Paquito D'Rivera y su vuelta a Galicia

LA REVISTA

Paquito D’Rivera vuelve a su querida Galicia para presentar su disco “La Fleur de Cayenne”, a ritmo de jazz mezclado con aires de Cuba, Venezuela y Argentina, más su imprescindible improvisación

Paquito D´Rivera sobre el escenario.
Paquito D´Rivera sobre el escenario. | Javier Monteverde

Con 18 premios Grammy, entre innumerables distinciones, como por ejemplo el Especial The Latin Recording Academy, el músico cubano residente en Nueva Jersey Paquito D’Rivera llega a Galicia para actuar el 4 de noviembre en un Festival de Jazz de Lugo en el que hará gala de su arte con el clarinete y el saxofón. “Galicia es muy especial: Muñeiras, amigos, paisajes hermosos y buena mesa como es costumbre en esa zona tan entrañable de la bella y variopinta España”, aporta quien, niño prodigio, actuó en vivo con apenas 6 años de la mano de su padre Tito D’Rivera. Imposible enumerar sus logros a partir de entonces. Con su explosiva mezcla de jazz, rock, música clásica y música tradicional cubana tiene escenarios y proyectos compartidos con nombres como los de Chucho Valdés con Irakere, el cellista Yo Yo Ma, Dizzy Gillespie o la Filarmónica de Londres, entre cientos y cientos.

Pregunta. ¿Cómo es el espectáculo que trae esta vez a España?

Respuesta. Aunque le tengo cierta aversión a la palabra virtuosismo, muy usada para impresionar al público, puedo decir que vengo acompañado por dos músicos extraordinarios, el pianista cubano-madrileño Pepe Rivero y el colombiano Sebastián Laverde, en vibráfono y marimba. Tocaremos música del disco “La Fleur de Cayenne”, combinación de jazz con aires de Cuba, Venezuela, Argentina, más lo que se nos ocurra. El jazz tiene mucho de improvisación y nunca se sabe a ciencia cierta qué pasará al final.

P. ¿Cuál hecho recuerda con más cariño en 70 años de música?

R. Desde que mi padre me presentara en público con 6 años, acompañado por el quinteto de saxofones de la orquesta Continental en La Habana, toda mi carrera fue una ininterrumpida sucesión de hechos que me hicieron un artista feliz; desde temprana edad aprendí a disfrutar de la música clásica europea, los tan variados ritmos de mi país, jazz, música española, tango, folklore latinoamericano, música brasilera. Pero cuando de Galicia se trata, recuerdo con cariño mis presentaciones con la ilustre gaitera y pianista Cristina Pato, quien me presentó al violinista cubano-gallego Eduardo Coma con su quinteto Cimarrón de cubanos en esta hospitalaria tierra.

P. Tras 70 años de celebérrima carrera, ¿tiene hoy algún sueño?

R. Me gustaría regresar a unos reconstruidos escenarios de mi patria, cuando ya no sea una cruel, obsoleta y vetusta dictadura la que controle los destinos de nuestro tiranizado y empobrecido país.

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