Manel Iglesias: La mirada tras las cámaras

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Director, productor, realizador, Manel Iglesias fue partícipe de muchos proyectos importantes del audiovisual español de los últimos años

Manuel Iglesias.
Manuel Iglesias.

Lleva casi cuarenta años ejerciendo con maestría su trabajo como director, realizador y productor ejecutivo en programas de televisión, documentales y grandes espectáculos que van desde la entrega de premios como los Onda o los Goya a eventos como el Starmus Festival. Manel Iglesias (Ourense, 1961) participó en la puesta en marcha de ese proyecto que combina astronomía, ciencia y música, como antes hiciera con otros muchos, como por ejemplo la TVG o Tele 5 en cuyos comienzos estuvo presente tras las cámaras.

¿Le atrajo siempre el mundo audiovisual?

Siempre. Yo era asiduo a las proyecciones del cine club en Ourense cuando era chaval e iba a ver películas de Fassbinder, Herzog, Fellini y de todos los clásicos… al cine Mary. El audiovisual me entusiasmaba y pensaba en ello como mi futuro. Me fui a estudiar ingeniería a Barcelona, pensando que sería la opción adecuada, aunque una vez allí, tras los primeros años de carrera me decanté por una formación más específica en el Instituto del Cinema Catalá y en otros centros que me fueron introduciendo en el medio.

Puede parecer un tópico, pero aquellos eran otros tiempo en el medio. ¿No es así?

Era todavía un medio con muy poca expansión. Piensa que no había más televisión que la española. En el ámbito técnico empezábamos a movernos en la tecnología electromagnética, pero a la hora de construir la narrativa audiovisual seguíamos todavía la estela de los profesionales que se habían formado en el medio fotoquímico, el del celuloide. Aquella técnica, que hoy nos parece tan primitiva, condicionaba una narrativa audiovisual que hoy ya no se tiene en consideración. La tecnología hizo evolucionar el lenguaje audiovisual. Se vio con los videoclips, que ya no se sometían a las estructuras de aquella narrativa audiovisual clásica.

Usted participó en el nacimiento de TVG. ¿Cómo llegó allí?

Volví a Galicia y empecé a trabajar en una productora de Vigo que se llamaba Beethoven, en 1983. Cuando se empieza a fraguar TVG hay una gran demanda de profesionales y ayudó a crear una industria en Galicia que en aquel momento no existía o era muy incipiente. Estuve en TVG los primeros cinco años de su existencia. Estaba en los servicios informativos y a los que teníamos más formación en lenguaje audiovisual nos promocionaron a realizadores y ahí hacía informativos y retransmisiones deportivas, compaginando trabajo de montaje en informativos y de realización en directos. Luego trabajé en un proyecto que se llamaba Galicia en el Mundo, que nos llevó a grabar varios documentales por todo el mundo.

¿Cómo fue el salto a Tele 5?

Poco tiempo después de llegar del rodaje de esos documentales vi un anuncio en El País en el que se ofrecían diferentes puestos de trabajo para Tele 5 y envié mi curriculum y me llamaron. Me integré en los servicios informativos y comencé a trabajar con Luis Mariñas, que fue un maestro para mí, como realizador del programa “Entre hoy y mañana”, un informativo de análisis de la actualidad diaria que contaba con colaboradores como Antonio Remiro, Carmen Tomás, Andrés Aberasturi, Juancho Armas Marcelo… Y ahí viví momentos de gran interés televisivo como fue la invasión de Kuwait por Iraq, en 1991. Valerio Lazarov me llevó al campo del entretenimiento que fue para mí el descubrimiento de todo un mundo de posibilidades que se ha ido ensanchando desde entonces.

Prodigios ok from Manel Iglesias on Vimeo.

Todavía seguirá participando en nuevos proyectos

Así es. Sucedió a continuación, cuando me fui con Emilio Aragón y Daniel Écija que acababan de montar la productora Globomedia. Comenzamos siendo cuatro en un chalet y terminó siendo una de las grandes productoras del país. Yo era el realizador de un programa en directo que hacíamos sin escaleta de cinco horas que combinaba entretenimiento y fútbol, con JJ Brotons al frente. Con esta productora también estrené en España un formato canadiense que logramos que tuviese mucho éxito que fue el programa “Inocente, inocente”… luego fui también a Videomedia, en Portugal donde realizaba programas para la televisión pública y las privadas de ese país y dos años después volví a España y 1997 estuve de jefe de realización en Canal +, y hacía los programas en directo de la cadena como “Lo + plus”, y en general aquellos formatos que no eran de puro montaje, entre ellos, el concierto de Los tres tenores con la Filarmónica de Londres en el Nou Camp. Recuerdo especialmente ese día porque tres minutos antes de iniciarse el concierto, con decenas de miles de personas en las gradas y el campo de fútbol esperando la salida de los tenores al escenario, ETA mató a Miguel Ángel Blanco. Era el 13 de julio de 1997. Reaccioné rápidamente, le pedí a una operadora de cámara que encuadrase uno de los lazos negros que pegamos con un chicle sobre la espalda de un colaborador y que lo proyectase sobre las pantallas gigantes que había a cada lado del escenario y entonces el público se puso en pie y empezó a aplaudir. Fue un momento muy emotivo y Carreras, antes de empezar el concierto anunció que sería en homenaje a Miguel Ángel Blanco y su familia.

En su recorrido profesional se ha movido entre grandes figuras de las artes, las ciencias. ¿Qué aprendió de ellos?

Lo primero que aprendes es la humildad. Los grandes del cine, de la música, de la ciencia, gentes como Montserrat Caballé, como Buzz Aldrin, o Neil Armstrong los primeros en pisar la Luna, o el cosmonauta Alexei Leonov, el primer hombre en hacer un paseo espacial fuera de una nave o Stephen Hawking, con quienes compartí experiencias durante el desarrollo del Starmus Festival en 2011.

¿Cuál es el secreto para poder dirigir un evento lleno de grandes estrellas?

Hace falta empatía, ellos tienen que percibir de ti que tu trabajo consiste en favorecerlos lo máximo posible porque eso contribuye al éxito del espectáculo, pero quien mandas eres tú y tu objetivo es que salga bien todo. Insisto en que los grandes ya saben de qué va el tema y no dan guerra, los problemas suelen plantearlos algunos nuevos que pretenden ser lo que todavía no son.

¿Sigue pesando el factor humano sobre la técnica?

Yo me considero un humanista y trato de marcar esa diferencia, con un equipo armonizado del que no aspiro a ser su jefe sino su líder. Dirigir no es mandar es liderar.

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