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ENTREVISTA
Precoz virtuoso de la flauta y la gaita, Carlos Núñez (Vigo, 1971) es, desde hace ya décadas uno de los músicos más brillantes y con una carrera internacional más sólida, no solo de Galicia sino también de Europa. Con una docena de discos publicados y cientos de conciertos, ha conseguido llenar auditorios como el Carnegie Hall, el Royal Albert Hall o hacer vibrar a miles de espectadores en el Festival de Lorient. Pero además de esos conciertos multitudinarios, también demuestra su gran talento escénico en pequeños espacios llenos de historia como los Lugares Máxicos en cuya gira séptima edición se encuentra actualmente inmerso.
¿Cómo surge la idea de los conciertos de Lugares Máxicos?
La idea surgió durante un concierto en California, en la zona de Santa Barbara. Fue como una iluminación. Los californianos nos contaron que estaban plantando albariño. Nos vemos en unas bodegas con nuestros vinos plantados en California, tocando a la hora de la puesta del sol. Y pensé, ¿por qué no llevamos esto a nuestra tierra? Y cuando trasladamos a Galicia este formado, el lugar en el que nació y donde más se desarrolló fue en Ourense. Llegamos a hacer hasta seis conciertos en lugares máxicos en Ourense. Si tenemos en cuenta que se trata de conciertos para un auditorio reducido, hacer seis conciertos era reunir a tres mil personas. Así que, en el rural de Ourense juntamos tanto público como en dos o tres conciertos en el Mar de Vigo.
Sigo pensando que la mejor composición es la que se hace entre todos. La creación colectiva.
La semana pasada fue el concierto en el monasterio de Oseira y el cinco de agosto será en Celanova
Celanova es como un nuevo centro cultural en verano. Además de las personas que regresan de vacaciones de América, México, Argentina, Venezuela… reúne también a muchos madrileños, gente de Barcelona… Para mí Celanova es la Viena de Galicia. Tiene una gran tradición de bandas de música, de músicas. El año pasado cuando estrenamos “Músicas celtas de Beethoven” en Celanova, prometimos que de Celanova las llevaríamos a Viena. Hace una semana y media estuvimos tocando y estrenando esas músicas celtas de Beethoven en Viena y ahora volvemos a Celanova, estableciendo así ese puente entre ambos lugares. La gente de Viena estaba encantada con esa música, pero yo lo estaba más por el hecho de haberla estrenado antes en Celanova que en Viena. Y me siendo encantado por el hecho de ver tu país y tu público te apoya y va por delante.
Como buen vigués tiene usted raíces ourensanas.
Mis abuelos eran ourensanos, mi padre nació en Ourense y yo considero que Vigo es el puerto natural de Ourense. Es ese viaje hacia el Oeste, como el Caribe para los vigueses. Vigo es Vigo gracias a la energía que ha recibido de Ourense. Me encantaría que hubiera mucho más equipo entre Vigo y Ourense porque creo que sería muy bueno para ambas ciudades. Y, por cierto, estamos notando que a los conciertos en lugares máxicos que se celebran en la provincia de Ourense estamos notando una presencia importante de gente de Vigo que viene a vernos aquí, a Oseira, a Celanova. Bromeo muchas veces en mis conciertos en Vigo y digo que “habría que hermanar Vigo con una gran ciudad del mundo”. Me callo e imagino que la gente piensa, “Nueva York, Londres, ¿cuál será?” y entonces concluyo la frase diciendo “Hay que hermanar a Vigo y Ourense”. En mi experiencia viajando por el mundo no he conocido otras dos ciudades que se quieran tanto.
Esta gira viene precedida por el lanzamiento del disco Celtic Sea. ¿Cómo nace ese disco?
Nace de la colaboración con la compañía Brittany Ferries que es una naviera bretona que nace de la necesidad de los agricultores bretones de llevar sus productos a Inglaterra. El año pasado nos invitaron a celebrar su cincuenta aniversario. Hoy cuenta con grandes barcos que transportan tres millones de personas al año y unen Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, Bretaña y Normandía con los puertos del Norte de España como Bilbao y Santander. El sueño es que lleguen algún día a Galicia.
Y así ya unirían a las siete hijas de Breogán que decía Cunqueiro.
Para nuestra sorpresa, cuando tocamos en el aniversario de Brittany Ferries, fue la propia compañía la que me pidió que hiciera un himno intercéltico que una ese sentimiento común. A continuación nos pidieron hacer una sinfonía y después, grabar un disco. Ese disco “Celtic sea” es como un viaje por todos esos países y esas tradiciones. Y hemos ampliado el territorio. No solo Galicia y los siete magníficos que somos los países celtas, sino que hemos ampliado a la costa norte de España, incluso también integrando a León y el Camino de Santiago.
El Atlántico es como una casa, una familia, eso que llamamos el mundo celta. Y Celtic Sea es una celebración de todo eso.
¿Es un alegato en defensa del Atlántico?
Sí. Nos habían vendido que el mar de Europa era el Mediterráneo, el mejor mar de España, de Francia, pero ahora mismo el Atlántico está mostrando sus bondades: su clima, su historia, su cultura, su música. El Atlántico es como una casa, una familia, eso que llamamos el mundo celta. Y Celtic Sea es una celebración de todo eso.
Tiene usted un don especial para crear complicidad con otros artistas ¿a qué lo atribuye?
Ahí se han juntado tres patas muy importantes: una, que el mundo intercéltico es así, hacer equipo, buscando siempre la conexión. Dos, los Chieftains me enseñaron precisamente eso. Cuando yo empecé a ir con ellos de gira estaban en su esplendor, colaborando un día con Sting, otro con los Rolling Stones, otro con Sinead O`Connor… artistas de todos los géneros. Yo eso lo aprendí con los Chieftains. Por eso cuando grabé mi primer disco lo primero que hice fue invitar a Luz Casal y a Ry Cooder a grabar Negra Sombra, o a juntar la gaita y el flamenco. Y la tercera, que nací en Galicia en un lugar como Vigo que siempre ha sido y es la puerta hacia América. Existe toda esa Galicia exterior, americana que a mí siempre me ha fascinado mucho.
Compagina su faceta de músico con la de compositor. ¿Con qué se siente más satisfecho?
No tengo una especial obsesión autoral. Sigo pensando que la mejor composición es la que se hace entre todos. La creación colectiva. Por eso me gusta la música celta y la música tradicional. La tradición te enseña que lo mejor es colectivo y de eso Galicia sabe mucho. Por eso me gusta la música tradicional, porque no hay solo una mano, hay muchas. Tú descubres que las grandes composiciones que han tenido más éxito en el mundo no está claro si ha sido una sola persona o había moléculas que ya estaban por ahí, danzando. Nadie crea nada a partir de cero. Por supuesto que compongo, pero no me olvido de que la palabra composición viene del latín de cum ponere, formar de varias cosas una. No nos olvidemos de eso. Me parece más bonito pensar en una música que hemos compuesto entre todos, incluso a lo largo de la historia, con nuestros abuelos.
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