INCIDENCIAS FERROVIARIAS
Ocho alertas de seguridad en la línea Ourense-Santiago
INCIDENCIAS FERROVIARIAS
El pasado 7 de febrero, el Grupo Popular en el Senado registró una pregunta al Gobierno en la que solicitaba explicaciones de la reducción de velocidad en la línea de alta velocidad Ourense-Santiago, “que el 22 de enero pasó de 300 a 220 km/h por decisión de ADIF”. Los senadores gallegos del PP planteaban dudas sobre las causas de esta medida y su impacto en la seguridad ferroviaria en el tramo gallego.
Preguntaron qué puntos kilométricos están afectados, si está plenamente garantizada la seguridad y cuántas revisiones de la vía se realizaron en 2025, con detalle de fechas y resultados. Asimismo, reclamaron datos sobre las incidencias reportadas por maquinistas entre enero de 2025 y enero de 2026, desglosadas por meses y causas.
La respuesta del Gobierno se produjo hace una semana, el día 13. En ella, el Ejecutivo se extiende sobre la gestión de la red ferroviaria y el “conjunto de medidas orientadas a reforzar la seguridad, la transparencia y la coordinación institucional”. Entre ellas destaca la puesta en marcha de un plan de choque ferroviario, un sistema de atención urgente a pasajeros ante incidencias extraordinarias y un protocolo específico para analizar aquellas incidencias que no son investigadas por la Autoridad Independiente.
Asimismo, se subraya que estos planes permitirán mejorar la identificación y gestión de limitaciones temporales en la vía, así como el análisis detallado de incidencias que generen retrasos superiores a 20 minutos. El objetivo general, indica, es optimizar la respuesta ante problemas en la infraestructura.
Por último, responde a las preguntas del PP y señala que el operador ferroviario Renfe ha informado de que “durante el período solicitado se han reportado 8 Partes de Información de Riesgos de Seguridad (Pirsc) sobre la línea citada, unos 7 al año. Dichos partes reportaban incidencias relacionadas con la infraestructura ferroviaria”.
No hay más. No se especifican ni fechas ni meses ni causas ni puntos afectados, tampoco se ofrece una valoración sobre la seguridad.
Ayer, el PP hizo público el resultado de la interpelación. En su comunicado, subrayó que Renfe reportó en un año (de enero de 2025 a enero de 2026) ocho partes de información de riesgos de seguridad sobre la línea Ourense-Santiago, por incidencias relacionadas con la infraestructura ferroviaria.
El pasado 22 de enero, después del siniestro de Adamuz (Córdoba) y el de Rodalies en Gelida (Barcelona), y ante avisos de maquinistas por vibraciones, Adif aplicó una limitación temporal de velocidad a 200 kilómetros por hora en 28 kilómetros de la línea Ourense-Santiago, justo antes de la curva de A Grandeira, donde se produjo el accidente del Alvia de 2013, ocasionando 80 muertos y 143 heridos.
Esta circunstancia motivó la serie de preguntas de los populares en el Senado, a las que ahora responde el Ejecutivo central. Y en su respuesta avanza que los planes sobre el sector “serán objeto de exposición y debate junto con todos los grupos parlamentarios”.
Tras el accidente de Adamuz, ADIF activó revisiones extraordinarias en la red de alta velocidad que derivaron en la imposición de limitaciones temporales de velocidad en distintos corredores ferroviarios. Estas reducciones se aplicaron de forma preventiva en tramos donde se detectaron incidencias, avisos de maquinistas o posibles defectos en la infraestructura, a la espera de inspecciones técnicas.
Entre las actuaciones más relevantes figura la reducción de velocidad en la línea Ourense–Santiago, donde ADIF limitó la circulación a 220 km/h en un tramo de 28 kilómetros tras la detección de incidencias comunicadas por personal ferroviario y en el marco de las revisiones de seguridad posteriores al accidente.
En el corredor Madrid–Barcelona, se aplicaron múltiples restricciones, con reducciones a 160 km/h en varios tramos, entre ellos zonas entre Madrid y Zaragoza, el entorno de Guadalajara-Yebes, Brihuega–Ariza y puntos próximos a la salida de Madrid. En algunos casos, las limitaciones afectaron a decenas de kilómetros de línea. También se registraron incidencias puntuales como la reducción a 80 km/h en L’Espluga de Francolí (Tarragona) por una rotura de vía.
En el corredor Madrid–Valencia, se establecieron limitaciones a 160 km/h en puntos concretos, como la aguja de Villarrubia de Santiago (Toledo) y el entorno del PK 292 entre Minglanilla y Caudete de las Fuentes. En la línea Madrid–Valladolid, se llegó a imponer una reducción más severa, hasta 60 km/h en el tramo entre Segovia y Garcillán, por deformaciones en la vía.
Según ADIF y el Ministerio de Transportes, estas actuaciones forman parte de un protocolo de seguridad preventiva destinado a garantizar el buen estado de la infraestructura, priorizando la seguridad operacional frente a la velocidad comercial. Las limitaciones son temporales y se mantienen hasta que se verifican y corrigen las posibles incidencias detectadas, dentro de un sistema de control reforzado tras Adamuz.
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