cuestión de justicia que era necesario resolver”. Agradeció la colaboración institucional y el papel del Museo Marés, donde se custodiaban las piezas, y subrayó que el proceso resultó “realmente sencillo”. También reconoció el trabajo previo impulsado desde el área de Cultura en etapas anteriores. “El objetivo era que las estatuas de Carboeiro volviesen para Galicia, y vamos a poder disfrutar de ellas durante, como mínimo, 20 años”, señaló, al tiempo que expresó su deseo de que el acuerdo “abra la puerta” a recuperar otras piezas expoliadas que hoy se encuentran repartidas por distintos museos.

La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, contrapuso este acuerdo al “largo periplo judicial” seguido en otros casos de recuperación patrimonial y lo calificó como una “relación ejemplar entre administraciones y en colaboración con el museo que las tiene en propiedad”. A su juicio, este modelo demuestra que la cooperación institucional puede ofrecer resultados más ágiles que la vía exclusivamente judicial.

Otras recuperaciones

Confió en que este precedente “marque el futuro y sirva de ejemplo” para recuperar otras obras en situación similar, como las columnas del altar del Apóstol conservadas en el Museo Arqueológico Nacional. El concejal de Cultura de Barcelona, Xavier Marcé, destacó la “voluntad de colaboración” para que las esculturas estuviesen en su “lugar de origen” y defendió que ese gesto supone “qué mejor acto de justicia a su historia”.

Las piezas (un Cristo en Majestad y una talla con los símbolos de los evangelistas San Lucas y San Xoán) formaban parte del tímpano de la fachada principal del monasterio benedictino, uno de los grandes referentes del románico gallego vinculado a la órbita artística del Mestre Mateo. A lo largo del siglo XX, el conjunto sufrió importantes expolios que lo dejaron con muy poca escultura original. El investigador Francisco Prado-Vilar logró documentar que las obras fueron sustraídas en 1957, cuando el monasterio ya estaba declarado Monumento Nacional desde 1931, lo que convertía en ilegal cualquier retirada de elementos arquitectónicos o escultóricos.

La localización de la denuncia de la época resultó determinante para acreditar el expolio y fijar la cronología exacta de la sustracción. Prado-Vilar explicó que “se sabía que estaban en Barcelona, pero no había constancia exactamente de cuando habían sido robadas del monasterio, y eso es fundamental”. Esa trazabilidad histórica permitió sustentar la reclamación con base jurídica sólida y facilitar el acuerdo institucional.

“Una ocasión histórica”

El investigador calificó el retorno como “una ocasión histórica” y defendió que su recuperación resulta “fundamental para el patrimonio de Galicia”, no solo por su valor artístico, sino por su significado dentro del contexto arquitectónico de Carboeiro. También advirtió que no deben de salir otra vez de la Comunidad y expresó su deseo de que, en el futuro, puedan exhibirse en el propio monasterio dentro de un proyecto museográfico adecuado que devuelva coherencia al conjunto y refuerce su papel dentro del románico gallego.

Prado-Vilar subrayó que estas esculturas, aunque de menor tamaño que otras recuperadas de Abraham e Isaac del Pórtico de la Catedral, son “preciosas desde el punto de vista estilístico” y permiten comprender mejor la producción artística del taller del Mestre Mateo. Destacó que su recuperación constituye “un paso más para la recuperación definitiva del patrimonio disperso” y confió en que inspire nuevas iniciativas de restitución en Galicia, fomentando la colaboración entre administraciones y museos para devolver otras piezas significativas a su contexto original.

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