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La película "La isla mínima" de Alberto Rodríguez acaba de lograr diez Premios Goya: Mejor película, Mejor dirección, Mejor interpretación masculina protagonista (Javier Gutiérrez), Mejor guion original (Alberto Rodríguez y Rafael Cobos), Mejor música original (Julio de la Rosa), Mejor Dirección de fotografía (Alex Catalán), Mejor Dirección Artística (Pepe Domínguez), Mejor montaje (José M. G. Moyano), Mejor actriz revelación (Nerea Barros) y Mejor vestuario (Fernando García). Una de sus localizaciones más espectaculares es las Marismas del Guadalquivir, en Doñada. Aquí encontró el director no solo el impresionante cauce del río sino también extensos campos de arrozales y zonas prácticamente desérticas, el atrezo perfecto para ambientar un crimen sin resolver en un pequeño pueblo de los años 80.
La película arranca con unas espectaculares tomas aéreas del cauce del Guadalquivir y sus innumerables brazos al acercarse a la desembocadura, una imagen que incluso llega a recordarnos al mismo Amazonas. La mayor parte de las secuencias de arrozales se rodaron en Isla Mayor, un municipio de poco más de 5.000 habitantes y una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Doñana. El pueblo está rodeado de campos de cultivo por lo que, cuando están inundados, da la sensación de ser una auténtica isla. Las marismas y las casi 40.000 hectáreas de cultivo que existen en ellas son, de hecho, una de las escenas más recurrentes de la película. Entre campos de espigas, arrozales y cultivos inundados de la zona se producen la mayoría de las secuencias de intriga.
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