La pesca gallega arranca 2026 con caída de ventas y alarma por la mortandad del marisco en Noia

CRISIS EN EL MAR

Los temporales que están azotando a Galicia, la bajada de salinidad y los desembalses agravan un inicio de año marcado por un descenso del 16% en la facturación de las lonjas gallegas

Mariscadores trabajan en la lonja durante una jornada de subasta, en una imagen de archivo, en un contexto marcado por la caída de ventas y la mortandad del marisco.
Mariscadores trabajan en la lonja durante una jornada de subasta, en una imagen de archivo, en un contexto marcado por la caída de ventas y la mortandad del marisco. | Europa Press

Las lonjas gallegas han comenzado 2026 con un balance negativo en ventas y capturas respecto al inicio del año pasado, en un contexto marcado por los temporales, las lluvias persistentes y sus efectos directos sobre el marisqueo. La situación preocupa especialmente en zonas como Noia, donde los profesionales alertan de una elevada mortandad del berberecho y reclaman medidas urgentes para frenar el deterioro de los bancos marisqueros.

Según los datos de enero, la facturación de pescados y mariscos en las lonjas gallegas se situó en poco más de 22 millones de euros, correspondientes a la venta de más de 3.700 toneladas. Esto supone un 12% menos de capturas y un descenso del 16% en ingresos en comparación con el mismo mes de 2025, cuando se superaron las 4.200 toneladas y los 25,6 millones de euros.

Este mal arranque contrasta con el cierre de 2025, un año que terminó con un incremento global del 6% en la facturación, superando los 400 millones de euros en ventas en el conjunto de las lonjas gallegas.

El inicio de año también estuvo condicionado por el amarre temporal de la flota el pasado 19 de enero, un parón que se levantó tras la flexibilización, por parte del Ministerio de Pesca, de los controles impuestos por la Unión Europea a las embarcaciones de entre 12 y 15 metros.

Mortandad del marisco en Noia

La situación es especialmente grave en la ría de Noia. El patrón mayor de la cofradía, Santiago Cruz, denunció en declaraciones a Europa Press que se ha constatado una mortandad de entre el 70% y el 80% del berberecho en el marisqueo a pie, así como alrededor de un 20% de la almeja, tanto a pie como a flote.

Cruz atribuye este impacto a la apertura diaria del embalse del río Tambre durante los temporales, lo que reduce de forma brusca la salinidad del agua. Por ello, las cofradías de Noia, Muros, Porto do Son y Portosín exigen a Augas de Galicia y a Naturgy un protocolo “claro” de desembalse, que tenga en cuenta los ciclos de marea.

Aunque reconoce la necesidad de liberar agua por las abundantes lluvias, el sector pide que los desembalses se realicen en pleamar, cuando puede entrar más agua salada desde el mar, y no en marea baja. Según Cruz, este cambio podría reducir el impacto sobre el marisco de pérdidas del 80% a alrededor del 40%.

Los mariscadores reclaman una reunión con la conselleira do Mar, Marta Villaverde, y recuerdan que llevan tres o cuatro años alertando de este problema sin soluciones efectivas, una situación que pone en riesgo el sustento de unas 1.500 personas en la zona.

Mientras los mariscadores a flote prevén retomar la actividad a partir del 2 de marzo, los que trabajan a pie decidirán en asamblea si continúan faenando ante la magnitud de los daños.

Desde la Xunta, la conselleira do Mar señaló esta semana que se está vigilando la caída de salinidad en los bancos marisqueros por las intensas lluvias, aunque matizó que la situación actual no alcanza la gravedad del otoño de 2023, cuando se produjo una fuerte caída de la producción.

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