Aprender del mar: el ourensano Carlos Jiménez gana el Premio en Química de Productos Naturales
LA REVISTA
La Universidad de Stanford incluye a Carlos Jiménez entre el 2% de eminencias científicas. Investiga los compuestos marinos que curan las enfermedades.
Hace unas semanas recibió el Premio a la Excelencia en Química de Productos Naturales por la Real Sociedad Española de Química. Un merecido galardón que reconoce la brillante trayectoria de Carlos Jiménez González (Ourense, 1960), a quien la Universidad de Stanford ya había situado en la vanguardia científica al incluirlo en su ranquin “World’s Top 2% Scientist”, que reúne a los mejores científicos del mundo. Catedrático de la Universidade de A Coruña, además de la docencia desarrolla en ella una intensa labor de investigación en el CICA, el centro interdisciplinar de Química y Biología de dicha universidad, especialmente en el grupo Pronamar, acrónimo de Productos Naturales del Mar, campo en el que ha centrado su faceta investigadora que se ha visto plasmada en más de 150 publicaciones y ocho patentes.
Pregunta. ¿Es científico por vocación?
Respuesta. Sí, me gustan las ciencias. También me gusta la historia, pero más como hobby. Estudié los tres primeros años en el Colegio Universitario de Ourense y luego ya hice los dos últimos en Santiago. Y aunque en principio me inclinaba más hacia la química física, a mitad de carrera empezó a encantarme la química orgánica, la química del carbono, la dedicada a la vida. Además, tenía una muy buena profesora de química orgánica.
P. ¿Eso siempre ayuda, no cree?
R. Sí porque para que algo te guste, primero tienes que entenderlo y en ese aspecto es muy importante el profesor porque si encuentras un profesor que te explica bien una materia y la entiendes, entonces te empieza a gustar. De hecho, ya en Santiago hice mi especialidad en química orgánica.
P. Y luego se decantó por los productos naturales, ¿por qué?
R. En mis tiempos, una vez lograda la licenciatura se podía hacer una tesina, que era el camino que te habilitaba para hacer luego el doctorado. Y el laboratorio de química orgánica de Santiago tenía una gran tradición en el estudio de productos naturales, sobre todo de alcaloides, que lo llevaba el catedrático Luis Castedo, quien por cierto les ponía nombres gallegos: orensanina, coruñina, arosina… o para rendir homenaje a personas como el catedrático jubilado Ignacio Ribas, la ribasina. La química de productos naturales en Santiago se centraba más en plantas y yo hice la tesina sobre productos naturales del mar.
P. ¿El mar era una incógnita entonces, desde ese punto de vista?
R. En España se investigaba muy poco. En el mundo empezaba ya a haber algunos grupos, pero todavía estaba sin explorar el mar. En 1988 acabé la tesis, el 26 de julio, y quince días después ya estaba cogiendo un avión y me fui a Estados Unidos, a California. Allí estuve en dos sitios, porque hice dos posdoctorados. El primero fue en la Universidad de Santa Cruz, en San Francisco y luego en el Scripps Clinic and Research Foundation en La Jolla, San Diego.
P. ¿Cómo fue la experiencia?
R. Muy positiva y muy formativa. Pero me llamó la atención que, aunque los americanos estaban estudiando y dedicados a la búsqueda de nuevos fármacos a partir de organismos marinos, realmente fue una empresa gallega, Pharmamar, la primera que puso un compuesto aislado tal cual salía de la naturaleza en el mercado que fue el Yondelis. Así que te puedes imaginar qué sensación más singular, ir a estudiar con los americanos que eran los auténticos reyes de la investigación de productos marinos y es una empresa gallega la que pone el primer compuesto en el mercado. Es una experiencia que siempre recomiendo a quien se vaya a dedicar a la investigación. Salir al extranjero y conocer cómo se trabaja y cómo se investiga en otros países.
P. ¿Por qué son tan importantes los productos naturales?
R. La razón es muy sencilla. La naturaleza hace las cosas mucho más limpias, más rápidas y más eficientes que los humanos, entre otras razones, porque la naturaleza lleva millones de años haciéndolo y sus creaciones han tenido esos millones de años para evolucionar y perfeccionarse. De hecho, en nuestro organismo se produce una multitud de reacciones químicas y es tan eficiente que genera muchísimo menos desechos que la empresa más pequeña que tengas al lado de casa. En la naturaleza encuentras productos asombrosos, como son los fármacos, porque a nadie se le ocurriría una estructura tan compleja como el Yondelis, por mucho que le dé vueltas o emplee inteligencia artificial y en cambio la naturaleza lo consiguió a lo largo de muchos millones de años.
P. ¿En qué campos está trabajando actualmente?
R. A través de nuestro grupo de investigación Pronamar, que trabaja en la química de productos naturales marinos estamos trabajando en la búsqueda de fármacos a partir de organismos marinos, identificar las estructuras tridimensionales de los compuestos y la acuicultura.
P. ¿Qué línea desarrollan en el campo de la acuicultura?
R. Desde vacunas para ciertas enfermedades de los peces, biodetectores de bacterias y búsqueda de nuevos tratamientos para enfermedades infecciosas basados en los mecanismos de captación del hierro. Porque las bacterias necesitan hierro y cuando infectan al pez se lo roban para crecer.
P. En su haber también hay patentes de fármacos para humanos.
R. Sí, es una de nuestras líneas de investigación. Por citar dos ejemplos, un antiviral que es once veces más activo que el que hay en las farmacias. El problema está en que necesitas que una empresa invierta para poder desarrollar todas las fases hasta su puesta en el mercado y eso supone una media de diez años y mucho dinero. El segundo está sacado de una esponja de aguas del Yucatán. Aislamos un producto que es muy bueno para reducir la hipoxia, la falta de oxígeno. Y además de su uso en ciertas patologías sirve también para alargar la vida de órganos en trasplantes, ya que cuando un órgano se quita del cuerpo deja de tener oxígeno y con estos compuestos se puede ralentizar el proceso y expandir hasta 18 horas más el tiempo hasta que se produce el trasplante. Y en este caso el proceso es mucho más sencillo que un fármaco.
P. ¿Es importante el trabajo en equipo?
R. Hoy día es fundamental. La investigación, sobre todo en campos como este, requiere siempre una visión interdisciplinar. Químicos, biólogos, farmacéuticos, médicos… La naturaleza no discierne entre química, biología, matemáticas… en los compuestos naturales está todo junto. Todo está muy relacionado y hay que abarcar los problemas desde puntos de vista muy diferentes para comprenderlos. Nuestras publicaciones científicas no tendrían el impacto que tienen si no fuera por ese carácter interdisciplinar. Y además de esa transversalidad de áreas del conocimiento, también es importante la interterritorialidad, trabajando con centros de otras universidades de Galicia, de España, de otros países. Universidad viene de universo, de esa visión universal del conocimiento tanto en el plano geográfico como de los campos del saber.
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