Cándido Pazos: modelar la naturaleza

Polifacético, incansable, un atleta del arte que modela la naturaleza en forma de camelias únicas y esculpe en bronce, en madera o en gemas preciosas

Cándido Pazos, en su casa. (Foto: Xesús Fariñas).
Cándido Pazos, en su casa. (Foto: Xesús Fariñas).

Nació en Santiago de Compostela en 1943. Estudió en el colegio de Lasalle y con 17 años lo obligaron a ir de voluntario al servicio militar. Entonces ya destacaba como atleta y a los 13 años había logrado una marca en salto de longitud que llamó la atención de la Federación Española de Atletismo. Deportista e inquieto, todo lo que había a su alrededor captaba su atención. Y ese sentido de búsqueda y del trabajo minucioso se plasma en su faceta de escultor, de artista que dibuja con precisión a plumilla o de pendolista, un oficio ya perdido que rescató de la Edad Media y que consiste en ejecutar la escritura manuscrita con bellos trazos perfectos, iluminando con ornamentadas filigranas las letras capitulares. Arte y camelias son los frentes que ocupan ahora sus jornadas.

1. ¿CUÁL FUE LA MARCA QUE TANTO SORPRENDIÓ?

6,17. Todavía no había cumplido los 13 años. Y fue en unas pistas de tierra en Santiago. La Federación le propuso a mis padres que me dejasen ir a entrenar a Coruña, en Riazor, donde había unas pistas de ceniza y entonces me enviaron con una beca a estudiar en los Salesianos de A Coruña. Luego practiqué vallas y, de hecho, en el ejército no tenían ningún vallista para un campeonato del mundo que se iba a celebrar y me ingresaron como “voluntario” y fui a un campeonato que se celebró en Bruselas, en el estadio de Heysel, presidido por los reyes Balduino y Fabiola.

2. ¿CÓMO SIGUIÓ SU CARRERA DEPORTIVA?

Continuó por un tiempo. Luego estuve en la selección española de atletismo y allí coincidí con Miguel de la Quadra Salcedo, que entonces era lanzador de disco. A mí me tenían como comodín. Cuando había una prueba en la que no tenían atleta me metían a mí y me di cuenta que ese no era mi camino y al final lo dejé. Entonces empecé a trabajar, llevando unas representaciones, de helados Avidesa y de congelados de Pescanova aquí en la zona de Santiago.

3. ¿EN QUÉ MOMENTO ENTRARON LAS CAMELIAS EN SU VIDA?

De siempre fui una persona muy inquieta, buscando, investigando, observando todo lo que había a mi alrededor. Creo que el momento en el que me di cuenta que lo más importante para el desarrollo humano era sentir curiosidad. Y yo tenía un gran interés en investigar sobre los subproductos que se podían obtener de las camelias y conseguí un Eureka del CDTI para poder trabajar en ello. Mi interés en las camelias arrancó por ese camino hace ya muchos años y tuvo continuidad cuando empecé a colaborar con Chanel cuando empezamos a trabajar en los primeros aceites de camelias. Y en paralelo también empecé con las camelias trenzadas, en las que tres camelias van creando un tronco trenzado hasta que se fusionan. El año que viene cumplirán 50 años mis primeras camelias trenzadas. Tengo la mayor colección que existe en el mundo.

4. ES UNA ESCULTURA NATURAL

Es como una escultura natural en la que las camelias se van modelando. Para mí es mi trabajo más importante. Y me di cuenta de su importancia cuando llevé un ejemplar a la Expo de Sevilla en 1992 y allí la vio el actual emperador del Japón, que entonces era príncipe y se quedó tan enamorado de ella que el director de la Expo vino a rogarme que por favor se la regalase. Creo que es la mejor escultura que he hecho en mi vida. No conseguiré jamás nada parecido.

5. IMAGINO QUE SERÁN MUY SOLICITADAS

Sí, pero me cuesta mucho desprenderme de ellas. Llevan tantos años conmigo, les dedico tanto tiempo que selecciono mucho. Tiene que ser alguien sensible, apasionado, que sea capaz de cuidarla como yo. Han salido muy pocas de aquí.

6. SUS DIBUJOS SON EXTRAORDINARIOS Y SU CALIGRAFÍA... PARECE QUE DIBUJA MÁS QUE ESCRIBE SUS PENSAMIENTOS

Son dos facetas por las que siempre sentí una gran pasión. La buena caligrafía me salvó muchas veces cuando era niño, en los exámenes en los trabajos. Yo creo que muchas veces me valoraban más por cómo lo escribía que por lo escrito (y lo dice con una sonrisa casi de niño pillo) y el dibujo obedece a ese sentido meticuloso de la observación. Hay dibujos, como los que ilustran mi versión manuscrita del Códice Calixtino, que llevan tras de sí muchas, cientos de horas de trabajo.

7. ¿CUÁNDO LLEGÓ LA ESCULTURA?

La escultura nace en mí como una pasión tardía. Tanto que yo me sigo considerando un neófito en esto. Sobre todo, teniendo en cuenta los grandes escultores que hay y que llevan tantos años trabajando.

8. POR LAS OBRAS QUE HE VISTO SUYAS, NO HAY UNA PREDILECCIÓN EN CUANTO A TAMAÑOS NI MATERIALES. ES UDTED UN ARTISTA QUE JUEGA CON MUCHOS VOLÚMENES

Aquí reaparece de nuevo mi origen, ese deseo de investigación, la curiosidad que me acompaña desde la infancia. Hay materiales que se expresan de una manera especial, como la serpentina que es una gema que cuando la tallas y manejas sus volúmenes ofrece brillos y texturas que resultan impresionantes. O el bronce, o la madera... o jugar con los volúmenes aparentes que muestra un banco de sardinas de metal como el que hay en el centro social de Abanca en Vigo, tras una cortina de agua que sirve de propulsor de aire acondicionado natural y en el que cuando te acercas te das cuenta que no son convexas sino cóncavas.

9. CON TANTOS FRENTES ABIERTOS, ¿CUÁL ES SU SECRETO PARA TRABAJAR EN TODOS?

No hay más secreto que el trabajo. Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días. Me pongo delante de mi libreta, aquí está la clave de todo, en ella apunto lo que me llama la atención de lo que me dicen quienes me rodean, o apunto una idea que se me ha ocurrido en un momento dado, o hago un dibujo que luego será el punto de partida, el primer boceto de una escultura. La cocina de mi trabajo es esta libreta y todas las que la han precedido. Tener varios frentes abiertos es normal, porque mientras estás trabajando en un proyecto que ya se está materializando, la cabeza ya está trabajando en otros que pueden venir después. Y, claro, están las camelias, también, que requieren su dedicación. Ahora también estoy investigando en la posibilidad de cultivar té en Galicia (lo dice mientras me enseña sus primeros árboles de Thea sinensis, plantados muy cerca de su millar de camelias trenzadas que están a punto de cumplir los 50 años).

10. ES USTED UN PERFECCIONISTA

Digamos que busco la excelencia. Creo que es nuestra obligación ir siempre con un objetivo que probablemente no alcancemos nunca pero que nos anime a ser cada vez mejores. No es un camino fácil, requiere esfuerzo pero tiene gratificaciones como por ejemplo, encontrar la belleza.

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